Etiqueta: cuidado personal

Desodorante en spray “El conejo feliz”

Desodorante en spray "El conejo feliz" · Cualquier cosita es cariño

El desodorante fue uno de los primeros productos que empecé a preparar en casa y, por lo tanto, uno de mis primeros pasos hacia una vida con menos basura (en sentido literal y figurado).

Fue también la primera receta de un producto de cuidado personal que compartí aquí y, a pesar de que eso fue hace más de dos años, sigue siendo una de las publicaciones más visitadas del blog. Así que debo decirlo: le tengo cariño.

Durante aproximadamente dos años estuve usando desodorante El conejo feliz en versión crema (la receta está aquí), y siempre me funcionó de maravilla (incluyendo una prueba de fuego en el calor intenso y los largos paseos en bici durante mi viaje a las islas Galápagos). Y, luego de superar la etapa inicial de timidez en la que no me atrevía a abandonar 100% los desodorantes comerciales, me convencí completamente de su efectividad y creí que nunca lo iba a cambiar por ninguna otra receta.

Y aquí estoy, compartiendo otra receta. ¿Por qué? Pues por varias razones: Leer +

Mi rutina de cuidado facial

Mi rutina de cuidado facial

Como te había contado antes, cuando era chica sentía una extraña fascinación por los cajones del baño de las mujeres adultas: montones de productos faciales, todos esos empaques, texturas, perfumes, promesas de pieles perfectas; me imaginaba el momento en que los cajones de mi baño fueran como esos, llenos de cremas que salían en las revistas. Cremas que usaban las actrices y modelos. Cremas famosas.

Afortunadamente con el paso del tiempo fui descubriendo que el marketing suele ser un “amante cruel”, que nos enamora sólo para aprovecharse de nuestras debilidades… debilidades que él mismo se encarga de incrementar, repitiéndonos hasta el cansancio que nuestro pelo podría ser más suave y más brillante, que nuestra piel debería ser para siempre joven, y que deberíamos salir corriendo a comprar todo lo que sirva para esconder nuestras manchas, arrugas e “imperfecciones”. De hecho una vez leí una frase (no recuerdo quién la dijo) que me pareció dolorosamente real; era algo así: “si a las mujeres se les enseñara a estar contentas con su aspecto, las más grandes industrias del mundo se irían a la quiebra”. Mal. Leer +

5 ventajas de hacer tus propios productos de aseo y cuidado personal (+ algunas recetas como bonus track)

Ya hace un tiempo te había hablado un poco sobre mi transición a los productos de aseo y cuidado personal hechos en casa. Fue algo que empecé a hacer de manera más o menos tímida, y que con el paso del tiempo y gracias a todo lo que he encontrado y aprendido en otros blogs se ha convertido en una verdadera afición. Ahora hasta tengo un termómetro para medir la temperatura de mis preparaciones caseras (y me creo la muerte cuando lo uso jajaja).

Hay muchas razones por las que prefiero los productos hechos en casa, pero hay 5 que son, para mí, las más importantes y hoy he decidido compartirlas contigo esperando que te animes a probar tú también. Al final además encontrarás —a modo de bonus track— algunas recetas facilísimas para que pruebes y te empieces a despedir de los productos comerciales preparados. Aquí van 5 razones para que te motives: Leer +

Belleza comestible

No todas las recetas se hacen en la cocina, y éstas, a pesar de estar hechas casi totalmente con cosas comestibles, no son para comer. Aunque para ser justa, esto es más un asunto de ingredientes sueltos que de recetas… son mi as bajo la manga para reemplazar los productos comerciales de cuidado personal.

Recuerdo que, cuando estaba chica, me gustaba mucho ver los cajones y repisas del baño de las mujeres adultas que conocía (tías, primas, las mamás de mis amigos, etc.); me encantaba ver esa cantidad de cremas y lociones de todos los tamaños y colores, con ricos perfumes y empaques atractivos en los que aparecían textos que prometían borrar las arrugas, rejuvenecer la piel, dar elasticidad, nutrir y no sé qué otro montón de cosas. Me emocionaba encontrar ahí a las marcas que salían en las revistas y me gustaba poder reconocer cuál producto era el que salía en X revista con X actriz. Realmente lo disfrutaba, y, en ese entonces, pensaba que cuando fuera grande tendría un baño como esos.

Nunca pasó… en parte porque siempre me ha parecido que esos productos son ridículamente caros, en parte porque fui descubriendo que una sola crema humectante podía ser suficientemente versátil, en parte porque empecé a darme cuenta de que el hecho de que la etiqueta de una crema diga que tiene perlas de magia de los duendes de otro planeta no significa que eso sea cierto, y que la mayoría de las veces es simplemente una estrategia para cobrar más por algo que ofrece lo mismo que ofrecen otros 500 productos. Leer +