Por qué hay gente que no quiere vivir de manera sostenible, explicado con una línea

Por qué hay gente que no quiere vivir de manera sostenible, explicado con una línea

La vida sostenible, para muchos de nosotros, es un asunto de sentido común. Sin embargo hay muchísimas personas que ven con desconfianza los cambios que hacemos en nuestro estilo de vida, piensan que nos volvimos locos, que estamos siguiendo una moda sin sentido, o que queremos atentar contra SU tranquilidad.

Estoy segura, segurísima, de que si estás en la búsqueda de una vida más sostenible te has encontrado al menos una vez con alguien que se interesa mucho por lo que haces, pregunta cosas y empieza a aplicar cambios (aunque sean pequeñitos) en su propio estilo de vida a partir de las cosas que tú le comentas. No pasa con mucha frecuencia, pero pasa. Seguramente también te has encontrado con personas que, si bien al principio parecen incomodarse, después asumen una actitud diferente, más abierta, y finalmente muestran algo de curiosidad y —después de un tiempo— hacen algún cambio pequeño a partir de tu ejemplo. Y también, seguramente, te has encontrado con personas que te miran de arriba a abajo como si fueras un extraterrestre y te blanquean los ojos, o directamente te atacan por tus decisiones “sostenibles”.

¿Cómo puede haber reacciones tan diferentes a un mismo tema? ¿Cómo puede explicarse que algo que parece puro sentido común genere reacciones tan distintas, que van de la curiosidad hasta el absoluto rechazo y la agresión?

La respuesta corta es que los humanos somos complejos (por no decir difíciles). Piensa en esto: si algo que es tan universalmente delicioso como el aguacate puede tener detractores (¿eres uno de ellos? ¿O amas el aguacate sobre todos los vegetales, como yo?), imagínate lo que puede pasar con un asunto más puntiagudo, como es el de los cambios de hábitos y el cuestionamiento del statu quo. Tiene muchas aristas, pasa por muchos filtros. Algunos lo vemos como un proceso absolutamente necesario y urgente, otros lo ven como un capricho y una moda incomprensible, y otros lo ven como un ataque a su estilo de vida, así que lo toman como una amenaza personal.

Una respuesta más larga (y que a mí me parece que es la que mejor explica este fenómeno) tiene que ver con la difusión de innovaciones. La difusión de innovaciones es una teoría sociológica que busca explicar cómo, por qué y a qué velocidad se mueven las nuevas ideas a través de diferentes grupos de personas. Esta teoría se popularizo en los años 60 con un libro escrito por Everett Rogers que se llamaba precisamente “Difusión de innovaciones”, pero es un concepto que ya había sido estudiado casi cien años antes por el sociólogo francés Gabriel Tarde y se había planteado como “ley de la imitación”.

La idea básica detrás de la teoría de difusión de innovaciones es que, para que una idea pasa de ser una cosa “rara” y nueva —que sólo hacen un par de personas— a convertirse en una costumbre y un comportamiento social establecido y aceptado por todos —o por la gran mayoría—, debe pasar por cinco fases de adopción. O dicho de otra manera, según esta teoría la humanidad se divide en cinco grupos (o “categorías de adopción”) frente a cada idea, y son esos cinco grupos los que nos ayudan a entender por qué la idea se propaga, y por qué puede ser bien recibida por un grupo y al mismo tiempo totalmente rechazada por otro.

De acuerdo a la teoría, en torno a una idea en particular siempre hay innovadores, adoptantes tempranos, mayoría temprana, mayoría tardía y rezagados. Para mayor claridad, te explico en qué consiste cada uno de esos grupos:

Innovadores

En este grupo están las personas que se sienten cómodas con los desafíos, que siempre están haciéndose preguntas y buscando alternativas a las cosas que ya existen y que están establecidas. Son personas que tienen contacto cercano con la comunidad científica (y por lo tanto tienen acceso a conocimiento “recién salido del horno”), buenas habilidades sociales y contacto con otros innovadores (que les permiten enriquecer su punto de vista con ideas de un lado y de otro) y, generalmente, una buena base de recursos económicos que les permite “absorber” con mayor tranquilidad las fallas que surgen en el proceso de probar las cosas que nadie más ha probado. Este pequeño grupo de personas son las que dan nacimiento a las nuevas ideas.

Adoptantes tempranos

Las personas de este grupo son personas curiosas, están dispuestas a salir de la zona de confort y —después de un análisis juicioso de la innovación y sus implicaciones— están listas para probar las ideas que se generan en el grupo de innovadores. No los asusta que los vean como bichos raros. Los adoptantes tempranos, además, suelen ser líderes de opinión (a mayor o menor escala), y su proceso de adopción de una innovación suele desencadenar un efecto bola de nieve, que hace que dicha nueva idea sea adoptada por un grupo más grande de personas.

Mayoría temprana

Este es ese grupo más grande de personas que mencionaba en el punto anterior. Adoptan las innovaciones en un período de tiempo variable, pero tardan mucho más en hacerlo que los adoptantes tempranos. Esperan a que otras personas hayan “tanteado el terreno” antes de adentrarse en nuevos caminos; no se sienten muy cómodos saliéndose de la norma y por eso esperan más tiempo para hacer los cambios: cuando haya más gente en el mismo proceso y no se sientan como bichos raros.

Mayoría tardía

En este grupo están las personas más conservadoras, que sólo adoptan las innovaciones cuando realmente ya no son innovaciones… cuando ya han sido probadas y aprobadas por una gran parte de la población y se han empezado a convertir en la norma. Son personas menos curiosas, que se ponen muy nerviosas con los cambios, y que aplican (aun sin darse cuenta) el dicho “mejor malo conocido que bueno por conocer”.

Rezagados

En este grupo encontramos personas a las que no les gusta el cambio, por bueno que parezca… y precisamente por eso suelen rechazar (a veces incluso violentamente) a las personas que pueden considerarse agentes de cambio. Los rezagados está muy enfocados en “defender las tradiciones”, aunque no suelen preguntarse en qué consisten o por qué las defienden. Adoptan los cambios que traen las innovaciones sólo cuando ya no les queda más opción, sea porque se han convertido en la norma o porque, en este punto, ya lo impone alguna ley.

 

*     *     *

 

No todos esos grupos son igual de numerosos. Los innovadores y los adoptantes tempranos son grupos pequeños; el grupo de los rezagados es un poco mayor, pero la mayoría temprana y tardía, como el nombre lo indica, son las mayorías. La manera más sencilla de entenderlo es a través de un gráfico:

La línea que lo explica todo

Ahí está el secreto para entender la humanidad. O bueno, tal vez no tanto, pero ahí hay una herramienta para entender un pedacito de algo que tiene que ver con la humanidad: no todos reaccionamos a la información nueva de la misma manera. Mientras unos humanos son innovadores, adoptantes tempranos o mayoría temprana, otros son mayoría tardía o rezagados. Por eso unos queremos vivir de manera responsable en este planeta, y otros piensan que estamos locos, y que la humanidad puede seguir creciendo y consumiendo indefinidamente, arrasando con todo lo que se nos pone en el camino.

Ojo, que no todas las innovaciones son iguales, y por lo tanto yo puedo ser adoptante temprana frente a una idea en particular (por ejemplo frente al movimiento Basura Cero), pero frente a otra idea puedo estar aplastada —y sin planes de moverme— en el grupo de los rezagados (no sé… por ejemplo frente a los juegos tipo Pokémon Go).

Te pongo un ejemplo más detallado:

  • La preocupación por la generación excesiva de basura no es un asunto nuevo; en los años 70, Paul Palmer fundó su empresa Zero Waste Systems INC en Oakland, California, con la cual buscaba reducir la cantidad de residuos químicos que iban a parar a la basura. En ese entonces (y bueno, todavía) mucha gente pensaba que esa era una idea descabellada.
  • Muchos años después, en 2001, el California Integrated Waste Management Board se propuso llegar a la meta de residuo cero, es decir, a generar un sistema de gestión de residuos para California cuyo resultado sería que nada (o por lo menos muy poco) llegaría a un basurero, y que —casi— todo se reutilizaría, se reciclaría o se compostaría.
  • En 2008, Bea Johnson (que en ese entonces ya vivía en California) empezó su camino hacia una vida “Zero waste”, muy posiblemente inspirada por algunas de las iniciativas gubernamentales e institucionales locales. Dos años después empezó su blog Zero Waste Home, y con él llevó el concepto de Residuo Cero al ámbito familiar y personal, e impulsó un movimiento al que se unieron muchas más personas.
  • Ahora estamos en 2017 y cada vez somos más las personas que queremos reducir nuestra huella de basura. El concepto de Residuo Cero se va popularizando lentamente gracias a las nuevas tecnologías, y al interés que ha despertado en medios de comunicación tradicionales.
  • Aun así, muchas personas siguen viéndolo como algo imposible. Y bueno, muchas otras personas ni siquiera lo han oído mencionar. #TristePeroCierto.

Paul Palmer, el CIWMB y Bea Johnson han sido innovadores, cada uno planteando ideas nuevas dentro de su contexto específico (industrial, gubernamental y familiar, respectivamente). Las instituciones, organizaciones y personas que ahora estamos tratando de seguir sus pasos, reduciendo nuestra huella de basura y difundiendo este estilo de vida para que cada vez se unan más personas, somos adoptantes tempranos (y todavía muchos nos ven como bichos raros). En algún momento —que espero que sea muy pronto— se empezará a ver la basura como algo innecesario y hasta ridículo, y más y más gente empezará a reducir los residuos que genera. Ellos serán la mayoría temprana. Llegados a ese punto, se empezarán a generar cambios más significativos en el sistema económico y la mayoría tardía empezará a adaptarse al cambio, porque ya será “lo normal”. Finalmente, vendrán cambios legislativos que obligarán a los rezagados a unirse a la fiesta.

Otro ejemplo puntual: hace un par de siglos la esclavitud era lo normal. Luego el Marqués de Pombal y abolió la esclavitud en Portugal (innovador), y de ahí en adelante otros países empezaron a liberar a los esclavos de sus colonias (adoptantes tempranos). Después se empezó a generar un movimiento más fuerte, que llevó a buena parte de la sociedad a ver la esclavitud como algo injusto e innecesario (mayoría temprana), y esas personas, a su vez, empezaron a generar cambios en el sistema social y económico que llevaron a otra buena parte de la sociedad a adaptarse al cambio (mayoría tardía). Por último, surgieron leyes que prohiben la esclavitud, así que ya ni siquiera los rezagados pueden practicarla. (Ahora tenemos problemas de esclavitud moderna, pero esa ya es otra historia).

 

*     *     *

 

Entonces… ¿has sentido que otras personas se molestan cuando abordas estos temas? ¿Que te miran con cara de incredulidad o desconfianza cuando hablas de la importancia de vivir de manera más sostenible? Bueno, eso es lo que pasa caminas en una dirección distinta a la que está caminando la gente que te rodea: te chocas con ellos.

Pocas cosas te ponen más en contravía que querer vivir de manera más responsable en este planeta, cuando lo “normal” sigue siendo consumir sin pensar, desechar sin pensar, agarrar todo lo fácil, lo rápido y lo barato y no preguntarse quiénes están pagando ese precio. Habitar este planeta de manera responsable te pone —todavía— en el papel de “persona incómoda”, porque la vida sostenible es una idea que todavía no ha sido adoptada por las mayorías (énfasis en “todavía”).

Esa línea, la del dibujo de más arriba, es la que lo explica todo. No todos nos encontramos con la nueva información al mismo tiempo, y no todos tenemos las mismas herramientas psicológicas, emocionales, intelectuales, físicas, financieras, geográficas, etc., para reaccionar a dicha información. Sería ideal que todos pudiéramos movernos hacia modelos más sostenibles de un solo golpe, sí, pero no es posible… sencillamente porque los humanos somos complejos y no funcionamos así. Y creo que parte importante de la paz mental que necesitamos para seguir promoviendo estos cambios viene precisamente de entender eso: que no todos estamos en el grupo de innovadores o adoptantes tempranos, que aun cuando la mayoría temprana ha hecho un cambio sigue siendo necesario promover estas ideas para llegar a la mayoría tardía, y que aun en ese momento será necesario convivir (de manera tan constructiva como sea posible) con los rezagados.

La próxima vez que te preguntes por qué hay gente que no quiere vivir de manera sostenible, acuérdate de esa línea y piensa en todos los otros cambios que ahora damos por hechos (la abolición de la esclavitud y el voto femenino, por mencionar dos grandes ejemplos), y en los innovadores y adoptantes tempranos que prepararon el camino para que esos cambios se llevaran a cabo. Al principio, estoy 100% segura, los miraban como si estuvieran chiflados y descartaban sus ideas por insólitas o imposibles… pero ahora sus propuestas parecen absolutamente razonables y se han convertido en la norma. Sigue habiendo rezagados (porque siempre los habrá), pero las normas sociales y legales sirven para mantenerlos —al menos parcialmente— a raya.

Entonces… ¿por qué hay gente que no quiere vivir de manera sostenible? Pues porque están en otra parte de la línea del dibujo de arriba. Todavía no tienen la información, o la determinación para unirse a los primeros grupos de adoptantes… pero mientras nosotras/os sigamos trabajando en promover estas ideas y en convertir la vida sostenible en el nuevo “normal”, su momento les llegará. Tarde o temprano. Ojalá más temprano que tarde…

 

¿Conocías la teoría de difusión de innovaciones? ¿Hay alguna idea en particular en la que te sientas en el grupo de innovadores o de adoptantes tempranos? ¿Alguna otra en la que estés en el grupo de rezagados? Y lo más importante… ¿te gusta el aguacate? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

 

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37 Comentarios

  1. ¡Qué interesante Mariana! Lo cierto es que esta teoría me encaja perfectamente con lo que estamos viviendo. Ojalá sigamos avanzando en la línea rápido y solo queden los rezagados.
    No hace mucho que escribí un artículo sobre por qué no le importa el medio ambiente a la gente, y me hubiese venido muy bien haberte leído antes :)

    Genial blog, por cierto. ¡Muchas gracias por la labor que haces!

    PD. Por si alguien quiere ver el artículo del que hablo: https://www.hayeco.com/blog/por-que-no-nos-importa-el-medio-ambiente

    • ¡Hola Lorena! Me alegra mucho que te haya gustado. Está muy interesante tu publicación :-) Gracias a ti por pasar a leer.

  2. Candela

    ¡También me encanta el aguacate!

    Estudio Sociología pero aún no he avanzado mucho (pues voy poquito a poco) y no conocía esta teoría pero me ha encantado que dos de mis inspiraciones (soc y zero waste) se unieran en un mismo post. Muy buena la entrada.

    Sin embargo, sí conozco el ‘teorema de Thomas’, igual algunx ha oído o leído sobre él. Fue acuñado por William Isaac Thomas y se define como “si las personas definen como reales unas situaciones, éstas son reales en sus consecuencias”; independientemente de la solidez de una situación dada. Por ejemplo, basta que muchas personas crean que un banco está al borde de la quiebra para que se produzca una psicosis en la que muchxs clientes retiren su dinero, acabando por efectivamente situar al banco en una situación de quiebra.

    Espero haberme explicado bien. Lo que trato de decir con esta similitud de ley de atracción es que el poder de esos adoptantes tempranos o psicóticos en el ejemplo, es potencialmente tan poderoso que puede cambiar una realidad que a priori parecía tangible e inalterable ;)

    • ¡Qué bueno que te haya gustado! El teorema de Thomas no lo conocía con ese nombre… o bueno, realmente lo que conocía era otra cosa parecida, que es el sesgo de la profecía autocumplida y que va más o menos a lo mismo: nos decimos que algo va a pasar, nos predisponemos y cambiamos cosas que hacen que eso efectivamente pase.

      ¡Es tan complejo el comportamiento humano! Espero que me compartas muchas otras de estas cosas que vayas descubriendo mientras estudias sociología :-) ¡Un abrazo!

  3. susanne

    me chifla el aguacate… el de Ibiza… km cero :-)
    gracias por tus artículos que me permiten trasmitir mis ideas y así aumentar la mayoría tardía!

    • ¡No sabía que se cultivaba aguacate en Ibiza! Voy a tener que ir a probarlo ;-) jajaja. Me alegra mucho que te guste lo que comparto aquí. ¡Un abrazo!

  4. katia dimitrieff

    Me ha encantado el articulo y ha puesto mucha luz sobre mis sensaciones de “bicho raro” … Muy bien ilustrado y lo utilizaré en mis talleres sobre el tema de Basura cero.
    Esto me anima a seguir y a pensar que una gota en el mar es importante porque sino el mar no seria el mismo.
    Estoy en España, y promulgo la “Slow life” (slow cosmética, limpieza, food”) siendo la coordinadora de Slow cosmética para España y tambien el modo de vida Zero waste, organizando talleres sobre estos temas. Me encanta tu blog! Y el nombre lleva una carga de Amor increible! Bravo! Tengo una pagina FB que se llama Materia Prima – Slow life Un abrazo!

    • ¡Hola Katia! Me alegra mucho saber que te resultan útiles las cosas que comparto aquí, y que estás comprometida promoviendo estos cambios e ideas. ¡Un abrazo!

  5. Sabela

    Hola Mariana, antes de nada quiero felicitarte de corazón por toda la labor que estás haciendo, es motivador leer a personas como tú.
    Con respecto al artículo, es cierto que afortunadamente cada vez son más las personas que se unen a llevar una vida sostenible, pero lo que yo me pregunto es si las mayorías que mencionas llegarán a tiempo antes de que se produzca un daño irreversible. Me encantaría saber tu opinión al respecto :)
    Gracias y un abrazo

    • ¡Gracias, Sabela! Me parece muy buena —y difícil— tu pregunta. Lamentablemente, en muchas cosas ya hemos hecho un daño irreversible… sin embargo, los sistemas que sostienen la vida en este planeta son increíblemente complejos y resilientes, y confío en que muchos cambios podrán llegar “a tiempo”. Eso sí: depende de nosotros, de los que ya nos estamos haciendo estas preguntas y promoviendo estos cambios, y está en nuestras manos generar la presión necesaria para que esto se empiece a mover a mayor escala.

      El futuro no está escrito, y en ese sentido todo es posible, para bien o para mal… y creo que es más práctico pensar en lo que podemos hacer, sin paralizarnos pensando en si el cambio llegará “a tiempo” (que, en todo caso, considero que es algo imposible de saber a ciencia cierta). Llevándolo a otra escala, sabemos que por más que nos alimentemos bien, hagamos ejercicio y nos cuidemos, nos podemos enfermar en cualquier momento porque nuestra salud también depende de factores externos que no están en nuestras manos. Aun sabiendo eso (que hay factores externos, que podemos enfermar en cualquier momento y que también nos puede caer un piano encima), me parece que sigue teniendo más sentido cuidarnos, que sentarnos a pensar “de algo hay que morir”, que es un poco la actitud de la gente que dice cosas como “este planeta ya se fue a la mierda, ya no hay nada que hacer”.

      En fin… que cosas irreversibles ya hemos hecho. Que la naturaleza es resiliente y nosotros —se supone— inteligentes, y podemos generar cambios cuando nos lo proponemos (ya lo ha hecho la humanidad en diferentes puntos de la historia). Lo que hace falta, me parece, es eso: proponérnoslo. Por lo menos más seriamente y a mayor escala :-)

      ¡Un abrazo!

  6. Elisabet

    Mi vida sin aguacate, no sería la misma….🥑
    Tu artículo me ha parecido super interesante e inspirador!
    Me encantaría ser una innovadora en cuanto a encontrar soluciones para proteger el planeta y las personas… mientras tanto me conformo con ser de la mayoría temprana en muchas acciones que hago para llevar una vida más sostenible!
    Muchas gracias por compartirlo 🌼

    • ¡Gracias, Elisabet! Me alegra que te haya gustado el artículo. Ser mayoría temprana está muy bien, y también vale la pena salir un poquito de la zona de confort y moverse hacia el grupo de adoptantes tempranos ;-)
      ¡Un abrazo!

  7. Miguel Ángel

    No conocía la teoría de difusión de innovaciones, es realmente interesante como nosotros recibimos las nuevas ideas. El cambio siempre ha sido determinante en el comportamiento humano y todo cambio requiere de tiempo para establecerse, al final de cuentas el humano se ve obligado a cambiar cuando la necesidad surge, el dilema es que no tenemos tiempo (un dolor de cabeza sinceramente). Guardo la esperanza de que se logre llegar a ese estado de armonía con nuestro planeta Tierra.

    Muchas gracias por el articulo, he aprendido mucho : )

    • ¡Hola Miguel Ángel! Así es, el cambio es realmente la única constante, no sólo en el comportamiento humano sino en toda la naturaleza. Otra cosa importante (y que normalmente no nos enseñan) es que la naturaleza no está nunca en un estado de equilibrio estático y “armonía”, sino en un constante flujo de energía y cambio, y en un equilibrio dinámico (es decir, fuerzas que jalan de allá, de acá, y ciclos que permiten que todo se vaya acomodando). En ese sentido, si buscamos un estado de total armonía, nos vamos a frustrar mucho… lo que sería ideal es que encontremos ese punto de equilibrio dinámico con nuestro entorno, en donde se siguen dando cambios todo el tiempo y nos vamos ajustando a lo que viene, sin necesidad de destruir lo que nos rodea :-)

      ¡Un abrazo!

  8. Carolina Fernández

    Buenos días Mariana. Lo primero: me encanta el aguacate! Viví unos años en Venezuela, ahora en Europa, y su presencia en nuestra cocina es muy habitual.
    Me parece interesante la teoría que nos presentas, aunque mi impaciencia porque nos pongamos todxs en la zona más occidental de la línea me juega la mala pasada de estar a veces más enfadada de la cuenta.
    Me sorprende, como a muchxs imagino, que haya personas que se resistan a la evidencia de que el mundo en el que vivimos se va al carajo si no hacemos TODXS algo para salvarlo.
    Cada playa que se limpia, cada bolsa de plástico que no se usa o que se reutiliza, cada palabra positiva hacia un cambio que mejore la situación… son pasos que valen la pena, le pese a quien le pese.
    Gracias de nuevo por tus artículos.
    Feliz día!

    • ¡Hola Carolina! El asunto, precisamente, es que esto no es una cuestión de tener o no tener evidencia, sino de cómo muchos factores influyen en la manera en la que reaccionamos frente a diferentes temas. Te pongo un ejemplo concreto (e incómodo): la humanidad tiene suficiente evidencia de que los animales sienten miedo y dolor, y de la insoportable crueldad con la que se les trata en los mataderos. También hay mucha evidencia de que comer productos de origen animal en exceso no es saludable, y también un montón de evidencia de que la producción de esos productos es muy poco eficiente (gastando más recursos en alimentar vacas para darle de comer a los ricos, que en producir granos que podrían resolver el problema de hambruna en muchos lugares del mundo) y supremamente destructiva, no sólo con esos animales, sino con el medio ambiente (y por lo tanto, a corto, mediano y largo plazo, con nosotros mismos). Sin embargo, la gente sigue consumiendo carnes y lácteos, y —aunque va en aumento— se calcula que la población vegana es apenas un 1% en el mundo.

      La evidencia está… pero es demasiado incómoda. La alimentación es una cosa delicada, tejida con cosas culturales, sociales, históricas… y mucha gente no está dispuesta a cuestionar esas cosas, ni siquiera cuando tienen la evidencia justo frente a sus ojos. Pero con esto pasa igual: aparecen algunos innovadores que cuestionan el statu quo y generan nuevas ideas y propuestas; luego viene un grupo de adoptantes tempranos que extienden esas ideas un poco más, etc, etc.

      La alimentación, el consumo, los hábitos cotidianos… todas esas cosas están relacionadas con nuestro impacto en el planeta y se construyen con las tradiciones, con cosas específicas de cada cultura, y cambiarlas no es algo que pueda pasar de la noche a la mañana. Como te dije más arriba, no es cuestión de evidencia, es que somos mucho más complejos que eso. Hace tiempo publiqué un artículo en el que hablo sobre diferentes etapas de aprendizaje, que conecta mucho con este tema de la difusión de innovaciones. Te lo dejo aquí, por si lo quieres leer, para ampliar el tema :-)

      ¡Un abrazo!

    • ¡Gracias Caroline! Hace un tiempo leí sobre esa teoría y me pareció también interesante. El autor mencionaba que a pesar de que no es una cosa comprobada (se cree que la historia del centésimo mono es más bien un mito), sí que puede entenderse como el asunto de masa crítica, en el que es más sencillo replicar comportamientos cuando hay “multitudes” a tu alrededor que ya los llevan a cabo. ¡Gracias por compartir!

  9. Natalia

    Bravisimo articulo Mariana!!!! Te aplaudo por estas lineas. Tras leerte, puedo considerarme adoptante temprana, y me genera mucha impotencia que la gente no vea el problema, pero ahora veo que estan en otra fase. Los cambios no son faciles, y hay que estar dispuesta a ser considerada por todos un bicho raro, pero me motiva pensar que llegara un dia, espero que cercano, en el que haya una mayoria temprana. Enhorabuena de nuevo!

    • ¡Gracias, Natalia! Me alegra que te haya gustado la publicación, y que te haya servido para entender mejor esas diferentes fases de cambio. Yo también espero que ese día (en el que nuestros sistemas funcionen de manera más armónica con todo el ecosistema) sea cercano. ¡Un abrazo!

  10. hola Mariana,

    Muy interesante. Recomiendo leer sobre la temática de la Psicología del Cambio Social, es muy interesante. Existen teorías concretas de por qué las personas no son empáticas con la problemática ambiental.
    Existe la “Teoría de un mundo Justo”, que es la creencia (ridícula) que todo lo que vivimos es algo merecido. Otra teoría interesante es el “single action bias” , que indica cómo las personas creen que con solo 1 acción ya están cumpliendo su labor de reducir su impacto.

    Existe un reporte muy interesante sobre el tema de la WWF llamado The Role of Human Identity, lo puedes encontrar online.

    Tan interesante el tema!

    • ¡Hola Nicole! A mí la psicología social, en general, me parece fascinante. Estoy leyéndome dos libros que me regaló mi mamá sobre ese tema (aunque los leo de manera intermitente, porque a veces se ponen densos jajaja). Los sesgos cognitivos también permiten entender muchísimas cosas de nuestro comportamiento, y también los exploran en un reporte de la WWF que se llama “Simple and painless: the limitations of spillover in environmental campaigning”, te lo recomiendo mucho. Ese documento que mencionas no lo conocía, lo voy a buscar ya mismo para leerlo, que suena muy interesante.

      Hablando de creencias ridículas, ayer en medio de una conversación, una persona que considero sensible me salió con un comentario que me dejó (como dicen las abuelas) de una sola pieza: me dijo que cree que nosotros, los humanos, no pertenecemos a este planeta. Que no puede ser que seamos de aquí, porque “esta roca es muy poco”. Ahora resulta que el planeta es muy insignificante para que nosotros estemos aquí, ¿o qué? No supe si reírme o ponerme a llorar :-/

      ¡Un abrazo!

    • Sí, es un muy buen artículo. Hace poco estuvimos discutiéndolo varios colegas de Hola eco, y también surgieron unos puntos de vista muy interesantes, que me gustaría compartir en algún momento. En todo caso, si hay una idea que yo haya querido reforzar a través del blog es precisamente esa: que el cambio no vendrá por cambiar una marca por otra más “eco”. Se valen las cosas pequeñas como pasos hacia algo más grande, pero si eso “más grande” no llega, el cambio que necesitamos no llegará a tiempo tampoco.

  11. Hola Mariana. Por casualidad he llegado a tu blog y después de leer un par de entradas me he decidido a escribirte.
    Me ha encantado leerte y el gráfico me ha parecido genial. Me ha hecho reflexionar mucho.
    Hay situaciones de la vida en las cuales me siento innovador y entusiasta, y sin embargo en otras situaciones me coloco en otras posiciones, incluso en el grupo de los rezagados…
    Seguiré pensando en los porqués.
    Muchas gracias!!

    • ¡Qué bueno que te haya gustado! Y bueno, lo que me cuentas —creo yo— es perfectamente normal. No se puede innovar en todo, y hasta los menos innovadores alguna vez estarán entre los primeros en adoptar alguna idea. Los humanos somos complejos :-)
      ¡Un abrazo!

  12. ¡Buenos días!
    Muy bueno este artículo, gracias. Es esencial que este tipo de información aparezca cada vez más disponible y viral. ¡Necesitamos abrir los ojos a la realidad! Los productos ecológicos, sin añadidos químicos, pueden ser la base de la buena salud que echamos en falta. Sin embargo es verdad que mucha gente hace oídos sordos. Conozco gente que dice que lo “bio” es cosa demasiado moderna… ¡Como si comer productos naturales lo hubiésemos inventado en esta generación!

    Enhorabuena por este blog :)

  13. Me ha encantado el post!
    Ah y por cierto! Soy fan del aguacate (tanto para salado como para dulce)
    Y me sentí muy identificada con lo que dices, he tenido muchas veces que luchar contra los prejuicios. En el común que nos ven como unos “hippies locos”, entre los veganos que ven nuestra visión como imposible (aunque ya llevamos 3 años demostrando que es perfectamente posible).
    Por suerte nos hemos encontrado con gente más abierta al cambio, a probar, a intentarlo. Pero hemos dado que la clave para todo ello es el modo en el que transmitimos el mensaje.
    Damos gracias cada día de encontrar espacios como el tuyo en los que se abre el debate y se comparte con tanta claridad y pasión

    Abrazo grande!

    Gaby

    • ¡Holaaa Gaby! Qué alegría leer tu mensaje, me alegra mucho saber que te gustó la publicación ♡ Y estoy totalmente de acuerdo contigo en que la clave está (por lo menos la mayoría de las veces) en la manera en la que se transmite el mensaje. Las palabras son cosas poderosas y delicadas, y una frase “mal” puesta puede significar un total rechazo a una idea que tiene potencial… y una frase “bien” puesta a veces significa la puerta de entrada para cambios más significativos.

      ¡Un abrazo!

    • ¡Hola Pepe! Buenísima la publicación que me compartes, ¡muchas gracias!

      El tema de la conexión, de la mirada sistémica, es clave. Mientras sigamos pensando que las cosas existen de manera aislada (incluyéndonos), no es mucho lo que vamos a entender… y por lo tanto, muy poco lo que podemos resolver realmente.

      Hay que apostarle a una educación (dentro y fuera de las aulas, desde lo más formal hasta lo más informal) que busque la conexión de las cosas, y que celebre la complejidad en lugar de tratar de eliminarla, para mantener los temas “bajo control”.

      ¡Un abrazo!

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