Etiqueta: vegan

Mi rutina de cuidado capilar

Mi rutina de cuidado capilar

Ahhh… ¡el pelo! Esos espaguetis ultra-delgados que salen de la cabeza y crecen sin parar, que parece que tienen vida propia, que duelen si los arrancas pero no duelen si los cortas (¡menos mal!), que cambian de forma casi a nuestro antojo y se destiñen con la edad. Qué cosa más maravillosa y misteriosa es el pelo, ¿no?

No puedo hablar por todo el mundo… pero sé que la mayoría de personas pasamos por innumerables etapas con el cuidado de nuestro pelo. Yo, por ejemplo, he tenido etapas de usar champú, acondicionador y mascarillas —a veces de la misma marca, porque era lo “recomendado”— para pelo liso, pelo ondulado, y hasta para pelo rizado (lo probé todo tratando de domar el frizz), y también etapas de usar sólo bicarbonato y vinagre blanco (en ese entonces el vinagre de manzana no había entrado en mi radar). Leer +

Amo a mi mamá… y por eso no consumo lácteos

Amo a mi mamá... y por eso no consumo lácteos

Se viene el día de la madre, y yo quiero hablar de un tema sensible: tiene que ver el amor que siento por mi mamá, los hábitos alimenticios y las mentiras que nos decimos para evitar salir de la zona de confort.

Me costó bastante trabajo decidir por dónde empezar y cómo abordarlo, porque es un tema que tiene muchas aristas y que sé que genera muchas ampollas. No quiero desviarme y terminar hablando de asuntos nutricionales, porque ese no es el eje de lo que te quiero contar, y tampoco quiero enfocarme en el asunto del impacto ambiental de la producción de lácteos (que ya he abordado en otras publicaciones). Hoy quiero abordar el tema desde lo puramente emocional, y desde la mirada de mi relación con los animales. Creo que la manera más sencilla de hacerlo es ir directamente al grano y contarte algo: yo amo a mi mamá… y por eso no consumo lácteos. 

¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro? Para mí tiene todo que ver. La leche y la maternidad van absolutamente de la mano, no sólo en los humanos, sino en perros, gatos, jaguares, delfines, ballenas, murciélagos, koalas, pudúes, jinetas, mapaches, conejos, vacas, cabras, ovejas, y todos los otros mamíferos. Es un líquido súper-poderoso y casi mágico, “diseñado” por la naturaleza para alimentar, proteger y ayudar a crecer a todos los mamíferos recién nacidos, y cubrir sus necesidades nutricionales hasta que sus cuerpos estén listos para digerir otros alimentos. Leer +

Granola maravillosa

Granola maravillosa · Cualquier cosita es cariño

Pocos cambios he hecho en mi vida que hayan sido tan significativos, tan radicales (en todo el buen sentido de la palabra) y tan satisfactorios como mi cambio en la alimentación.

Pasé de ser una persona con todas las mañas gastronómicas posibles (pregúntale a mi mamá y a mi abuela), que sólo comía carne, arroz y papas (comía más cosas, obvio, pero realmente mi alimentación era cualquier cosa menos variada), cuyas meriendas consistían en “chitos” y bebidas gaseosas y que lo único que sabía hacer en la cocina era calentar una arepa, a ser una persona que come de todo*, que tiene una cocina llena de especias, semillas, frutos secos, diferentes tipos de harina y granos y leguminosas de todos los tamaños y colores, y que disfruta cocinando y probando recetas de todo tipo. Y sí, también una persona que casi siempre toma meriendas hechas en casa (o al menos de fabricación local y más artesanal), nutritivas y sin empaques. Las vueltas que da la vida. Leer +

Desodorante en spray “El conejo feliz”

Desodorante en spray "El conejo feliz" · Cualquier cosita es cariño

El desodorante fue uno de los primeros productos que empecé a preparar en casa y, por lo tanto, uno de mis primeros pasos hacia una vida con menos basura (en sentido literal y figurado).

Fue también la primera receta de un producto de cuidado personal que compartí aquí y, a pesar de que eso fue hace más de dos años, sigue siendo una de las publicaciones más visitadas del blog. Así que debo decirlo: le tengo cariño.

Durante aproximadamente dos años estuve usando desodorante El conejo feliz en versión crema (la receta está aquí), y siempre me funcionó de maravilla (incluyendo una prueba de fuego en el calor intenso y los largos paseos en bici durante mi viaje a las islas Galápagos). Y, luego de superar la etapa inicial de timidez en la que no me atrevía a abandonar 100% los desodorantes comerciales, me convencí completamente de su efectividad y creí que nunca lo iba a cambiar por ninguna otra receta.

Y aquí estoy, compartiendo otra receta. ¿Por qué? Pues por varias razones: Leer +

Bolitas poderosas (para usar los restos de las leches vegetales)

Bolitas poderosas, a partir del cascajo/ripio de las leches vegetales. Súper nutritivas, fáciles de hacer, veganas y riquísimas.
Bolitas poderosas, para aprovechar los sobrantes de las leches vegetales. ¡Receta facilísima, nutritiva y súper rica!
Bolitas poderosas, para aprovechar los sobrantes de las leches vegetales. ¡Receta facilísima, nutritiva y súper rica!

Me gusta mucho hacer leches vegetales en casa. La de coco es mi absoluta favorita, y también la de almendras, la de marañón y la de nueces del Brasil… hay tantas formas ricas de usarlas y son tan fáciles de hacer, que si tuviera más manos para hacer más cosas (o un par de clones de mí misma), haría leche vegetal todos los días.

Además de que no tengo manos adicionales (o clones), otra de las razones por las que hago menos leches vegetales de las que quisiera es que muchas veces no sé qué hacer con el cascajo/ripio que queda después de filtrarlas, y me da tristeza pensar en que se va a quedar en la nevera esperando por una oportunidad, y se va a llenar de hongos, y va a terminar con los desechos orgánicos, cuando esa masa húmeda está todavía llena de nutrientes.

Recetas y opciones hay muchas: el cascajo o ripio se puede usar para hacer pasteles, galletas, granolas, o se puede secar en el horno y guardarse como harina. Esa última opción suena ideal, pero implica prender el horno cada vez que hago leche de almendras, y no lo veo muy viable (ni muy sostenible). También se puede “tostar” en un sartén a fuego muy bajo —eliminando toda la humedad— pero se demora un montón, así que tampoco es algo que sea muy conveniente hacer con frecuencia.  Leer +

Chips de col rizada

No soy muy fan de las hojas grandes. Me encantan las hojas de hierbas aromáticas, el cilantro el perejil… pero la lechuga, la acelga, la espinaca y la col me parecen un poco aburridas. Obviamente se debe a que no experimento lo suficiente con ellas, así que no puedo echarle la culpa a la lechuga por mi falta de creatividad. A la rúcula la amo, esa sí me la como con todo (y ahora que la cultivo en casa, me la como con más ganas).

Pero la receta hoy no va de lechugas ni de rúculas. Va de col rizada (o kale, como se le dice ahora): una hoja oscura, muy bonita y nutritiva, pero con un sabor —al menos a mi gusto— un poco meh. Ya había experimentado con la col rizada en un batido poderoso, pero más allá de eso sólo la usaba para meterla sin ganas en las ensaladas.

Había visto hace tiempo una receta de chips de col pero no me animaba a probarla, hasta que una vez vi que los estaban vendiendo (ridículamente caros) en un lugar al que voy con frecuencia… y no sé, algo hizo click en mí, y fue como “tengo que hacerlos y probarme a mí misma que pueden ser baratos”. El cerebro obra de maneras misteriosas.

En todo caso no le hice caso inmediato a mi cerebro. Tuvieron que pasar varias semanas, hasta que un día estaba comiendo en casa de un amigo y había unas hojas de col y no sabíamos qué hacer con ellas. Y pensamos en los chip de col. Y los hicimos. Y quedaron riquísimos. Y ahora cada vez que veo una col me la imagino en forma de chips.

Antes de pasar a la receta, creo que vale la pena aclarar un par de cosas: Leer +

Galletas DOBLE chocolate, ¡y veganas!

Galletas DOBLE chocolate, ¡y veganas!

Una de las primeras cosas que hice cuando decidí que iba a dejar de consumir productos de origen animal fue ponerme a experimentar en la cocina: necesitaba demostrarme a mí misma que siendo vegana también comería cosas ricas, y que mi afición por los postres y las cosas dulces (que por lo general están llenos de leche, huevos, mantequilla y demás) no se iba a ver afectada.

Eso me llevó a preparar cosas que antes ni se me hubiera cruzado por la cabeza que yo podía hacer en casa (o que pudieran existir), me llevó a preocuparme por los ingredientes y por las mezclas y a evitar consumir tantas cosas procesadas… y eso, de paso, me llevó a generar menos basura. Y no solo eso: empecé a comer tan rico y tan variado como nunca (puede que te cueste creer esta parte, pero si te quedan dudas, cuéntamelas y te doy todos los detalles), y lo mejor era que todo eso lo estaba preparando yo, con mis manos, en mi casa. Comer más rico + generar menos basura + respetar a todos los animales + subidón de creatividad = todo ganancias. Leer +

Alerta de spoiler: al final todos moriremos

Alerta de spoiler: al final todos moriremos

¿Te ha pasado que alguien llega y comenta el final de una peli que querías ver, arruinándolo todo? Bueno, eso es lo que se conoce como un spoiler. Y por eso en el mundo de la web (y especialmente de los foros sobre cine o series de tv) se volvió cuestión de etiqueta anunciar un potencial spoiler, y así otros lectores pueden evitar arruinarse la trama o el final de sus historias favoritas.

Afirmar que todos vamos a morir difícilmente le arruina la trama de la película a alguien. Todos sabemos que algún día moriremos pero por lo general no sabemos ni cuándo ni cómo… la vida sí que sabe de historias de suspenso. Sin embargo esa frase, la de “al final todos moriremos”, se suelta a veces como si se tratara de una revelación mística y especial que el resto de la humanidad no ha considerado. Y claro, es que la mayoría de humanos tenemos una relación medio rara con la muerte… pero esa idea dejémosla en remojo, que por el momento voy a pasar a otra cosa.

Hace un par de días una noticia empezó a inundar mi feed de Facebook. Primero la empezaron a compartir algunas páginas de veganismo y derechos de los animales y de un momento a otro se empezó a extender como un virus; me llegaron correos, mensajes privados, la compartieron Semana, El Espectador y básicamente todos los medios de comunicación que sigo en las redes sociales. La OMS había dejado caer una bomba: un estudio que afirma que hay una relación entre el consumo de carnes rojas y procesadas y el desarrollo de cáncer. Leer +

¿Te queda chico el Lunes sin carne? Cinco ideas para ir un pasito más allá

A estas alturas no es ningún secreto la estrecha relación que existe entre el consumo de productos de origen animal y la degradación de la salud del planeta (y la nuestra). Sin embargo, estos productos están tan profundamente arraigados en nuestras costumbres y hábitos cotidianos que pensar en eliminarlos —o incluso en reducirlos— parece una locura para muchas personas.

Pero la verdad, la pura verdad, es que no sólo NO es imposible, sino que puede ser más entretenido y gratificante de lo que te imaginas. Para mí, por ejemplo, dejar de consumir productos de origen animal fue una oportunidad para re-descubrir el mundo de la cocina: yo podía morir de pereza de cocinar, pero el desafío de hacer cosas nuevas y ricas despertó una curiosidad culinaria que no sabía que tenía, y me ha llevado a experimentar con ingredientes que ni siquiera conocía y con preparaciones que nunca se me habían pasado por la cabeza (por ejemplo, brownies de frijol negro… no te dejes engañar por la rareza del ingrediente principal, ¡son una delicia!).

Si en este momento te estás preguntando por qué deberías plantearte el eliminar —o reducir drásticamente— los productos de origen animal en tu dieta, te propongo este repaso: puedes ver Cowspiracy (tarea obligada para cualquiera que afirme estar interesado en temas de sostenibilidad, y además ya está disponible en Netflix), puedes leer algunos datos puntuales que compartí en esta publicación sobre el impacto de la ganadería en el medio ambiente, y si estás preparada/o para quitarte una enorme venda de los ojos, puedes ver Earthlings. Por último, y para que veas que no todo es como lo pintan, puedes revisar esta publicación que hice hace tiempo con algunos mitos y verdades sobre la alimentación vegana. Leer +

Hiper-aromática matutina para despertar el cuerpo y la mente

Híper aromática matutina

Hay algo especial en las infusiones y bebidas aromáticas que hace que mucha gente recurra a ellas en momentos de cansancio, tristeza o estrés. Yo he tenido unos días particularmente intensos, y siento que el cansancio me está empezando a pasar la cuenta… así que creo que este es un momento ideal para compartir contigo la receta de mi infusión aromática (híper-aromática) favorita.

He recorrido un largo camino desde la época en la que desayunaba arepa con queso y café con leche todos los días; en ese entonces me hubiera parecido una locura comer arepa con aceite de oliva o tomar una infusión al desayuno… como lo hago ahora. En esa época ni siquiera se usaba la palabra infusión, y lo único que yo sabía que se podía hacer con agua —aparte del café— era el té que venía en bolsitas. ¡Las vueltas que da la vida!

Con años y años de mucha sensibilidad digestiva alejarme del café fue una buena decisión, y ahora las infusiones son lo mío (aunque no abandono al café del todo). Me gustan de muchos tipos diferentes, pero la que más disfruto, mi absoluta favorita, es la hiper-aromática. La bauticé así porque no es una infusión cualquiera y no es una aromática cualquiera. Es la aromática con más aroma, la infusión más infusionada, el sabor más intenso, mi romance matutino. Leer +