Etiqueta: sostenibilidad

La vida sostenible es para gente valiente

La vida sostenible es para gente valiente

Ya sé que puede parecer mala estrategia decir esto abiertamente (lo de la gente valiente), y de hecho, a primera vista, da la sensación de que esa frase desentona con el título que elegí para mi blog. Pero la verdad es que no desentona. Yo le encuentro toda la relación del mundo, y hoy te voy a explicar por qué.

El asunto es el siguiente: las cosas pequeñas son importantes y valiosas… de ahí el nombre del blog. Las diminutas (muchas veces “insignificantes”) acciones cotidianas se acumulan y multiplican, y —para bien o para mal— terminan generando un tremendo impacto.

Lo normal es que seamos capaces de ver las consecuencias enormes, pero que nos cueste mucho identificar las causas minúsculas; y que nos resulte fácil ver culpas en las acciones de los demás, y nos dé muchísimo trabajo asumir responsabilidad por las nuestras… y por eso estamos como estamos. Leer +

Por qué hay gente que no quiere vivir de manera sostenible, explicado con una línea

Por qué hay gente que no quiere vivir de manera sostenible, explicado con una línea

La vida sostenible, para muchos de nosotros, es un asunto de sentido común. Sin embargo hay muchísimas personas que ven con desconfianza los cambios que hacemos en nuestro estilo de vida, piensan que nos volvimos locos, que estamos siguiendo una moda sin sentido, o que queremos atentar contra SU tranquilidad.

Estoy segura, segurísima, de que si estás en la búsqueda de una vida más sostenible te has encontrado al menos una vez con alguien que se interesa mucho por lo que haces, pregunta cosas y empieza a aplicar cambios (aunque sean pequeñitos) en su propio estilo de vida a partir de las cosas que tú le comentas. No pasa con mucha frecuencia, pero pasa. Seguramente también te has encontrado con personas que, si bien al principio parecen incomodarse, después asumen una actitud diferente, más abierta, y finalmente muestran algo de curiosidad y —después de un tiempo— hacen algún cambio pequeño a partir de tu ejemplo. Y también, seguramente, te has encontrado con personas que te miran de arriba a abajo como si fueras un extraterrestre y te blanquean los ojos, o directamente te atacan por tus decisiones “sostenibles”. Leer +

Glosario: Biodegradable (¡Nueva sección!)

Glosario: Biodegradable | Cualquier cosita es cariño

Ahora que se habla del tema con más frecuencia, se podría pensar que entender el concepto de sostenibilidad es una tarea sencilla. Sin embargo, la jerga “verde” está llena artimañas, especialmente cuando se utiliza con el fin de convencernos de seleccionar una opción “ecológica” o comprar un producto “sostenible”.

Aprender a identificar cuándo esas palabras realmente significan algo, y cuándo están ahí solamente para maquillar de verde un producto o servicio, ha sido una tarea ardua, a veces frustrante… y además da la sensación de que nunca termina. Yo ya me he tropezado más de una vez en el proceso, y por eso se me ocurrió la idea de hacer esta nueva sección: un glosario que iré construyendo poco a poco, y en el que voy a agarrar las palabras confusas de la sostenibilidad —esas que parece que dicen todo pero no dicen nada— y voy a darte definiciones tan sencillas (pero a la vez tan completas) como sea posible, para facilitarte el camino y que empieces a dominar el argot de la sostenibilidad como si fueras la mano derecha del Capitán Planeta (#TrabajoSoñado). Leer +

Algunas cosas que debes evitar si quieres cambiar el mundo

Algunas cosas que debes evitar si quieres cambiar el mundo

Cada vez que oigo a alguien hablando sobre “querer cambiar el mundo”, me quedo pensando en lo simple y a la vez confusa que es esa expresión.

Por un lado, cuando hablamos de “mundo” podemos estar refiriéndonos a muchas cosas: el mundo animal, el mundo acuático, el mundo humano, o el conjunto de todo lo existente (que es, de hecho, la primera definición que aparece en la RAE). Por otro lado, el mundo —sea cual sea del que estamos hablando— está cambiando constantemente, así que parece que da igual si queremos o no cambiar el mundo: él va a seguir cambiando sin nosotros. Y por último, eso de “querer cambiar el mundo” siempre me suena medio gracioso, porque creo que a lo que realmente nos referimos cuando usamos esa expresión, es a querer cambiar nuestro comportamiento para que la sociedad funcione de una manera diferente a como vemos que funciona ahora. Leer +

Reporte de mi primera merienda de intercambio (+ 5 razones por las que deberías organizar una tú también)

Mi relación con la ropa ha cambiado bastante a través de los años… y de manera muchísimo más marcada desde que empecé a tomar decisiones “radicales” en torno a mi búsqueda de una vida sostenible.

He pasado por etapas de indiferencia casi total (cuando estaba en el colegio prefería usar el uniforme durante todo el día, con tal de no tener que pensar en qué ponerme), etapas de interés moderado (empezando la universidad, cuando no pude acudir más al uniforme), etapas de, digamos, “interés científico” (cuando quise aprender a coser para poder hacer mi propia ropa, y en el proceso descuarticé muchas prendas para entender cómo estaban hechas), etapas de cuasi-obsesión (comprando revistas de moda compulsivamente, viendo desfiles y estando al tanto de cuál modelo desfiló el vestido de quién en el Fashion Week de dónde), y también etapas de simple pereza (que llegan de manera intermitente, cuando quiero que la piyama sea considerada un atuendo apto para salir a la calle). Leer +

2016: un año como cualquier otro (+35 buenas noticias del año pasado)

2016: un año como cualquier otro (+ 30 buenas noticias del año pasado)

Antes de que se terminara el año, me senté frente al computador con la firme intención de hacer una publicación con una lista de cosas positivas que pasaron en 2016.

Había decidido hacerlo porque me cansé de leer una queja tras otra en las redes sociales: gente diciendo que 2016 había sido el peor año de la vida, que por favor se acabe ya, que no más, que se murieron muchos famosos, que Trump, que todo mal.

2016 tuvo cosas difíciles; eso no lo podemos negar. El asunto es que 2015 también fue difícil, y también 2002, 1983 y 1845. Y también todos los demás… sí, todos los años han tenido cosas difíciles, y también cosas bonitas, y cosas aburridas, inspiradoras, motivadoras, decepcionantes, y todas las otras cosas que están en el espectro entre lo maravilloso y lo atroz. Pero es muy fácil olvidarse de la diversidad y complejidad de experiencias vividas en un año, y quedarnos con la versión más simple, la versión en blanco y negro. Leer +

Charlando con: Bea Johnson, de Zero Waste Home

Charlando con: Bea Johnson, de Zero Waste Home | Cualquier cosita es cariño

El 27 de febrero fue la última vez que sacamos nuestro “paquete” de basura. El que tenemos todavía aguanta unas cuantas semanas más, así que oficialmente hemos superado nuestro propio record, y hemos logrado pasar más de seis meses sin llenar nuestra basurera.

Todo esto empezó desde hace tiempo y fue el resultado de la suma entre la preocupación que sentimos R (mi chico) y yo frente a la cantidad de basura que generamos los humanos, la transición de una basurera con bolsa plástica a una forrada en papel periódico reutilizado (que nos llevó a pensar con mucho más detenimiento lo que vamos poniendo ahí) y todos los artículos que empezamos a leer sobre estilo de vida Residuo Cero.

Ha sido un proceso de aprendizaje, y cada vez nos lleva a encontrar más y más maneras de reducir la basura que generamos… se ha convertido en algo así como un desafío personal. En todo caso, no puedo negar que hemos tenido algunos momentos difíciles y frustrantes, que aunque no nos han hecho desistir, sí nos han obligado a re-evaluar algunas de las cosas que estamos haciendo para ir ajustando el camino. Leer +

¿Eres un “bicho raro”? Tengo algo que decirte…

¿Eres un bicho raro? Tengo algo que decirte... | Cualquier cosita es cariño

Este texto lo compartí hace un par de meses en el correo del Club, y quise volver a compartirlo en este formato más “abierto”, porque pienso que es importante mirar todo este asunto de “ser un bicho raro” o de “no encajar” desde otra perspectiva.

Todo empezó cuando estaba conversando con una amiga, y me dijo algo que ya me han dicho muchas veces: que soy un “bicho raro”. Lo dijo diferente, eso sí, porque me dijo “para mí tú eres normal, pero para la sociedad eres el bicho más raro de todos los bichos raros”.

Sé que no soy el bicho más raro de todos los bichos raros, obvio. Hay gente con ideas y costumbres muchísimo más particulares que las mías. Yo, de hecho, me siento como “del montón”… pero cuando pienso detenidamente en algunos aspectos de mi estilo de vida, me empieza a quedar más claro por qué hay gente que piensa que soy un bicho raro: Leer +

¿En qué dirección va el mundo?

¿En qué dirección va el mundo? · Cualquier cosita es cariño

A los humanos nos gusta mucho pensar en términos opuestos: las cosas van bien, y si no van bien, van mal. Como si no hubiera un enorme abanico de posibilidades entre esos dos extremos.

Cuando hablamos del futuro de la humanidad, o del destino de la vida en el planeta Tierra, solemos caer en la misma trampa. Nos dejamos llevar por lo que vemos en las noticias (que no suelen ser buenas), así que pensamos que todo está perdido y que el mundo se está yendo al carajo. O nos sentimos esperanzados gracias a una iniciativa en la que vemos potencial de cambio, sentimos que la gente a nuestro alrededor está más preocupada por su huella ambiental, y nos convencemos de que vamos por buen camino y todo va a estar bien.

El problema es que con frecuencia nos convertimos en tercos pesimistas o ingenuos optimistas, y nos olvidamos de la importancia de encontrar el equilibrio entre esas dos actitudes. Digo “tercos” e “ingenuos” porque caer en esos extremos —en cualquiera de los dos— nos convierte, básicamente, en personas que no aportan nada al cambio.

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Retroceder nunca, rendirse jamás

Retroceder nunca, rendirse jamás

Antes de decir cualquier otra cosa, debo hacer una confesión: nunca he visto esa película. Recordé el título porque me pareció perfecto para la publicación, y me metí a Wikipedia para descubrir que es protagonizada por Van Damme y es de karate. Yo pensaba que era de gente con pistolas… ahora hasta me dan ganas de verla.

Ese no es el tipo de cine que más me gusta (evidentemente. Si no ya la hubiera visto)… pero eso es completamente irrelevante para lo que quiero decir. El título vino a mi cabeza porque he tenido ganas de escribir sobre la idea de retroceder y rendirse… y fue inevitable pensar en esa película. Me pasa todo el tiempo: pienso en una frase que resulta que está en una canción, se me queda sonando la canción todo el día en la cabeza. Pienso en escribir sobre retroceder y rendirse, me dan ganas de ver una película de karate. Leer +