Categoría: Veganismo

Amo a mi mamá… y por eso no consumo lácteos

Amo a mi mamá... y por eso no consumo lácteos

Se viene el día de la madre, y yo quiero hablar de un tema sensible: tiene que ver el amor que siento por mi mamá, los hábitos alimenticios y las mentiras que nos decimos para evitar salir de la zona de confort.

Me costó bastante trabajo decidir por dónde empezar y cómo abordarlo, porque es un tema que tiene muchas aristas y que sé que genera muchas ampollas. No quiero desviarme y terminar hablando de asuntos nutricionales, porque ese no es el eje de lo que te quiero contar, y tampoco quiero enfocarme en el asunto del impacto ambiental de la producción de lácteos (que ya he abordado en otras publicaciones). Hoy quiero abordar el tema desde lo puramente emocional, y desde la mirada de mi relación con los animales. Creo que la manera más sencilla de hacerlo es ir directamente al grano y contarte algo: yo amo a mi mamá… y por eso no consumo lácteos. 

¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro? Para mí tiene todo que ver. La leche y la maternidad van absolutamente de la mano, no sólo en los humanos, sino en perros, gatos, jaguares, delfines, ballenas, murciélagos, koalas, pudúes, jinetas, mapaches, conejos, vacas, cabras, ovejas, y todos los otros mamíferos. Es un líquido súper-poderoso y casi mágico, “diseñado” por la naturaleza para alimentar, proteger y ayudar a crecer a todos los mamíferos recién nacidos, y cubrir sus necesidades nutricionales hasta que sus cuerpos estén listos para digerir otros alimentos. Leer +

El amor de mi mamá y el de todas las mamás

Esta va a ser una publicación ligeramente diferente. Había decidido no hacerla pero cambié de parecer pues es algo muy importante para mí.

Mañana es el día de la madre (al menos en Colombia, que sé que en otros países lo celebran en fechas diferentes), y sé que muchas personas estarán celebrándolo, cocinando para la mamá, llevándole regalos o pensando en ella llenos de nostalgia si es que ya no la tienen cerca.

Hay una clara razón por la que éste día es tan especial para tanta gente: las mamás son una cosa como de otro mundo. Sus vidas cambian radicalmente desde el momento en que empezamos a crecer en su útero, su cuerpo cambia, su mente cambia y no hay vuelta atrás. Sus prioridades dejan de ser las de antes y todo lo que sea importante para nosotros se convierte en lo más importante para ellas; nos dan alimento para el cuerpo y el alma con cada palabra bonita, con cada cariño que nos hacen. Sin importar si son jóvenes o viejas, si tienen experiencia siendo madres o no, ellas se convierten en algo así como un canal mágico a través del cual la naturaleza protege a cada nuevo ser. Llenas de sabiduría y bondad, nos protegen, nos nutren y nos ayudan a crecer mientras ellas mismas siguen creciendo. Leer +

Mitos y verdades sobre la alimentación vegana

No te asustes si no eres vegana/o, y tampoco si no eres vegetariana/o: esta entrada está pensada sobre todo para ti. Si te llama la atención el veganismo pero tienes dudas, también es para ti. Si eres vegana/o hace poco tiempo también es para ti. Y si eres vegano desde hace años, también.

Lo que busco con este texto no es “convertirte” y que dejes de consumir productos de origen animal mágicamente (aunque debo confesar que si pudiera tener un súper-poder me gustaría tener ese), sino para que conozcas un poco más sobre lo que hay detrás de esta filosofía de vida y este tipo de alimentación, conversemos sobre lo que piensas y las dudas que te genera, y así entre todos empecemos a despejar los mitos y prejuicios que existen en torno al tema. Es posible que al final te sorprendas con algunos de los datos que revisaremos y, aunque ni siquiera te hayas planteado la idea de consumir menos carne, nunca está de más saber de qué va el asunto.

Antes de entrar en materia creo que es importante contarte dos cosas: primero, qué es el veganismo (por si acaso no has oído nunca esa palabra o no tienes del todo claro de qué se trata), y segundo, por qué soy vegana. Aquí voy: Leer +