Etiqueta: basura cero

El Faire: reporte de un experimento para reducir la huella ambiental de un evento a pequeña escala

El Faire: reporte de un experimento para reducir la huella ambiental de un evento a pequeña escala

Este fin de semana estuve participando en El Faire, una feria de cómic, ilustración y fotografía que en ésta, su tercera versión, juntó a 36 expositores y recibió más de mil visitantes.

Compartí una mesa/stand con R (mi chico/novio/marido), para mostrar nuestros proyectos. Él estuvo ahí con sus collages e ilustraciones, y yo estuve con unos fanzines con ideas para reducir la huella de basura, con el desodorante El Conejo Feliz, y con unos juegos de postales con fotos de perros y gatos, de las cuales el 100% de ganancias va para un refugio de animales.

Pero la parte más emocionante de mi participación en la feria (y de la que te quiero hablar hoy) fue tras bambalinas: El Faire me invitó a que hiciéramos una alianza, para tratar de reducir el impacto ambiental de la feria tanto como fuera posible. Y yo acepté la invitación encantadísima y me lancé, con Ximena y Pilar (las organizadoras), a identificar todos los pequeños detalles que podían ser modificados, y a explorar alternativas que pudieran llevarnos a un uso más responsable de recursos y a generar menos basura. Leer +

Mi rutina de cuidado capilar

Mi rutina de cuidado capilar

Ahhh… ¡el pelo! Esos espaguetis ultra-delgados que salen de la cabeza y crecen sin parar, que parece que tienen vida propia, que duelen si los arrancas pero no duelen si los cortas (¡menos mal!), que cambian de forma casi a nuestro antojo y se destiñen con la edad. Qué cosa más maravillosa y misteriosa es el pelo, ¿no?

No puedo hablar por todo el mundo… pero sé que la mayoría de personas pasamos por innumerables etapas con el cuidado de nuestro pelo. Yo, por ejemplo, he tenido etapas de usar champú, acondicionador y mascarillas —a veces de la misma marca, porque era lo “recomendado”— para pelo liso, pelo ondulado, y hasta para pelo rizado (lo probé todo tratando de domar el frizz), y también etapas de usar sólo bicarbonato y vinagre blanco (en ese entonces el vinagre de manzana no había entrado en mi radar). Leer +

Granola maravillosa

Granola maravillosa · Cualquier cosita es cariño

Pocos cambios he hecho en mi vida que hayan sido tan significativos, tan radicales (en todo el buen sentido de la palabra) y tan satisfactorios como mi cambio en la alimentación.

Pasé de ser una persona con todas las mañas gastronómicas posibles (pregúntale a mi mamá y a mi abuela), que sólo comía carne, arroz y papas (comía más cosas, obvio, pero realmente mi alimentación era cualquier cosa menos variada), cuyas meriendas consistían en “chitos” y bebidas gaseosas y que lo único que sabía hacer en la cocina era calentar una arepa, a ser una persona que come de todo*, que tiene una cocina llena de especias, semillas, frutos secos, diferentes tipos de harina y granos y leguminosas de todos los tamaños y colores, y que disfruta cocinando y probando recetas de todo tipo. Y sí, también una persona que casi siempre toma meriendas hechas en casa (o al menos de fabricación local y más artesanal), nutritivas y sin empaques. Las vueltas que da la vida. Leer +

12 preguntas y respuestas sobre una vida con menos basura

12 preguntas y respuestas sobre una vida con menos basura

La semana pasada te conté lo que hay detrás de mi decisión de dejar de usar una basurera en casa, y empezar a usar un frasco de vidrio para acumular la basura que generamos.

Antes de eso, te invité a que me dejaras tus preguntas sobre el proceso de reducir nuestra basura para responderlas en la publicación, pero resultaron ser tantas preguntas tan interesantes que decidí que se merecían una publicación adicional. Y eso es lo que te traigo hoy. Vamos directo al grano: Leer +

Tres meses sin basurera (y las “trampas” del Residuo Cero de las que nadie te habla)

Tres meses sin basurera (y las "trampas" del Residuo Cero de las que nadie te habla)

Hace un poco más de tres meses que tomé la decisión de dejar de usar basureras en mi casa. Lo que hace 10 años me hubiera parecido una idea absolutamente descabellada, ahora me parece la idea más lógica y más sensata. Hoy quiero contarte un poco más sobre lo que hay detrás de esa decisión.

Todo empezó más o menos en julio de 2015 cuando decidí dejar de usar bolsas de plástico en la basurera de la cocina. Bueno, realmente todo empezó mucho antes (la reducción de residuos ha sido una preocupación que me ha acompañado desde hace muchos años), pero ese fue un punto de giro, pues el hecho de dejar de usar una bolsa de plástico para contener los residuos de mi casa me obligó a ser mucho más consciente de lo que ponía en la basurera, y —como efecto secundario— a observar con mayor detalle cuánto tiempo me tardaba en llenarla.

El 4 de octubre de 2015, es decir, aproximadamente dos meses y medio después de tomar esa decisión, sacamos nuestro primer paquete de basura. Digo “sacamos” porque el contenido no era sólo mío sino también de R, mi novio, con quien vivo. Era literalmente un paquete: envuelto en papel periódico reutilizado en lugar de la convencional bolsa de plástico… daba la sensación de que le esperaba un destino más glamuroso, que íbamos a dejarlo en una oficina de correo o algo así. Pero no: iba a parar al relleno sanitario. Le esperaba el mismo fin que a las otras 1.600 toneladas de desechos que generan al día los habitantes de Medellín. Leer +

Charlando con: Bea Johnson, de Zero Waste Home

Charlando con: Bea Johnson, de Zero Waste Home | Cualquier cosita es cariño

El 27 de febrero fue la última vez que sacamos nuestro “paquete” de basura. El que tenemos todavía aguanta unas cuantas semanas más, así que oficialmente hemos superado nuestro propio record, y hemos logrado pasar más de seis meses sin llenar nuestra basurera.

Todo esto empezó desde hace tiempo y fue el resultado de la suma entre la preocupación que sentimos R (mi chico) y yo frente a la cantidad de basura que generamos los humanos, la transición de una basurera con bolsa plástica a una forrada en papel periódico reutilizado (que nos llevó a pensar con mucho más detenimiento lo que vamos poniendo ahí) y todos los artículos que empezamos a leer sobre estilo de vida Residuo Cero.

Ha sido un proceso de aprendizaje, y cada vez nos lleva a encontrar más y más maneras de reducir la basura que generamos… se ha convertido en algo así como un desafío personal. En todo caso, no puedo negar que hemos tenido algunos momentos difíciles y frustrantes, que aunque no nos han hecho desistir, sí nos han obligado a re-evaluar algunas de las cosas que estamos haciendo para ir ajustando el camino. Leer +

Vinagre aromatizado DIY (y una reflexión sobre la basura)

Vinagre aromatizado DIY

Julio sin plástico ya se está acabando, pero sabemos que este mes era sólo una excusa para pensar más en los residuos que generamos, y llevar los aprendizajes a todos los meses del año. Esta receta puede ser una de tus aliadas para pasar de “julio sin plástico” a “vida sin plástico”.

La basura es un invento de los humanos. En la naturaleza nada se desperdicia, pero nosotros nos la hemos arreglado para inventar productos que tienen vidas más largas que nosotros mismos, y además usamos esos productos inmortales (el plástico, por ejemplo) durante un par de minutos y luego nos deshacemos de ellos como si nada. Ponemos todo nuestro ingenio en extraer cosas de la tierra, fabricar materiales durables… y los tiramos a la basura. Una basura que además, aunque no la veamos todo el tiempo, está inundando el planeta, y —a menos que nos pongamos las pilas y cambiemos nuestros hábitos— terminará por ahogarnos. Leer +

20 preguntas y respuestas sobre la copa menstrual

20 preguntas y respuestas sobre la copa menstrual

Hace casi exactamente un año publiqué una entrada sobre la copa menstrual. Ha sido una de las publicaciones más comentadas y más compartidas, así que puedo decir con confianza que no estoy sola cuando afirmo que ha sido “la mejor compra de la vida”.

La semana pasada, como parte de la serie que estoy haciendo con mis “antes y después”, publiqué una imagen en la que cuento por qué me parece que la copa es la mejor opción, y cuáles son las ventajas frente a las toallas y tampones. Todas las imágenes de la serie han tenido buena acogida, pero esta generó un tsunami de comentarios que jamás habría podido calcular. Perdí el hilo por completo, y si no fuera por varias lectoras que han estado súper comprometidas con la causa (¡muchísimas gracias chicas! ♥), ayudándome a responder dudas y comentarios, creo que para este momento habría perdido por completo la cabeza.

Para mí, lo que pasó con esa imagen deja tres cosas claras: 1) muchas mujeres adoran la copa (como yo), 2) muchas otras sienten mucha curiosidad al respecto, y 3) este es un tema del que hace falta hablar más, con menos tabú y con más respeto por nuestro cuerpo. Esto último lo digo porque —a pesar del tono respetuoso y amigable que ha usado la grandísima mayoría de la gente que comenta— no han faltado los comentarios agresivos de gente que se siente “ofendida” por el hecho de que se hable sobre el ciclo menstrual y sobre el cuerpo femenino.

Con todas las preguntas que surgieron, decidí que es importante dedicarle otra publicación; una que esté enfocada a resolver las dudas más comunes (¿y otras tal vez no tan comunes?) y que sirva como guía para todas las mujeres que sienten curiosidad por este tema y que no han encontrado todavía un lugar en el que lo puedan discutir abiertamente, o preguntar con confianza todo lo que quieran preguntar (aunque eso en parte ya pasó en la publicación de Facebook). Va a ser una publicación larga —¡mucho más de lo normal!— pues quiero cubrir buen terreno con las respuestas. Puedes buscar directamente la pregunta que te interese, y así no te tienes que leer todo el texto, si no quieres. Leer +

Mi rutina de cuidado facial

Mi rutina de cuidado facial

Como te había contado antes, cuando era chica sentía una extraña fascinación por los cajones del baño de las mujeres adultas: montones de productos faciales, todos esos empaques, texturas, perfumes, promesas de pieles perfectas; me imaginaba el momento en que los cajones de mi baño fueran como esos, llenos de cremas que salían en las revistas. Cremas que usaban las actrices y modelos. Cremas famosas.

Afortunadamente con el paso del tiempo fui descubriendo que el marketing suele ser un “amante cruel”, que nos enamora sólo para aprovecharse de nuestras debilidades… debilidades que él mismo se encarga de incrementar, repitiéndonos hasta el cansancio que nuestro pelo podría ser más suave y más brillante, que nuestra piel debería ser para siempre joven, y que deberíamos salir corriendo a comprar todo lo que sirva para esconder nuestras manchas, arrugas e “imperfecciones”. De hecho una vez leí una frase (no recuerdo quién la dijo) que me pareció dolorosamente real; era algo así: “si a las mujeres se les enseñara a estar contentas con su aspecto, las más grandes industrias del mundo se irían a la quiebra”. Mal. Leer +

Paso a paso: Champú “el conejo feliz”

Champú en barra "el conejo feliz"

Si me lees con frecuencia, posiblemente a estas alturas ya te has dado cuenta de que tengo una debilidad por probar casi cualquier cosa que implique una reducción en los residuos que genero y en los ingredientes tóxicos con los que mi cuerpo tiene contacto.

Me gusta experimentar, y —sobre todo— me gusta compartir los resultados de esos experimentos para que otras personas puedan sacar provecho de las cosas que yo haya aprendido en el proceso. La publicación de hoy es el resultado de uno de los experimentos que más me ha gustado porque me hizo sentir como si supiera hacer magia jajaja. En serio, creo que con esta receta me he ganado un diploma imaginario de cosmética DIY (hazlo tú mismo). 

Y no me la inventé yo… tampoco me dan para tanto los conocimientos (en ese caso me daría a mí misma un diploma imaginario de alquimista experimental del universo, o algo así), sino que fue una adaptación de esta receta para champú en barra, y la pura verdad es que me atreví a hacerla sólo después de haber leído la Guía básica para hacer jabones veganos de Cocina y divina. Claudia hizo un excelente trabajo explicando el proceso y despejando los miedos que normalmente surgen en torno a la fabricación de jabones, y su guía fue esencial para que me animara a probar. Para complementar lo que estaba aprendiendo, me compré la versión de Kindle de “Smart Soapmaking, donde se explica también con mucho detalle todo el proceso. Leer +