Categoría: Recetas

Bolitas poderosas (para usar los restos de las leches vegetales)

Bolitas poderosas, a partir del cascajo/ripio de las leches vegetales. Súper nutritivas, fáciles de hacer, veganas y riquísimas.
Bolitas poderosas, para aprovechar los sobrantes de las leches vegetales. ¡Receta facilísima, nutritiva y súper rica!
Bolitas poderosas, para aprovechar los sobrantes de las leches vegetales. ¡Receta facilísima, nutritiva y súper rica!

Me gusta mucho hacer leches vegetales en casa. La de coco es mi absoluta favorita, y también la de almendras, la de marañón y la de nueces del Brasil… hay tantas formas ricas de usarlas y son tan fáciles de hacer, que si tuviera más manos para hacer más cosas (o un par de clones de mí misma), haría leche vegetal todos los días.

Además de que no tengo manos adicionales (o clones), otra de las razones por las que hago menos leches vegetales de las que quisiera es que muchas veces no sé qué hacer con el cascajo/ripio que queda después de filtrarlas, y me da tristeza pensar en que se va a quedar en la nevera esperando por una oportunidad, y se va a llenar de hongos, y va a terminar con los desechos orgánicos, cuando esa masa húmeda está todavía llena de nutrientes.

Recetas y opciones hay muchas: el cascajo o ripio se puede usar para hacer pasteles, galletas, granolas, o se puede secar en el horno y guardarse como harina. Esa última opción suena ideal, pero implica prender el horno cada vez que hago leche de almendras, y no lo veo muy viable (ni muy sostenible). También se puede “tostar” en un sartén a fuego muy bajo —eliminando toda la humedad— pero se demora un montón, así que tampoco es algo que sea muy conveniente hacer con frecuencia.  Leer +

Chips de col rizada

No soy muy fan de las hojas grandes. Me encantan las hojas de hierbas aromáticas, el cilantro el perejil… pero la lechuga, la acelga, la espinaca y la col me parecen un poco aburridas. Obviamente se debe a que no experimento lo suficiente con ellas, así que no puedo echarle la culpa a la lechuga por mi falta de creatividad. A la rúcula la amo, esa sí me la como con todo (y ahora que la cultivo en casa, me la como con más ganas).

Pero la receta hoy no va de lechugas ni de rúculas. Va de col rizada (o kale, como se le dice ahora): una hoja oscura, muy bonita y nutritiva, pero con un sabor —al menos a mi gusto— un poco meh. Ya había experimentado con la col rizada en un batido poderoso, pero más allá de eso sólo la usaba para meterla sin ganas en las ensaladas.

Había visto hace tiempo una receta de chips de col pero no me animaba a probarla, hasta que una vez vi que los estaban vendiendo (ridículamente caros) en un lugar al que voy con frecuencia… y no sé, algo hizo click en mí, y fue como “tengo que hacerlos y probarme a mí misma que pueden ser baratos”. El cerebro obra de maneras misteriosas.

En todo caso no le hice caso inmediato a mi cerebro. Tuvieron que pasar varias semanas, hasta que un día estaba comiendo en casa de un amigo y había unas hojas de col y no sabíamos qué hacer con ellas. Y pensamos en los chip de col. Y los hicimos. Y quedaron riquísimos. Y ahora cada vez que veo una col me la imagino en forma de chips.

Antes de pasar a la receta, creo que vale la pena aclarar un par de cosas: Leer +

Vinagre de manzana hecho en casa

Vinagre de manzana hecho en casa

Como ya lo dije hace un par de días, de un tiempo para acá he estado pensando mucho en todo lo que nos hemos acostumbrado a pensar “si puedo comprar esto, ¿para qué voy a hacerlo?”, pero a mí cada vez más me gusta pensar “si puedo hacer esto, ¿para qué voy a comprarlo?”.

Hace ya varios años que empecé a experimentar con el cuidado del pelo, alejándome de los combos de champús y acondicionadores comerciales. En ese proceso uno de mis “descubrimientos” favoritos fue el vinagre de manzana; lo uso como acondicionador (una cucharada diluida en una taza de agua) después de lavarme el pelo con el champú “El conejo feliz“, y no lo cambio por nada: me deja el pelo suave, brillante, con menos frizz, y no lo tengo que lavar con tanta frecuencia. También lo uso como tónico facial.

Hay diferentes tipos de vinagre de manzana en el mercado, pero el que más me gusta es uno que viene sin filtrar; es también el más caro, porque es importado… lo que a su vez resulta en una huella ambiental mayor (una de las cosas que estoy tratando de evitar alejándome de productos “normales” para el cuidado personal). No sabía bien cómo resolver este asunto hasta que un día Pinterest me trajo la solución: una receta para hacer vinagre de manzana en casa, usando sólo las cáscaras y los corazones (o sea, básicamente lo que sobra), y todo parecía indicar que además era facilísimo. ¿Podía ser verdad tanta belleza? Leer +

Galletas DOBLE chocolate, ¡y veganas!

Galletas DOBLE chocolate, ¡y veganas!

Una de las primeras cosas que hice cuando decidí que iba a dejar de consumir productos de origen animal fue ponerme a experimentar en la cocina: necesitaba demostrarme a mí misma que siendo vegana también comería cosas ricas, y que mi afición por los postres y las cosas dulces (que por lo general están llenos de leche, huevos, mantequilla y demás) no se iba a ver afectada.

Eso me llevó a preparar cosas que antes ni se me hubiera cruzado por la cabeza que yo podía hacer en casa (o que pudieran existir), me llevó a preocuparme por los ingredientes y por las mezclas y a evitar consumir tantas cosas procesadas… y eso, de paso, me llevó a generar menos basura. Y no solo eso: empecé a comer tan rico y tan variado como nunca (puede que te cueste creer esta parte, pero si te quedan dudas, cuéntamelas y te doy todos los detalles), y lo mejor era que todo eso lo estaba preparando yo, con mis manos, en mi casa. Comer más rico + generar menos basura + respetar a todos los animales + subidón de creatividad = todo ganancias. Leer +

Hiper-aromática matutina para despertar el cuerpo y la mente

Híper aromática matutina

Hay algo especial en las infusiones y bebidas aromáticas que hace que mucha gente recurra a ellas en momentos de cansancio, tristeza o estrés. Yo he tenido unos días particularmente intensos, y siento que el cansancio me está empezando a pasar la cuenta… así que creo que este es un momento ideal para compartir contigo la receta de mi infusión aromática (híper-aromática) favorita.

He recorrido un largo camino desde la época en la que desayunaba arepa con queso y café con leche todos los días; en ese entonces me hubiera parecido una locura comer arepa con aceite de oliva o tomar una infusión al desayuno… como lo hago ahora. En esa época ni siquiera se usaba la palabra infusión, y lo único que yo sabía que se podía hacer con agua —aparte del café— era el té que venía en bolsitas. ¡Las vueltas que da la vida!

Con años y años de mucha sensibilidad digestiva alejarme del café fue una buena decisión, y ahora las infusiones son lo mío (aunque no abandono al café del todo). Me gustan de muchos tipos diferentes, pero la que más disfruto, mi absoluta favorita, es la hiper-aromática. La bauticé así porque no es una infusión cualquiera y no es una aromática cualquiera. Es la aromática con más aroma, la infusión más infusionada, el sabor más intenso, mi romance matutino. Leer +

Pudín de chía con toques tropicales

Esta es una receta que hace rato quería publicar; fue la primera en la que usé semillas de chía y uno de los primeros postres veganos que preparé.

Es una de mis recetas favoritas por muchas razones: es riquísima, nutritiva, saludable, fresca, súper-personalizable e híper-fácil de hacer. Y tropical. Y vegana. ¿Qué más se puede pedir? Esto se puede pedir: una banda sonora para prepararla. Ahora sí estamos listos para todo.

Necesitarás semillas de chía, leche de almendras, panela (o azúcar moreno) y mango maduro. Yo también le pongo ralladura de naranja porque le da un sabor y aroma increíbles. Leer +

Arroz con tofu y hogao

Creo que el arroz con huevo es un clásico definitivo de la cocina “cómoda”. Yo solía prepararlo con mucha frecuencia porque es una de esas recetas en las que no hay que pensar mucho, se pueden aprovechar cosas que ya están hechas y el resultado es una comida rica, satisfactoria, nutritiva y barata, que además suele recordarnos algunos momentos de la adolescencia en que, sin saber cocinar nada más, necesitábamos resolver la necesidad de alimentación sin pedir comida a domicilio (que para eso no daba siempre el presupuesto de estudiante universitario jajaja), sé que al menos para mí era así.

Algo que he notado desde hace años es que hay mil maneras de hacer arroz con huevo. La receta básica cambia de país en país, de ciudad en ciudad y de persona en persona. La que a mí me gustaba era la que hacía mi mamá, en la que todo se mezclaba muy bien con hogao (un básico de la cocina colombiana).

En el momento en que decidí dejar de comer huevo pensé que me estaba despidiendo para siempre de ese sabor y de esa comodidad, hasta que en algún momento encontré una receta para hacer tofu revuelto y toda mi perspectiva de la vida cambió. No era necesario que renunciara a la comodidad del arroz con huevo, porque la podía reemplazar por la comodidad del arroz con tofu. Y podía añadir hogao. Y todo iba a ser hermoso. Y así fue. Leer +

¡Compota de frutas!

Pocas cosas son más satisfactorias que preparar cosas ricas para comer, y dejar de depender de lo que ofrecen los grandes supermercados… y más aún cuando las cosas que uno prepara son 100% ingredientes naturales y 0% sufrimiento animal.

Hoy les quiero compartir una receta que encontré en Minimalist Baker, que es uno de mis blogs favoritos de cocina. Hice un par de ajustes con respecto a la receta original para usar los ingredientes que normalmente tengo en casa, y desde ese momento dejé de comprar mermelada. Así de rica y de fácil es. Aquí va: Leer +

Batido poderoso

Siempre estoy buscando nuevas maneras de mezclar cosas que son ricas y nutritivas (prueba A: Mega batido de poder tropical), aprovechando recetas que ya sabía pero que no recordaba y adaptando recetas que encuentro en internet (y que guardo aquí aquí y aquí). Hace tiempo he estado viendo que un montón de gente publica recetas de batidos verdes, que logran su atractivo (o desagradable, todo depende de los gustos) color mezclando frutas con hojas cargadas de nutrientes como la espinaca, la acelga o la col rizada (más conocida en internet como kale) y había querido probar alguna vez, pero no sé por qué no me decidía… la idea de ponerle hojas de ensalada a un batido no me sonaba particularmente atractiva. Pero estaba equivocada. MUY. Leer +

¡Verdadera mantequilla de maní!

Debo empezar por confesar que no me gusta el maní. No sé por qué, nunca me ha gustado. Le he dado muchas oportunidades y cada vez lo vuelvo a confirmar: no-me-gusta.

Sin embargo, y para mi propia sorpresa, he descubierto que me gusta MUCHO la mantequilla de maní. Sé que no tienen ningún sentido (el sabor es el mismo) así que he llegado a la conclusión de que es una cuestión de relación sabor/textura. Ah bueno, y aquí otra confesión importante: la única mantequilla de maní que me gusta es la que hago yo misma. Y es tan fácil de hacer y queda TAN rica, que no puedo quedarme sin compartir la receta. Leer +