Categoría: Notas

La vida sostenible es para gente valiente

La vida sostenible es para gente valiente

Ya sé que puede parecer mala estrategia decir esto abiertamente (lo de la gente valiente), y de hecho, a primera vista, da la sensación de que esa frase desentona con el título que elegí para mi blog. Pero la verdad es que no desentona. Yo le encuentro toda la relación del mundo, y hoy te voy a explicar por qué.

El asunto es el siguiente: las cosas pequeñas son importantes y valiosas… de ahí el nombre del blog. Las diminutas (muchas veces “insignificantes”) acciones cotidianas se acumulan y multiplican, y —para bien o para mal— terminan generando un tremendo impacto.

Lo normal es que seamos capaces de ver las consecuencias enormes, pero que nos cueste mucho identificar las causas minúsculas; y que nos resulte fácil ver culpas en las acciones de los demás, y nos dé muchísimo trabajo asumir responsabilidad por las nuestras… y por eso estamos como estamos. Leer +

Entrevista de cumpleaños

Hace un poco más de una semana fue mi cumpleaños, y para celebrarlo quise salir por un momento de los temas relacionados con la vida sostenible (aunque no del todo, ya vas a ver) y compartir algunas cosas más personales sobre mí, y mi vida cotidiana.

Hice una publicación en la que invitaba a que me dejaras preguntas (y también, si querías, a que tú misma/o las respondieras, para que yo también pueda conocerte mejor), y hoy comparto contigo mis respuestas. No me voy a extender con la introducción, porque resultaron ser muchas preguntas muy interesantes, así que me voy directo al grano. Agrupé las preguntas más o menos por temas, y en algunos casos “fusioné” algunas que iban más o menos a lo mismo. Empiezo con una pregunta que creo que funciona muy bien como punto de partida, para darle contexto al asunto:

¿Por qué te gustan los cumpleaños?

A pesar de que también se han convertido en una excusa para el consumo desmedido (¡no hay fecha que se salve!) es la única fecha que me parece verdaderamente significativa: es, al fin y al cabo, la celebración personal, inalienable e intransferible de haber llegado oficialmente a este planeta. Es el resultado de coincidencias y no de imposiciones comerciales o eventos internacionales. Leer +

Por qué hay gente que no quiere vivir de manera sostenible, explicado con una línea

Por qué hay gente que no quiere vivir de manera sostenible, explicado con una línea

La vida sostenible, para muchos de nosotros, es un asunto de sentido común. Sin embargo hay muchísimas personas que ven con desconfianza los cambios que hacemos en nuestro estilo de vida, piensan que nos volvimos locos, que estamos siguiendo una moda sin sentido, o que queremos atentar contra SU tranquilidad.

Estoy segura, segurísima, de que si estás en la búsqueda de una vida más sostenible te has encontrado al menos una vez con alguien que se interesa mucho por lo que haces, pregunta cosas y empieza a aplicar cambios (aunque sean pequeñitos) en su propio estilo de vida a partir de las cosas que tú le comentas. No pasa con mucha frecuencia, pero pasa. Seguramente también te has encontrado con personas que, si bien al principio parecen incomodarse, después asumen una actitud diferente, más abierta, y finalmente muestran algo de curiosidad y —después de un tiempo— hacen algún cambio pequeño a partir de tu ejemplo. Y también, seguramente, te has encontrado con personas que te miran de arriba a abajo como si fueras un extraterrestre y te blanquean los ojos, o directamente te atacan por tus decisiones “sostenibles”. Leer +

Algunas cosas que debes evitar si quieres cambiar el mundo

Algunas cosas que debes evitar si quieres cambiar el mundo

Cada vez que oigo a alguien hablando sobre “querer cambiar el mundo”, me quedo pensando en lo simple y a la vez confusa que es esa expresión.

Por un lado, cuando hablamos de “mundo” podemos estar refiriéndonos a muchas cosas: el mundo animal, el mundo acuático, el mundo humano, o el conjunto de todo lo existente (que es, de hecho, la primera definición que aparece en la RAE). Por otro lado, el mundo —sea cual sea del que estamos hablando— está cambiando constantemente, así que parece que da igual si queremos o no cambiar el mundo: él va a seguir cambiando sin nosotros. Y por último, eso de “querer cambiar el mundo” siempre me suena medio gracioso, porque creo que a lo que realmente nos referimos cuando usamos esa expresión, es a querer cambiar nuestro comportamiento para que la sociedad funcione de una manera diferente a como vemos que funciona ahora. Leer +

2016: un año como cualquier otro (+35 buenas noticias del año pasado)

2016: un año como cualquier otro (+ 30 buenas noticias del año pasado)

Antes de que se terminara el año, me senté frente al computador con la firme intención de hacer una publicación con una lista de cosas positivas que pasaron en 2016.

Había decidido hacerlo porque me cansé de leer una queja tras otra en las redes sociales: gente diciendo que 2016 había sido el peor año de la vida, que por favor se acabe ya, que no más, que se murieron muchos famosos, que Trump, que todo mal.

2016 tuvo cosas difíciles; eso no lo podemos negar. El asunto es que 2015 también fue difícil, y también 2002, 1983 y 1845. Y también todos los demás… sí, todos los años han tenido cosas difíciles, y también cosas bonitas, y cosas aburridas, inspiradoras, motivadoras, decepcionantes, y todas las otras cosas que están en el espectro entre lo maravilloso y lo atroz. Pero es muy fácil olvidarse de la diversidad y complejidad de experiencias vividas en un año, y quedarnos con la versión más simple, la versión en blanco y negro. Leer +

Instrucciones para no perder la esperanza

Instrucciones para no perder la esperanza | Cualquier cosita es cariño

Hace mucho tiempo que no publico nada aquí en el blog. Lo último que escribí (hace más de un mes) era sobre las cosas imperfectas y sobre por qué, una y otra vez, estoy dispuesta a creer en ellas.

Ese texto lo escribí pensando en el plebiscito que definiría si quedaba o no aprobado el acuerdo de paz en Colombia. El resultado, como posiblemente ya sabes, fue que ganó el No por un margen mínimo y con un índice de abstención del 62%. Justo al día siguiente me subí en un avión para cruzar el Atlántico (sí, con su huella de carbono y toda la cosa), mientras sentía el corazón como si fuera un costal lleno de piedras e incertidumbre.

No me fui por el resultado del plebiscito. Me fui porque meses antes había sido invitada a participar como co-anfitriona en una experiencia educativa para “agentes de cambio y líderes emergentes”, enfocada en creatividad, educación, sostenibilidad y cambio social. Me estaba yendo temporalmente de un país que me había aplastado la esperanza a otro país en el que iba a tener una experiencia que posiblemente me iba a ayudar a restaurarla. Leer +

Voto por las cosas imperfectas

Voto por las cosas imperfectas | Cualquier cosita es cariño

El fin de semana ocurrirá un evento que marcará la historia de Colombia: se definirá, a través de un plebiscito, si los colombianos estamos o no de acuerdo con el recién firmado acuerdo de paz. (Todo esto, aunque no lo parezca, tiene mucho que ver con lo que suelo compartir en el blog. Más abajo vas a ver por qué).

Las redes sociales han estado inundadas de imágenes que promueven el Sí o el No, y se han llenado de tensas discusiones entre familiares, amigos, conocidos y no tan conocidos que defienden uno u otro extremo. Y claro, es que aquí estamos hablando de extremos: el plebiscito no tendrá puntos medios; nada de “voto que no, aunque esta parte sí me gusta”“voto sí, pero no estoy de acuerdo con esto”. En el tarjetón será o lo uno o lo otro. O blanco o negro. Nada de grises. Leer +

¿Eres un “bicho raro”? Tengo algo que decirte…

¿Eres un bicho raro? Tengo algo que decirte... | Cualquier cosita es cariño

Este texto lo compartí hace un par de meses en el correo del Club, y quise volver a compartirlo en este formato más “abierto”, porque pienso que es importante mirar todo este asunto de “ser un bicho raro” o de “no encajar” desde otra perspectiva.

Todo empezó cuando estaba conversando con una amiga, y me dijo algo que ya me han dicho muchas veces: que soy un “bicho raro”. Lo dijo diferente, eso sí, porque me dijo “para mí tú eres normal, pero para la sociedad eres el bicho más raro de todos los bichos raros”.

Sé que no soy el bicho más raro de todos los bichos raros, obvio. Hay gente con ideas y costumbres muchísimo más particulares que las mías. Yo, de hecho, me siento como “del montón”… pero cuando pienso detenidamente en algunos aspectos de mi estilo de vida, me empieza a quedar más claro por qué hay gente que piensa que soy un bicho raro: Leer +

¿En qué dirección va el mundo?

¿En qué dirección va el mundo? · Cualquier cosita es cariño

A los humanos nos gusta mucho pensar en términos opuestos: las cosas van bien, y si no van bien, van mal. Como si no hubiera un enorme abanico de posibilidades entre esos dos extremos.

Cuando hablamos del futuro de la humanidad, o del destino de la vida en el planeta Tierra, solemos caer en la misma trampa. Nos dejamos llevar por lo que vemos en las noticias (que no suelen ser buenas), así que pensamos que todo está perdido y que el mundo se está yendo al carajo. O nos sentimos esperanzados gracias a una iniciativa en la que vemos potencial de cambio, sentimos que la gente a nuestro alrededor está más preocupada por su huella ambiental, y nos convencemos de que vamos por buen camino y todo va a estar bien.

El problema es que con frecuencia nos convertimos en tercos pesimistas o ingenuos optimistas, y nos olvidamos de la importancia de encontrar el equilibrio entre esas dos actitudes. Digo “tercos” e “ingenuos” porque caer en esos extremos —en cualquiera de los dos— nos convierte, básicamente, en personas que no aportan nada al cambio.

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Retroceder nunca, rendirse jamás

Retroceder nunca, rendirse jamás

Antes de decir cualquier otra cosa, debo hacer una confesión: nunca he visto esa película. Recordé el título porque me pareció perfecto para la publicación, y me metí a Wikipedia para descubrir que es protagonizada por Van Damme y es de karate. Yo pensaba que era de gente con pistolas… ahora hasta me dan ganas de verla.

Ese no es el tipo de cine que más me gusta (evidentemente. Si no ya la hubiera visto)… pero eso es completamente irrelevante para lo que quiero decir. El título vino a mi cabeza porque he tenido ganas de escribir sobre la idea de retroceder y rendirse… y fue inevitable pensar en esa película. Me pasa todo el tiempo: pienso en una frase que resulta que está en una canción, se me queda sonando la canción todo el día en la cabeza. Pienso en escribir sobre retroceder y rendirse, me dan ganas de ver una película de karate. Leer +