Hoy, en gente bonita: Blanquita

Con esta publicación empiezo una nueva sección en el blog en la que voy a presentarles a personas que tienen proyectos, saberes o ideas que pienso que vale la pena conocer, compartir y multiplicar.

La primera persona que les voy a presentar se llama Blanquita, es una mujer llena de conocimientos sobre la tierra y el cultivo. Blanquita es una campesina que tiene un local en la Plaza de la América (Medellín) en el que vende vegetales de cultivo ecológico; es mi principal proveedora de alimentos y de conocimientos sobre los cultivos de las cosas que compro para comer. Los dejo con una pequeña entrevista que le hice la semana pasada y con algunas fotos que tomé en su local.

Mariana: Blanquita, cuénteme… ¿usted hace cuánto está aquí en la plaza de la América?
Blanquita: 4  años.

¿Los 4 años ha estado en el mismo local?
Sí, los 4 años he estado en el mismo local… pues, he estado recibiendo mercancía ecológica de otros compañeros del municipio de Barbosa desde hace 7 años.

¿Cómo fue el contacto con otras personas que tienen producción ecológica?
A través de la RECAB. Yo pertenezco a la RECAB hace 19 años y a través de ellos he conocido muchos compañeros con los que siempre estamos juntos estudiando, capacitándonos; he conocido mucha gente en varias regiones y a través de eso entonces cuando yo cogí la tienda entonces ya lo que no tienen los compañeros de la RECAB lo he pedido a otros compañeros por referencia de las mismas entidades que los capacitan a ellos. O sea, no todos los productores son de la RECAB, los otros son gente de por fuera pero que también trabajan producción limpia y son personas recomendadas.

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¿Y las capacitaciones las organiza RECAB? ¿o cómo funciona?
Las capacitaciones son a través de proyectos por Corantioquia o con la Gobernación, hacen convenios y hacen licitaciones, y el que gana la licitación es el que hace las capacitaciones, y son por regiones y por municipios.

¿Y cómo es la capacitación? ¿Qué cosas aprenden?
Hay varios tipos de capacitación. Por ejemplo hace poco pasó una de… el año pasado hubo tres proyectos, el primero fue de huertos leñeros, eso es que nos enseñan a no estar talando… las personas que cocinamos con leña, nos ayudan a poner una estufa autosuficiente y nos enseñan y nos dan los árboles para que sembremos para que podamos estar cortándolos para no estar talando el bosque. Hubo otro sobre la responsabilidad de las cosas que estamos manejando en el campo y el otro fue de formación de promotores campesinos, o sea para que nosotros mismos formemos a otros campesinos con lo que aprendimos; ese se llama escuela campesina.

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¿Usted ha visto cambios en los últimos años? ¿Ve que la gente esté más atenta a comprar cosas orgánicas?
Sí, por ejemplo la gente está comprando ahora y la mayoría de la gente lo hace por salud; porque se dieron cuenta que están enfermos. Otros sí porque están adquiriendo conciencia sobre lo que están contaminando.

Y las otras personas que cultivan, las que no están con RECAB ¿usted les ve interés por empezar a producir orgánico? ¿o hay gente a la que no le interesa?
Hay personas que son muy dedicadas, y siguen trabajando así no haya proyectos en ese momento. Hay otros que solo les interesan los proyectos… hay que tener paciencia con ellos, darles una espera, darles acompañamiento. Y a las personas que están interesadas mostrarle los frutos y mostrarles que sí se puede, que sí se puede hacer… lo que pasa es que la agricultura orgánica a mayor escala para muchos es muy difícil. Es difícil para uno solo porque eso requiere de mucha mano de obra. ¿Qué nos hace falta? Trabajar en equipo. Cuando vamos a hacer un compostaje que nos reunamos siquiera 10 ó 15 personas y montemos varias toneladas de compostaje, y así que vamos por varias fincas, es una forma de trabajar en equipo.

Blanquita, ahora que usted habla de compostaje… ¿el que ustedes manejan es de los desechos orgánicos de la finca?
De los residuos de la misma finca, sí. Lo que tratamos es de que esa materia orgánica, eso que llamamos compostaje, sea del recurso de la misma finca. Los residuos de lo que se está cosechando, y eso va acompañado con minerales, con muchos ingredientes… con elementos menores, nosotros tenemos que saber qué tiene elementos menores, qué tiene esto y qué tiene aquello. O sea, no se hace un compostaje de una sola cosa, no, hay que revolverle tierra negrita, estamos haciendo ahora la de tres, que es: tres de tierra y una de estiércol. Porque el estiércol es muy contaminado porque los concentrados con que alimentan a los animales traen muchos químicos, entonces para matar ese impacto se echa una sola parte de estiércol por tres de materia vegetal o de tierra, y se le echa ceniza, harinas de rocas, salvado de trigo, carbón… entre uno más pueda enriquecer ese abono que hace, mejor queda.

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Y me imagino que usted en todos estos años ha tenido un aprendizaje muy grande sobre las cosas del cuidado de la tierra y de la relación del agua y de la tierra… ¿en esas cosas también los capacitan o es un aprendizaje que usted ha tenido en ese proceso?
Sí. Si yo cuido el suelo estoy cuidando todo, estoy cuidando el aire, estoy cuidando la fauna… estoy cuidando todo. Si me estoy cuidando yo pues también se sabe que estoy cuidando todo lo que está a mi alrededor, no solamente soy yo, o es una planta o es un animal, sino que es todo, eso hace parte de todo. Porque todos hacemos parte de todo, ¿la naturaleza qué es? somos nosotros mismos. Entonces es aprender a cuidar todo.

Me imagino que eso es algo que se hace muy evidente en el proceso de cultivar… por ejemplo si uno no nutrió bien el compostaje entonces ya hay una cosa que no funciona también después. Se da cuenta uno de que todo es muy cíclico.
Sí, vea, en la producción ecológica lo más importante es aprender a hacer el suelo, cuando hacemos un suelo o cuando lo creamos de nuevo porque el suelo está muerto, le mataron los microorganismos, entonces hay que aprender a hacer suelo. ¿En qué forma vamos a aprender a hacer ese suelo? Es hacer un abono bien enriquecido con todos los minerales y los nutrientes que necesita, hay que echarle abono y sembrar plantas que le generen abono, que lo enriquezcan. Lo mismo cuando vamos a cultivar también tenemos que saber qué plantas sembramos adelante y cuáles siguen, porque no podemos estar sembrando la misma planta en el mismo punto porque ahí vienen las plagas y hay plantas que absorben muchos nutrientes, entonces si dejamos una sola planta siempre en un cultivo entonces ahí vienen las plagas, las enfermedades, tenemos que estar rotando.

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Bueno, y ahora aparte del punto de vista de la producción y pasando al punto de vista del consumidor… ¿usted qué piensa del consumo de productos orgánicos?
Consumir orgánico es muy importante, sobre todo en las frutas y las verduras, porque en la alimentación está nuestra salud. Si nos alimentamos bien, vamos a tener salud, estamos aliviados. Si nos alimentamos mal vamos a estar con mala salud. La alimentación es la base de todo, es nuestra medicina, es todo. O sea, vamos a alimentarnos… sobre todo si la persona ya está madura, de los 40 años en adelante… si lo hace desde niño, muy bueno, pero si toma conciencia a los 30 años uno ya sabe que debe consumir más frutas y verduras que harinas y que fritos, y que hay que limitar las grasas animales, y mejor consumir grasas vegetales.

Y eso tiene mucho que ver con lo que usted me estaba contando de nutrir la tierra, ¿no? Es como si nosotros fuéramos una tierra que hay que nutrir bien.
Así es, es que nosotros somos un universo. Cada uno de nosotros es un universo, tenemos maravillas en nuestro interior pero no somos capaces de captar eso, la maravilla que hay en nosotros, esa máquina, ese motor que hay en nosotros. Pero es un universo muy lindo, y nosotros lo destruimos. Lo mismo que estamos haciendo con el suelo, con la tierra y con el aire, lo estamos haciendo cada uno con nosotros. Mientras más mal consumimos, mientras más mal nos portamos, mientras más mal vivimos, estamos destruyéndonos a nosotros mismos y todo lo que hay alrededor de nosotros.

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¿Qué les parece? ¡A que vale la pena conversar con las personas que cultivan nuestros alimentos y no limitarnos a sacarlos de una estantería “perfecta” de supermercado!

Para los que estén en Medellín, los invito a que visiten a Blanquita y conozcan su local (local 176), seguro se animan a seguir comprando en la plaza. Hay un montón de locales con oferta muy variada, prácticamente todo lo que uno puede necesitar en la casa… le dejamos las ganancias de manera más directa a las personas que cultivan y evitamos pagar precios más altos que se quedan en los bolsillos de las grandes cadenas de supermercados.

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4 Comentarios

    • Me alegra mucho que te guste, Arol :-) Creo que es mi manera de reivindicar a la humanidad, y mostrar que hay gente sensible haciendo cosas bellas en todas partes, aunque no salgan en las noticias. ¡Un abrazo!

  1. Querida Mariana,

    Hace poco descubrí tu blog y te quería felicitar de corazón, no sólo por el estilo de vida que llevas (es admirable e inspirador tu compromiso con la tierra y contigo misma), sino también por la manera tan amigable y, estéticamente hermosa, en que lo compartes, para inspirar a otros a vivir en mayor armonía con la naturaleza.

    Mi nombre es Sarah y soy paisa, pero desde hace casi cuatro años vivo en Rio de Janeiro con mi esposo, que es brasilero, y a mí manera, llevo varios años, también, cuestionando mis hábitos y cambiando los que ya no me sirven (y que nunca me han servido), ni a mí ni al planeta, y uno de esos hábitos, por ejemplo, fue empezar a comprar alimentos orgánicos.

    Aquí en Rio, y en muchas ciudades de Brasil, de hecho, hay un circuito de mercados campesinos orgánicos. Día por medio, grupos de agricultores orgánicos venden sus productos en diferentes barrios de la ciudad de 6 de la mañana a 1 de la tarde. Cuando descubrí esto hace un par de años, fui la mujer más feliz del mundo, y desde entonces, cada ocho días, voy al mercado orgánico y compro los alimentos de la semana directamente de los agricultores.

    Hoy en día encontrar espacios así, es como una bocanada de aire puro, y eso fue lo que sentí cuando leí este post sobre Blanquita. Gracias por compartir el trabajo de personas como ella para que personas como yo podamos apoyarla. Como hace años no vivo en Medellín no sé bien donde conseguir cosas orgánicas, pero en unos meses iré a pasar unas semanas allá y planeo ir a visitar a Blanquita y comprar mis alimentos allá, así que éste post me llegó en el momento perfecto. Gracias!

    Quise escribirte también porque hay un tipo de agricultura sostenible que descubrí hace poco y quedé fascinada, tal vez ya la conoces, pero por si acaso no, te la comparto. Se llama Agricultura Sintrópica. Hay un señor, ERNST GÖTSCH, que vive en el nordeste de Brasil y lo que ha hecho con ese tipo de agricultura es increíble! En este video explican bien en trabajo de él.

    https://www.youtube.com/watch?v=gSPNRu4ZPvE

    Bueno. Gracias de nuevo por compartir tus experiencias.

    Un gran abrazo de Rio.

    Sarah

    • ¡Hola Sarah! Muchas gracias por tu mensaje, me alegra mucho que te hayas encontrado con mi blog, y que te guste lo que comparto.
      Qué bueno todo eso que me cuentas de tu cambio y de la posibilidad de encontrar esos mercados campesinos… esos espacios son muy bonitos y valiosos, ojalá se sigan fortaleciendo cada vez más.

      ¡No había oído hablar de ese tipo de agricultura! Empezaré por explorar el enlace que me recomiendas.

      Espero que tengas una bonita estadía en Medellín, y que te vaya muy bien cuando visites a Blanquita :-)

      ¡Un abrazo!

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