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Mi rutina de cuidado capilar

Mi rutina de cuidado capilar

Ahhh… ¡el pelo! Esos espaguetis ultra-delgados que salen de la cabeza y crecen sin parar, que parece que tienen vida propia, que duelen si los arrancas pero no duelen si los cortas (¡menos mal!), que cambian de forma casi a nuestro antojo y se destiñen con la edad. Qué cosa más maravillosa y misteriosa es el pelo, ¿no?

No puedo hablar por todo el mundo… pero sé que la mayoría de personas pasamos por innumerables etapas con el cuidado de nuestro pelo. Yo, por ejemplo, he tenido etapas de usar champú, acondicionador y mascarillas —a veces de la misma marca, porque era lo “recomendado”— para pelo liso, pelo ondulado, y hasta para pelo rizado (lo probé todo tratando de domar el frizz), y también etapas de usar sólo bicarbonato y vinagre blanco (en ese entonces el vinagre de manzana no había entrado en mi radar). Leer +

Granola maravillosa

Granola maravillosa · Cualquier cosita es cariño

Pocos cambios he hecho en mi vida que hayan sido tan significativos, tan radicales (en todo el buen sentido de la palabra) y tan satisfactorios como mi cambio en la alimentación.

Pasé de ser una persona con todas las mañas gastronómicas posibles (pregúntale a mi mamá y a mi abuela), que sólo comía carne, arroz y papas (comía más cosas, obvio, pero realmente mi alimentación era cualquier cosa menos variada), cuyas meriendas consistían en “chitos” y bebidas gaseosas y que lo único que sabía hacer en la cocina era calentar una arepa, a ser una persona que come de todo*, que tiene una cocina llena de especias, semillas, frutos secos, diferentes tipos de harina y granos y leguminosas de todos los tamaños y colores, y que disfruta cocinando y probando recetas de todo tipo. Y sí, también una persona que casi siempre toma meriendas hechas en casa (o al menos de fabricación local y más artesanal), nutritivas y sin empaques. Las vueltas que da la vida. Leer +

Desodorante en spray “El conejo feliz”

Desodorante en spray "El conejo feliz" · Cualquier cosita es cariño

El desodorante fue uno de los primeros productos que empecé a preparar en casa y, por lo tanto, uno de mis primeros pasos hacia una vida con menos basura (en sentido literal y figurado).

Fue también la primera receta de un producto de cuidado personal que compartí aquí y, a pesar de que eso fue hace más de dos años, sigue siendo una de las publicaciones más visitadas del blog. Así que debo decirlo: le tengo cariño.

Durante aproximadamente dos años estuve usando desodorante El conejo feliz en versión crema (la receta está aquí), y siempre me funcionó de maravilla (incluyendo una prueba de fuego en el calor intenso y los largos paseos en bici durante mi viaje a las islas Galápagos). Y, luego de superar la etapa inicial de timidez en la que no me atrevía a abandonar 100% los desodorantes comerciales, me convencí completamente de su efectividad y creí que nunca lo iba a cambiar por ninguna otra receta.

Y aquí estoy, compartiendo otra receta. ¿Por qué? Pues por varias razones: Leer +

Bolitas poderosas (para usar los restos de las leches vegetales)

Bolitas poderosas, a partir del cascajo/ripio de las leches vegetales. Súper nutritivas, fáciles de hacer, veganas y riquísimas.
Bolitas poderosas, para aprovechar los sobrantes de las leches vegetales. ¡Receta facilísima, nutritiva y súper rica!
Bolitas poderosas, para aprovechar los sobrantes de las leches vegetales. ¡Receta facilísima, nutritiva y súper rica!

Me gusta mucho hacer leches vegetales en casa. La de coco es mi absoluta favorita, y también la de almendras, la de marañón y la de nueces del Brasil… hay tantas formas ricas de usarlas y son tan fáciles de hacer, que si tuviera más manos para hacer más cosas (o un par de clones de mí misma), haría leche vegetal todos los días.

Además de que no tengo manos adicionales (o clones), otra de las razones por las que hago menos leches vegetales de las que quisiera es que muchas veces no sé qué hacer con el cascajo/ripio que queda después de filtrarlas, y me da tristeza pensar en que se va a quedar en la nevera esperando por una oportunidad, y se va a llenar de hongos, y va a terminar con los desechos orgánicos, cuando esa masa húmeda está todavía llena de nutrientes.

Recetas y opciones hay muchas: el cascajo o ripio se puede usar para hacer pasteles, galletas, granolas, o se puede secar en el horno y guardarse como harina. Esa última opción suena ideal, pero implica prender el horno cada vez que hago leche de almendras, y no lo veo muy viable (ni muy sostenible). También se puede “tostar” en un sartén a fuego muy bajo —eliminando toda la humedad— pero se demora un montón, así que tampoco es algo que sea muy conveniente hacer con frecuencia.  Leer +

Vinagre aromatizado DIY (y una reflexión sobre la basura)

Vinagre aromatizado DIY

Julio sin plástico ya se está acabando, pero sabemos que este mes era sólo una excusa para pensar más en los residuos que generamos, y llevar los aprendizajes a todos los meses del año. Esta receta puede ser una de tus aliadas para pasar de “julio sin plástico” a “vida sin plástico”.

La basura es un invento de los humanos. En la naturaleza nada se desperdicia, pero nosotros nos la hemos arreglado para inventar productos que tienen vidas más largas que nosotros mismos, y además usamos esos productos inmortales (el plástico, por ejemplo) durante un par de minutos y luego nos deshacemos de ellos como si nada. Ponemos todo nuestro ingenio en extraer cosas de la tierra, fabricar materiales durables… y los tiramos a la basura. Una basura que además, aunque no la veamos todo el tiempo, está inundando el planeta, y —a menos que nos pongamos las pilas y cambiemos nuestros hábitos— terminará por ahogarnos. Leer +

Vinagre de manzana hecho en casa

Vinagre de manzana hecho en casa

Como ya lo dije hace un par de días, de un tiempo para acá he estado pensando mucho en todo lo que nos hemos acostumbrado a pensar “si puedo comprar esto, ¿para qué voy a hacerlo?”, pero a mí cada vez más me gusta pensar “si puedo hacer esto, ¿para qué voy a comprarlo?”.

Hace ya varios años que empecé a experimentar con el cuidado del pelo, alejándome de los combos de champús y acondicionadores comerciales. En ese proceso uno de mis “descubrimientos” favoritos fue el vinagre de manzana; lo uso como acondicionador (una cucharada diluida en una taza de agua) después de lavarme el pelo con el champú “El conejo feliz“, y no lo cambio por nada: me deja el pelo suave, brillante, con menos frizz, y no lo tengo que lavar con tanta frecuencia. También lo uso como tónico facial.

Hay diferentes tipos de vinagre de manzana en el mercado, pero el que más me gusta es uno que viene sin filtrar; es también el más caro, porque es importado… lo que a su vez resulta en una huella ambiental mayor (una de las cosas que estoy tratando de evitar alejándome de productos “normales” para el cuidado personal). No sabía bien cómo resolver este asunto hasta que un día Pinterest me trajo la solución: una receta para hacer vinagre de manzana en casa, usando sólo las cáscaras y los corazones (o sea, básicamente lo que sobra), y todo parecía indicar que además era facilísimo. ¿Podía ser verdad tanta belleza? Leer +

Mi rutina de cuidado facial

Mi rutina de cuidado facial

Como te había contado antes, cuando era chica sentía una extraña fascinación por los cajones del baño de las mujeres adultas: montones de productos faciales, todos esos empaques, texturas, perfumes, promesas de pieles perfectas; me imaginaba el momento en que los cajones de mi baño fueran como esos, llenos de cremas que salían en las revistas. Cremas que usaban las actrices y modelos. Cremas famosas.

Afortunadamente con el paso del tiempo fui descubriendo que el marketing suele ser un “amante cruel”, que nos enamora sólo para aprovecharse de nuestras debilidades… debilidades que él mismo se encarga de incrementar, repitiéndonos hasta el cansancio que nuestro pelo podría ser más suave y más brillante, que nuestra piel debería ser para siempre joven, y que deberíamos salir corriendo a comprar todo lo que sirva para esconder nuestras manchas, arrugas e “imperfecciones”. De hecho una vez leí una frase (no recuerdo quién la dijo) que me pareció dolorosamente real; era algo así: “si a las mujeres se les enseñara a estar contentas con su aspecto, las más grandes industrias del mundo se irían a la quiebra”. Mal. Leer +

Guía expandida: más ideas de regalos de navidad responsables (y bonitos)

Guía expandida de regalos de navidad sostenibles y bonitos

La semana pasada te propuse una mini-guía con 3 tipos de de regalos responsables y bonitos, y otros 3 que definitivamente deberían desaparecer.

Para hoy quise recopilar algunas ideas que pienso que funcionarían muy bien como regalos —adaptándome a las 3 categorías que propuse en la publicación anterior— y que no sólo sirven para navidad sino que puedes tener a la mano para cualquier otro momento en el que quieras dar regalos (que ya hablamos de la desobediencia civil al regalo por compromiso). Aquí van, algunas con enlaces a cosas que a mí me gustan, de diferentes lugares del mundo: Leer +

Guía básica para regalos de navidad responsables

Regalos responsables - una mini guía navideña

Ya lo he dicho antes: no soy muy fan de las celebraciones (puedes leer más sobre eso aquí y aquí), y —en particular— no soy muy fan de la navidad. Pero eso no significa que la odie ni que me pase todo diciembre disfrazada de Grinch.

Lo que me pasa con la navidad es que me parece más una película de terror que una celebración alegre. Y antes de que me abandones para siempre o que me acuses de estar exagerando, pregúntate esto: ¿cuántas personas del mundo crees que tienen realmente una feliz navidad? ¿cuál crees que es el nivel de deuda con el que quedan muchas personas con tal de cumplir con las —desproporcionadas— expectativas de consumo de esta época? ¿cuál crees que es el impacto que tiene en la Tierra el derroche desenfrenado decembrino? No tengo respuestas exactas, pero me atrevo a decir que las respuestas pueden ser: pocas, altísimo, y más del que podemos calcular, respectivamente.

Aprovechando que empezó diciembre quiero compartir contigo una mini-guía para hacer regalos de navidad responsables y con sentido.

Pero —aunque no soy una optimista testaruda— tengo la tendencia a creer que, si ponemos de nuestra parte, podemos cambiarle la cara a las cosas… incluso a las que parecen más irremediables; y la navidad… o mejor el consumo desaforado que la caracteriza, no es una excepción. Así que, aprovechando que empezó diciembre (que me atrevo a decir que es un mes al que el planeta le tiene miedo) quiero compartir contigo una mini-guía para hacer regalos de navidad responsables y con sentido. Y para hacerlo, invité a una querida amiga y una de mis personas favoritas en el mundo: Cata, alias Curious Visualist, para que me acompañara con sus preciosas ilustraciones. Leer +

Paso a paso: Champú “el conejo feliz”

Champú en barra "el conejo feliz"

Si me lees con frecuencia, posiblemente a estas alturas ya te has dado cuenta de que tengo una debilidad por probar casi cualquier cosa que implique una reducción en los residuos que genero y en los ingredientes tóxicos con los que mi cuerpo tiene contacto.

Me gusta experimentar, y —sobre todo— me gusta compartir los resultados de esos experimentos para que otras personas puedan sacar provecho de las cosas que yo haya aprendido en el proceso. La publicación de hoy es el resultado de uno de los experimentos que más me ha gustado porque me hizo sentir como si supiera hacer magia jajaja. En serio, creo que con esta receta me he ganado un diploma imaginario de cosmética DIY (hazlo tú mismo). 

Y no me la inventé yo… tampoco me dan para tanto los conocimientos (en ese caso me daría a mí misma un diploma imaginario de alquimista experimental del universo, o algo así), sino que fue una adaptación de esta receta para champú en barra, y la pura verdad es que me atreví a hacerla sólo después de haber leído la Guía básica para hacer jabones veganos de Cocina y divina. Claudia hizo un excelente trabajo explicando el proceso y despejando los miedos que normalmente surgen en torno a la fabricación de jabones, y su guía fue esencial para que me animara a probar. Para complementar lo que estaba aprendiendo, me compré la versión de Kindle de “Smart Soapmaking, donde se explica también con mucho detalle todo el proceso. Leer +