Tres meses sin basurera (y las “trampas” del Residuo Cero de las que nadie te habla)

Tres meses sin basurera (y las "trampas" del Residuo Cero de las que nadie te habla)

Hace un poco más de tres meses que tomé la decisión de dejar de usar basureras en mi casa. Lo que hace 10 años me hubiera parecido una idea absolutamente descabellada, ahora me parece la idea más lógica y más sensata. Hoy quiero contarte un poco más sobre lo que hay detrás de esa decisión.

Todo empezó más o menos en julio de 2015 cuando decidí dejar de usar bolsas de plástico en la basurera de la cocina. Bueno, realmente todo empezó mucho antes (la reducción de residuos ha sido una preocupación que me ha acompañado desde hace muchos años), pero ese fue un punto de giro, pues el hecho de dejar de usar una bolsa de plástico para contener los residuos de mi casa me obligó a ser mucho más consciente de lo que ponía en la basurera, y —como efecto secundario— a observar con mayor detalle cuánto tiempo me tardaba en llenarla.

El 4 de octubre de 2015, es decir, aproximadamente dos meses y medio después de tomar esa decisión, sacamos nuestro primer paquete de basura. Digo “sacamos” porque el contenido no era sólo mío sino también de R, mi novio, con quien vivo. Era literalmente un paquete: envuelto en papel periódico reutilizado en lugar de la convencional bolsa de plástico… daba la sensación de que le esperaba un destino más glamuroso, que íbamos a dejarlo en una oficina de correo o algo así. Pero no: iba a parar al relleno sanitario. Le esperaba el mismo fin que a las otras 1.600 toneladas de desechos que generan al día los habitantes de Medellín.

Para mí, en todo caso, fue un logro… sobre todo teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad en la que lo “normal” es que una vivienda “produzca” dos bolsas llenas de basura por semana. Sin embargo no me quedé contenta; sabía que ese había sido un paso enorme (de hecho muchas personas lo consideran inalcanzable…), pero sentía que se quedaba corto con respecto a lo que podríamos hacer, así que nos propusimos empezar a reducir aún más nuestra huella de basura.

Seguimos con todas las cosas que ya veníamos aplicando desde antes (y a las que les dediqué una publicación completa en el blog), empezamos a reforzar algunos aspectos que todavía estaban flojos, y a cuestionar y experimentar más con cosas que antes no nos habíamos planteado.

El siguiente paquete de basura lo sacamos cinco meses después. Es decir, redujimos a la mitad la cantidad de basura que habíamos generado para el paquete anterior (que se había llenado en dos meses y medio). En una casa “normal”, con sus dos bolsas de basura “normales”, durante ocho meses se generarían 64 bolsas de basura. Nosotros, en esos mismos ocho meses, habíamos generado solamente dos:

Ocho meses de basura, en solo dos paquetes

Nuestro propósito para el siguiente paquete de basura fue superar la barrera de los seis meses. Queríamos ser capaces de pasar de lo “normal”, que es sacar dos bolsas de basura a la semana, a lo “anormal” que sería sacar sólo dos paquetes de basura al año. De 416 bolsas de basura al año, a solo 2. Si se considera esa meta empezando desde cero, suena a tarea imposible… pero ya habíamos recorrido gran parte del camino, así que lo único que hacía falta era observar más, experimentar más, reducir un poquitín más.

Seguimos explorando opciones, consultando, buscando alternativas… y finalmente lo logramos. Tardamos 9 meses en llenar el siguiente paquete de basura:

Este paquete contiene nueve meses de basura

Lo declaramos lleno el 23 de noviembre de 2016… es posible que hubiera podido aguantar un par de semanas más, pero yo estaba a punto de salir de viaje y quería “cerrar” ese capítulo y darle paso al siguiente: ese día sacamos ese último paquete de basura, sí, y también decidimos que en nuestra casa la basurera ya no era necesaria.

Hace 10 años hubiera pensado que vivir sin una basurera es una idea absolutamente descabellada, pero hoy —como dije más arriba— me parece la idea más lógica y más sensata. Eso no significa que ahora tiremos la basura por la ventana, y no significa que no tengamos otro tipo de contenedores. Seguimos teniendo un contenedor para los residuos orgánicos (que procesamos una vez por semana en una paca digestora), seguimos usando contenedores reutilizados para guardar el material que es aprovechable (se lo llevamos a la recolectora de material reciclable aprox. cada 4 meses), y ahora tenemos un frasco de vidrio para acumular todo lo que es basura basura, es decir, todos los residuos que no son aprovechables en procesos de reincorporación al suelo o reciclaje.

 

*     *     *

 

Había visto desde hace tiempo a Bea Johnson y de Lauren Singer con sus frascos transparentes, diminutos, conteniendo la basura que generan. Pensaba que el hecho de que fueran frascos de vidrio era una simple coincidencia, que era más un asunto de tamaño que de material de fabricación. Ahora que yo también me pasé al frasco de vidrio, me parece clarísimo que la transparencia del recipiente es una característica esencial, que no es una coincidencia sino una decisión consciente que va ligada directamente con las cosas que nos motivan a vivir una vida con menos basura.

Es más: pienso que el frasco de vidrio debería ser la basurera oficial de todas las casas, incluso de las que apenas empiezan la tarea de reducir sus residuos. Es urgente que los humanos dejemos de esconder nuestra basura. Ojos que no ven, corazón que no siente… y cuando no vemos nuestra basura es fácil que olvidemos que sigue existiendo, que sigue generando impacto ambiental, y que sigue siendo el más claro reflejo de un sistema híper-consumista que traga recursos y caga desechos tóxicos. Que no funciona, que nos enferma, y que está acabando con todo a nuestro alrededor.

 

Poner la basura en una basurera no hace que desaparezca, sólo la pone en un lugar que es más cómodo para nosotros: fuera de nuestra vista. Si la vemos, creo que no nos quedará más opción que buscar otras maneras de lidiar con ella (¡dejando de crearla, por ejemplo!).

 

Por otro lado, creo que es un ejercicio importante, ese de hacer visible lo que normalmente queremos esconder. Nos hemos acostumbrado a acumular, guardar y esconder para ver cómo resolvemos nuestros asuntos después, y claramente eso no es sano. No es sano para mí, para ti, ni para nadie, y evidentemente no es sano para el planeta. Así que mirar a nuestra basura a los ojos es también algo así como un proceso terapéutico. El frasco de vidrio (o cualquier recipiente transparente) nos permite empezar a entender los residuos que generamos, algo que la convencional bolsa de basura (que es negra y opaca precisamente porque está diseñada para esconder todo lo que lleva dentro) no nos permite hacer.

Es posible que estés con ganas de empezar tu viaje hacia una vida con menos basura… o que estés paralizada/o ante la aparente magnitud de la tarea, y no sepas por dónde empezar. Y yo te voy a decir por dónde empezar: por cualquier parte. Ya lo he dicho antes, y lo seguiré diciendo… de verdad, si no has hecho todavía nada por reducir tus residuos, cualquier pequeña cosa es ganancia. Cualquier cosita es cariño. Cuando hayas dominado esa primera parte, ve por la siguiente, y así sucesivamente. No hay fórmulas, no hay verdades absolutas. Lo que si hay es un planeta aporreado por nuestros hábitos, y un potencial enorme por resolver al menos parte de ese problema, justo en nuestras manos.

En todo caso, para facilitar tu proceso, hoy también quiero abordar algunas “trampas” del “Residuo Cero”, que normalmente no se abordan —o al menos no muy abiertamente— en las publicaciones que promueven este estilo de vida, a ver si lo empiezas a ver con otros ojos:

 

 

Las "trampas" del Residuo Cero

Para alguien que no se ha acercado todavía al tema de la reducción de residuos, todo este asunto del “Residuo Cero” puede parecer aplastantemente intimidante. Y es apenas lógico… ¿cómo va a ser posible meter todos nuestros residuos en un frasco diminuto de vidrio, cuando hemos estado acostumbrados a esconderlos en enormes bolsas negras de plástico?

Pues es más fácil menos difícil de lo que parece: sencillamente, en el frasco de vidrio no están TODOS los residuos.

Lo primero que hay que aclarar es que “residuo” y “basura” no son la misma cosa. Un residuo es algo que sobra, pero la basura es un residuo que se ha descartado. Es decir, el residuo todavía es aprovechable, mientras que la palabra basura directamente implica que ese residuo ya no se va a aprovechar más (sea porque no se quiere, no se puede, o se quiere y se puede pero no se sabe cómo). Y de ahí precisamente salen “trampas” de las que te quiero hablar:

1. Una cosa es hablar de “Residuo Cero” y otra cosa es hablar de “Basura Cero”.

Si te das un paseo por los temas de los que hablo en el blog, verás que hay una categoría que se llama “Basura Cero“. También hay una publicación que se llama “Basura —casi— cero“, y otra que se llama “Tu basura habla“. He elegido deliberadamente usar la palabra “basura” (y no simplemente “residuo”) porque considero que es la que refleja más claramente el tema que estamos tratando.

La mayoría de publicaciones que he leído en español sobre el tema hablan de “Residuo Cero”, y creo que, en parte, es un problema de traducción. En inglés se habla de “Zero Waste”, no de “Zero Trash” o “Zero Garbage”… así que al español pasa como Residuo Cero. Sin más.

Pero es que sí hay más… lo que me lleva al siguiente punto:

2. El “Residuo Cero” no existe (o por lo menos no es como lo pintan).

Los residuos (como vimos más arriba) son cosas que sobran de otras cosas. En la naturaleza hay residuos de todo, todo el tiempo… el asunto es que en la naturaleza nada se desperdicia (y cuando digo naturaleza me refiero a la parte de la naturaleza que no ha sido modificada por los humanos, que nosotros también somos parte de la naturaleza, pero no quiero entrar en discusiones semánticas ahora). Si queda un residuo de fruta después de que un ave se la come, ese trozo lo aprovechan los gusanos. Si acaso queda algo, lo aprovechan los microorganismos del suelo. En la naturaleza hay residuos todo el tiempo. Lo que no hay nunca es basura.

El hecho de que nosotros hayamos podido reducir nuestra basura hasta el punto en que lo que generamos durante tres meses cabe en un frasco de vidrio, no significa que hayamos reducido en la misma medida nuestros residuos. Ese frasco de vidrio contiene 146 gramos de basura… pero una vez por semana sacamos —y reincorporamos al suelo— aproximadamente 6 kilos de residuos orgánicos. Eso es un montón de residuos… pero no son basura. Son aprovechables. Y los estamos aprovechando. Reducir la basura es una cosa, reducir los residuos es otra (y las dos son importantes, pero se abordan desde perspectivas diferentes).

Esto me lleva al siguiente punto:

3. Los frascos de vidrio diminutos (el de Bea Johnson, el de Lauren Singer, el mío…) contienen basura. No residuos.

Eso quiere decir que Bea, Lauren y yo (me da mucha risa ponerme en una misma frase con ellas porque sé que me falta todavía para llegar a ese nivel, pero es para fines ilustrativos) seguimos generando otros residuos que no son considerados basura, sea porque se reincorporan al suelo a través de compostaje o similares, o se aprovechan a través de procesos post-consumo (reutilización o reciclaje). Es decir, dentro de un estilo de vida “Basura Cero” todavía se generan residuos, sólo que hay un mayor cuidado por el tipo de residuos que generamos, la cantidad, la complejidad, etc.

Aquí vale la pena aclarar algo: reciclar más no es la solución, es apenas un paliativo; así que reducir la basura que generamos necesariamente debe venir de la mano con reducir también los residuos que generamos, por más aprovechables que sean. No podemos resolver el problema global de las basuras, pero sí podemos abordar de manera responsable lo que podemos controlar directamente desde nuestras casas.

Y con esto, voy al último punto:

4. Hay otra gente que genera basura. Esto es inevitable (pero eso no debería ser un motivo para desistir).

Cuando voy a comprar algo a granel me voy a mi casa feliz y satisfecha porque evité un empaque innecesario… pero eso, lamentablemente, no significa que no se haya generado nada de basura en el proceso de hacer llegar esos productos hasta mis manos.

Un ejemplo: la tienda que me vende los productos a granel seguramente recibió esos productos en algún tipo de empaque. En algunos casos pueden ser barriles o costales reutilizables, pero en otros casos serán bolsas de plástico que igual van a parar a un basurero. Otro ejemplo: voy a comer a un restaurante que no usa cosas desechables, y me como absolutamente todo, así que no pido recipientes para llevar ni nada por el estilo. Sin embargo, es casi seguro que el restaurante sí genera residuos por su cuenta: envases, enlatados, cajas, bolsas, etc. Un último ejemplo: cuando viajo en avión puedo llevar mi propia merienda. Sin embargo, a menos que sea una aerolínea low-cost, mi comida viene incluida en el costo del tiquete, y aunque no la pida ellos ya la han preparado. Y si no me la como la tiran a la basura. Y si se la come alguien más, igual quedan los recipientes de plástico y aluminio.

Pero ojo: esto no lo digo para romper ningún corazón, y muchísimo menos para decir que tratar de reducir nuestros residuos es inútil. Lo digo porque es importante que entendamos que esto es un problema sistémico, que no se resuelve sólo con leyes o con iniciativas industriales, pero tampoco se resuelve sólo con buenas intenciones individuales. Reducir la basura —y en general, los residuos— que generamos es útil, es importante, es urgente. Y para que ese pequeño gesto tenga más impacto, debe venir acompañado de al menos un poco de activismo. No hace falta salir a la calle con pancartas, puedes empezar a hacerlo desde tu casa, escribiéndole a tus comercios favoritos pidiendo un manejo responsable de residuos, por ejemplo.

 


 

 

Volviendo a mis paquetes de basura… en un año y medio hemos generado solamente tres. Y ahora tenemos en nuestras manos un frasco de vidrio que, después de tres meses, todavía no se llena.

Por ahora no pienso dar vuelta atrás, me quedo con el frasco de vidrio, su transparencia y todo lo que eso representa en un mundo en el que lo normal es esconder lo que no nos gusta, y cruzar los dedos para que no tengamos que lidiar con ello después. Mi frasco de vidrio es mi manera de mirar a los ojos un problema que nuestra sociedad esconde en bolsas opacas y negras… y espero que sirva para motivar a otras personas a quitar ese velo tan cómodo y tan peligroso con el que cubrimos el problema de las basuras. Aquí, como en tantas otras cosas, la transparencia funciona mejor. ¿No?

¿Qué piensas sobre la idea de “Basura cero”? ¿Te motiva? ¿Te intimida? ¿Has avanzado ya en el camino de reducir tu huella de basura? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

 


 

Si tienes muchas dudas y no sabes por dónde empezar, o ya empezaste pero te sientes bloqueada/o en el mismo punto y no sabes cómo avanzar, o te parece demasiado intimidante la idea del “Zero Waste” pero quieres ser un habitante más responsable en este planeta, o si quieres entender mejor la conexión que existe entre la reducción de residuos y la vida buena y sostenible… entonces tal vez te interese participar en mi taller online “Una vida con menos basura”. Haciendo click en la imagen de abajo, encontrarás toda la info :-)

Taller online · Una vida con menos basura, por dentro y por fuera

Tres meses sin basurera: te cuento qué ha pasado detrás de ese proceso, y también alguna
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35 Comentarios

  1. Mariana:

    Yo soy la primera en meterme al curso aquí en Medellín. Aunque he empezado el “camino” aún me faltan muchas cosas por hacer y hay otras que no tengo ni idea cómo cambiarlas, mejorarlas o reciclarlas.

    ¿Qué tienes en tu tarrito de vidrio? ¿Qué cosas, además de los residuos orgánicos y de lo que está en el tarro de vidrio, sacas a la semana? Y siempre he querido hacer una pregunta rara ¿qué pasa con los condones? o ¿con las cremas o productos dermatológicos que son medicados?

    Tengo mil preguntas por el estilo pero entonces espero a ver si en tu próxima publicación las resuelves y si no en el taller. Voy a ser una intensa, pero la verdad es que quiero aprender : )

    • En el tarrito de vidrio hay puros monstruos jajaja (la próxima semana lo voy a “destripar” para responder esa pregunta). Lo único que sacamos una vez por semana son los residuos orgánicos… el frasco lo dejaré ahí hasta que se llene completamente. Los residuos aprovechables (reciclables) los sacamos cuando se llenan los contenedores (que para eso reutilizamos la bolsa en la que viene la comida de las gatas, o en la que viene el papel higiénico), aprox una vez cada cuatro meses. Las otras preguntas las apunto para la publicación de la próxima semana :-) ¡Un abrazo!

  2. ¡Brillante! Tú misma no te quieres nombrar en la misma frase con Bea y Lauren, pero a mí me pasa lo mismo con tu nombre. Es muy inspirador todo lo que escribes. Y visualiza un problema realmente grave. Dos de mis pequeños pasitos (que llevaba tiempo teniendo en la cabeza) los he hecho hoy por fin: la receta de leche de almendras de tu blog y hacer hummus casero. Poco a poco llegaré a mi objetivo.

    Un saludo enorme :)

    Alba.

    • ¡Muchas gracias, Alba! ♡

      Me alegra mucho que estés también en el proceso de cambiar tu relación con la basura, y más aún el saber que mi blog te ha resultado útil en el proceso. ¡Un abrazo!

  3. carmen

    me encanta que se pueda abordar este tema entendiendo que nuestros esfuerzos son valiosos a pesar de que estamos en un sistema que produce basura con la tranquilidad de no saber que pasa mas alla de depositar todo en una bolsa plastica y dejar que se la lleve el camion de la basura.
    Son pequenas cosas que hacemos, pero creo que son super valiosas.
    Yo ando siempre con cubiertos de bambu, un “mason jar” y servilletas de tela en mi bolso asi como bolsas de tela y de esta manera si voy al cine, o algun lugar donde dan cosas deshechables, no tengo necesidad de usarlas. Gracias por compartir tus esfuerzos,

    • ¡Hola Carmen! Es que creo que esa es una parte esencial del asunto: no podemos esperar que todo lo resuelva el gobierno y la industria (como tanta gente dice), pero tampoco podemos sentarnos tranquilos a pensar que nuestras acciones individuales van a “salvar el mundo”. Creo que hay que entender de verdad la magnitud, la interconexión y la interdependencia de todos estos problemas que estamos enfrentando, y así podemos empezar a encontrar las maneras en las que podemos tener mayor influencia en el proceso de cambio. Gracias a ti por ser parte de ese cambio también, y por pasar por aquí a leer. ¡Un abrazo!

  4. Tatiana Builes

    Dices en el artículo que renunciaste a las bolsas plásticas y pasaste al papel periódico… Me gustaría saber qué tipo de residuos depositabas ahí… Ya habías renunciado a los productos empacados en plástico? Yo cada vez me demoro más en sacar mi basura, pero lo sigo haciendo en bolsas de plástico; por cierto, que se me han acabado las bolsas plásticas porque ya no dejo que me den bolsas cuando compro algo…

    • ¡Hola Tatiana! No me queda del todo clara tu pregunta… ¿qué tipos de residuos depositaba cuando usaba bolsas de plástico en la basurera?

      Si ya te vas quedando sin bolsas de plástico, puede ser un buen momento de pasarte a otro tipo de contenedor, o al menos empezar a usar papel periódico. Para mí —como lo cuento en la publicación— ese fue un proceso revelador.

      • Tatiana Builes

        Hola Mariana,

        Con el tipo de residuos me refiero a si eran cosas que se pueden reciclar o las que no… Porque me preocupaba la integridad del papel periódico si echaba como empaque sucios o cosas así, pero creo que no es tan grave… Por otro lado me gustaría saber cómo haces el compostaje, he mirado muchos tutoriales pero no me decido, yo vivo en un apartamento diminuto y la verdad me preocupan los olores y los animales.

        Un abrazo.

  5. Juliana

    Cuando se trabajan con productos artísticos, usualmente quedan muchos residuos que no se me ocurre como manejar, por ejemplo materiales como el foami, restos o pegotes de pintrua, recortes de revistas, pástas como estuco o porcelanicrón, entre otras, que sí o sí quedan. Querría saber si sabes cómo se pueden tratar estos residuos responsablemente? si bien hay algunos que es posible evitar, hay otros que sí son difíciles de suplir, como las pinturas para alguien que tiene esto como oficio, o que le gusta de pintar. Sé que tu como artista que eres has de saber de lo que te hablo, y sé que el trabajo digital es una buena alternativa pero has de saber que no es lo mismo.

    Por cierto, sé que papeles, cartones y otros se pueden reciclar, pero no se bien bajo que condiciones, porque he escuchado que es necesario que no tengan arrugas y no sé dónde lo habré escuchado también que deben ser suficientemente grandes, es decir, no recortes que quedaron después de sacar una imagen de la hoja por ejemplo. Qué tan cierto de esto hay? y a pesar de que sé que no todos quienes te leen son de Colombia o Medellín, sería de mucha ayuda que nos instruyeras de sitios donde se puede llevar, porque en lo que a mi respecta no tengo ni idea ni siquiera de donde llevar las cosas, posiblemente sólo a los recicladores que casualmente veo haciendo su labor de casa en casa.

    • Juliana

      Ha una mas que olvidaba…la comida cocinada, a veces es inevitable que haya comida cocinada que se pierda, es triste pero es una realidad, entiendo que esa comida no puede ser usada para compostaje, al igual que la comida frita o aquellas preparadas con grasas, debido a que estas impiden el intercambio de oxigeno del suelo y lo vuelven esteril. ¿qué haces si acaso te sobra algo de lo que preparas para al cena y se pierde, o si los derivados de animales (queso, lácteos, “gordos” de la carne) que compras para el mercado se hechan a perder antes de lo pensado?

      • ¡Hola Juliana! Claro, lo manual y lo digital no son lo mismo… y sé que en las labores manuales se pueden generar un montón de residuos. Sin embargo, la verdad no uso tantos materiales así que no he explorado lo suficiente la reducción de residuos en ese tema (no uso ni foami, ni pastas, ni pinturas… tengo unos tubos de acrílico hace años y los uso súper poco). El papel y el cartón se pueden reciclar aunque estén arrugados y aunque sean piezas pequeñas. Los que no se pueden reciclar son los que están manchados de grasa o pintura. En Medellín, al menos hasta ahora, no existe un sistema de recolección de residuos reciclables. La basura aquí es un monopolio y no les interesa que se reduzca su fuente principal de ingresos :-( La única manera de aprovechar esos residuos es entregarlos directamente a las personas independientes que trabajan recolectándolos. Ellos normalmente tienen puntos de trabajo, sería ideal que identifiques y conozcas personalmente a quienes hacen esa labor en tu barrio.

        El sistema que usamos para residuos orgánicos no es una compostera, y también procesa alimentos cocinados, y no consumo ningún producto de origen animal (soy vegana).

        ¡Saludos!

  6. A mí me da curiosidad saber de qué cosas te has tenido que privar para lograr reducir tanto tu basura. Desde que te conozco me hago muchas preguntas de ese tipo. Por ejemplo lo que dice alguien arriba, de los medicamentos que sí o sí uno se tiene que tomar, o el café por ejemplo, me pregunto mucho si es que no consumes café o si lo consigues a granel, el empaque del cuido de las mascotas que es enorme… ¿cabe en tu pequeño recipiente de vidrio? en fin… cada que consumo algo pienso en que vos entonces nunca consumirías eso por el empaque que tiene… en fin, no se, tengo mil preguntas. :-)

      • ¡Caro! La otra semana hablaré del contenido del frasco :-) Y anoto todas tus preguntas para resolverlas también. El empaque del cuido de las gatas lo usamos como contenedor para los residuos reciclables, y Ruby (la señora que los recolecta por mi casa) nos ha dicho que ese plástico también le sirve. No es la solución ideal, pero es la “menos peor”.

        • Ah, y otra cosa que creo que es muy importante: yo no siento que me haya tenido que privar de nada. Esto ha ido pasando a partir de una serie de decisions que he tomado para ser tratar de ser más coherente con mi manera de ver el mundo. Así como no siento que me esté privando de nada al ser vegana, porque no es algo que me hayan “impuesto” desde afuera, sino algo que me sale del corazón ;-)

          • Carolina

            Entiendo lo que dices, pero a no ser que uno encuentre todos los productos que le gustan o necesita, no se si se pueda comparar con lo del veganismo. El ejemplo que te puse del café, si yo fuera tan valiente como vos, me tendría que privar de café de buena calidad, a no ser que me pusiera a cultivarlo y tostarlo.

            • Carolina

              O sea, hay productos que en sí no son malos pero su empaque sí lo es. A esos son los que me refiero al preguntarte si te has tenido que privar de algo.

              • Obvio es diferente al veganismo en muchas cosas, pero —guardando las proporciones— sí hay muchas similitudes también. Lo que dices del café, por ejemplo, es seguramente muy parecido a lo que otro montón de gente debe pensar del queso, pero seguramente tú no sientes que dejar de comer queso sea privarte de algo, porque sabes que detrás de esa decisión que tomaste hay una razón que para ti es más poderosa que la costumbre o los “antojos”. Para mí, en este caso, es más o menos lo mismo.

                En todo caso, respondiendo puntualmente lo del café: no tomo mucho café, así que el que sea que compre me dura un montón. No recuerdo cuándo fue la última vez que compré, porque los últimos paquetes (de café de muy buena calidad) me los han regalado. Sé que hay lugares en los que te lo pueden vender a granel si pides que te lo vendan así :-)

                • Carolina

                  Pues ya ves que sí. La próxima vez llevo una bolsa a la tienda de Juan Valdez y que me lo muelan y me lo empaquen en ahí. :)

  7. ¡Mariana! ¡Te has convertido en una de las chicas de botes de vidrio! QUé lujo de amiga que tengo :) Yo, la verdad, me veo tan lejos de esto con mis compañeros de piso. Mis hijas son muy conscientes del tema de residuos si comparamos con el resto de niños que conozco, mi marido también, pero ni de lejos quieren asumir ese nivel de compromiso. Y además, la verdad es que ahora él tiene más peso en las cosas de casa que yo y eso no ayuda. Pero bueno, poco a poco avanzamos. Me ha encantado que hablaras de esas tres cosas que nadie te dice. Yo las tengo en mente hace tiempo, porque me parece que acaba siendo muy confuso hablar de “residuo cero” y mostrar y hablar sólo esa parte que acaba en la basura de los residuos que se generan en casa. Y auí llegamos a otro punto del que poco he leído. ¿no usáis papel higiénico? Porque en mi casa la basura debe ser en un 90% papel de water, que yo evito usar al máximo (simplemente usando el videt si estoy en casa) pero con las peques es difícil, sobre todo porque les restaría autonomía, sobre todo a la menor. Y vamos, la mayor pasa de estas peticiones (y en parte la entiendo, en el sentido de que estas luchas tienes que hacerlas propias, no impuestas y no quiero caer en eso). Te mando un abrazo, qué rico es leerte.

    • Jajajaja, “una de las chicas de botes de vidrio”. Si algún día tengo una banda de punk, se va a llamar así: las chicas de botes de vidrio :-P

      El papel higiénico va al sanitario… realmente eso sólo es un problema si vives en una casa con pozo séptico (o si usas cantidades industriales cada vez, bloqueando la tubería). Todo lo que he leído al respecto apunta a que es la mejor opción, porque el papel se desintegra en el agua rápidamente, y después en todo caso va a la planta de tratamiento… mientras que si lo dejas en una papelera es un foco infeccioso (que además va luego a llenar más espacio al relleno sanitario).

      ¡Un abrazo!

  8. Hola! Y la arena sucia con los excrementos de tus gatas? En casa la mayoría de la basura no reciclable es arena…

  9. Montse Moro

    Querida Mariana. Tu blog me resulta de lo más inspirador, más trabajado, sin duda que el de Bea y Lauren, pero además más cercano, más real, más motivador. A mi me has inspirado muchísimo y has conseguido que empiece a dar mis primeros pasitos…Un abrazo grande desde el norte de España, donde me consta que tienes un montón de seguidoras….

    • Ay Montse, qué alegría leer esas cosas tan bonitas que me dices ♡
      Un abrazo enorme para ti también.

  10. Todas mis preguntas frente a este tema acaban de ser aclaradas ajajaja…siempre tuve la duda sobre lo que ese frasquito contenía (no solo el tuyo, sino los frasquitos del mundo)
    Y amé tu aclaración sobre basura y residuo y entendí que he estado usando mal el termino todo este tiempo, por ese error semántico del que hablaste <3
    yo igual tengo mi frasco de basura, tengo varios en realidad, pero felizmente cada vez se llenan mas lento :)
    Me encanta poder aprender de tí (virtualmente), poner en practica lo aprendido y poder transmitirlo….siento que es esa cadena la que cada día provoca que seamos un numero mas grande de personas que queremos cuidar nuestro planeta, para nosotros y para los que vienen <3

  11. Disfruté mucho tu artículo. Aunque aún no uso un frasco de vidrio, me resisto a usar una caneca/papelera grande en mi cocina. Uso una pequeñita para residuos no aprovechables y otra para biodegradables. Observar la velocidad con que se llena me ayuda a hacer conciencia sobre la cantidad de basura que genero, y cuando eso pasa, me siento llamado a ser coherente. Revisaré en detalle los otros artículos que escribiste sobre el tema, pues requiero herramientas para modificar mis hábitos. Gracias por cada pizca de energía que utilizas escribiendo esto. Eso te pone al mismo nivel que Lauren y Bea jaja!

    • ¡Muchas gracias Brian! Eso que mencionas es una muy buena estrategia y a fin de cuentas el resultado es ma´s o menos el mismo: cuando eres consciente de lo que va en la basurera, la visión sobre la basura cambia. Espero que encuentres cosas útiles en los otros artículos. ¡Un abrazo!

  12. Hola Mariana! Como estás? Gracias por el articulo. Me gustaría hacerte una consulta. Con esto de ‘medir’ la basura que generas, te llevas a tu casa la basura que generas fuera de ella? Gracias!

    • ¡Hola Sofía! Sí, nos llevamos para la casa la basura que generamos afuera, sea para poner en el frasco o para poner en los contenedores de materiales aprovechables (porque sabemos que en la mayoría de lugares no los clasifican para reciclaje sino que los tiran a la basura). De hecho, en el frasco de la foto está un empaque de una barra de granola que me comí en el viaje entre San Francisco y Los Ángeles el año pasado, porque no me fui bien preparada y no encontré nada sin empaques en el camino :-S

  13. Debora

    Hola Mariana, me encanta tu blog !!Muchas gracias por compartir tu experiencia vivencial !! Soy de Buenos Aires, Argentina, mi nombre es Debora, siempre me intereso llevar una vida mas consciente y de hecho soy profesora de yoga, cocino mi propia comida saludable me alimento conscientemente, tengo una pequena huerta de aromaticas en mi ventana. Y ahora siento que mi proximo paso es Reducir mis residuos lo mas posible.
    Asi que voyba estar Feliz de recibir todo el asesoramiento que puedas brindarme como para poder guiarme a comenzar esta etapa.
    Como en una receta de cocina …primero hay que hacerse con los pasos y materiales/elementos a utilizar para poder comenzar a desarrollar la tarea de la mejor manera. Es por eso que te pido si me podes ayudar a ver que elementos y pasos previos necesitare para comenzar y estar preparada para este cambio.
    Por ejemplo, actualmente yo no separaba la basura, o sea que tengo un solo contenedor donde incorporo todo…entonces, cuantos contenedores (y de que tamano) deberia tener para hacer la separacion de residuos ? si tal vez ya los tienes escritos en tu blog,
    dime cual es el articulo.
    Yo vivo en un edificio de 14 pisos, a cuatro ddepartamento por piso, o sea 56 departamentos, y mi sueno seria lograr un techo verde, una compostera y una huerta. Y difundir una vida mas consciente
    Ojala algun dia !!!😀 Solo me tengo que animar y vencer ese miedito al rechazo, que ya aprendi que siempre a alguien no le va a parecer bien, los cambios radicales, pero asi se hacen las grandes cosas tambien, finalmente tambien se pueden usar como impulsadores.
    Bien, de todas formas ya me puse con una hoja y lapices a planificar mis primeros pasos y elementos necesarios para comenzar esta etapa, a modo que pueda tenerla mas clara en mi mente. Pero me encantaria tu consejo!! Te mando un beso enorme y GRACIAS POR TU INICIATIVA Y MOTIVACION !!
    Debora

    • ¡Hola Debora! Te recomiendo que revises las publicaciones que he hecho antes en la categoría “Basura Cero“, que ahí puedes encontrar muchas ideas. También en “Cuidado Personal“, y en la entrevista que le hice a Bea Johnson. Por último, te cuento que estoy preparando un taller online sobre cómo vivir con menos basura. Añadiré tu correo a la lista, para avisarte cuando esté listo por si acaso de animas a participar :-) ¡Un abrazo!

      • Debora ROSSI

        Hola Mariana !!
        Gracias por tu respuesta y voy a leer de lleno estos artículos y luego te cuento como va mi experiencia por aquí!!
        Te mando un beso y adelante !!
        Que tengas un día lleno de Logros !!
        Débora

      • Debora ROSSI

        Ah, me había olvidado de decirte que estaré encantada que me agregues a la lista de correo para lo del taller.
        Un beso!

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