Categoría: Cuidado personal

Desodorante en spray “El conejo feliz”

Desodorante en spray "El conejo feliz" · Cualquier cosita es cariño

El desodorante fue uno de los primeros productos que empecé a preparar en casa y, por lo tanto, uno de mis primeros pasos hacia una vida con menos basura (en sentido literal y figurado).

Fue también la primera receta de un producto de cuidado personal que compartí aquí y, a pesar de que eso fue hace más de dos años, sigue siendo una de las publicaciones más visitadas del blog. Así que debo decirlo: le tengo cariño.

Durante aproximadamente dos años estuve usando desodorante El conejo feliz en versión crema (la receta está aquí), y siempre me funcionó de maravilla (incluyendo una prueba de fuego en el calor intenso y los largos paseos en bici durante mi viaje a las islas Galápagos). Y, luego de superar la etapa inicial de timidez en la que no me atrevía a abandonar 100% los desodorantes comerciales, me convencí completamente de su efectividad y creí que nunca lo iba a cambiar por ninguna otra receta.

Y aquí estoy, compartiendo otra receta. ¿Por qué? Pues por varias razones: Leer +

20 preguntas y respuestas sobre la copa menstrual

20 preguntas y respuestas sobre la copa menstrual

Hace casi exactamente un año publiqué una entrada sobre la copa menstrual. Ha sido una de las publicaciones más comentadas y más compartidas, así que puedo decir con confianza que no estoy sola cuando afirmo que ha sido “la mejor compra de la vida”.

La semana pasada, como parte de la serie que estoy haciendo con mis “antes y después”, publiqué una imagen en la que cuento por qué me parece que la copa es la mejor opción, y cuáles son las ventajas frente a las toallas y tampones. Todas las imágenes de la serie han tenido buena acogida, pero esta generó un tsunami de comentarios que jamás habría podido calcular. Perdí el hilo por completo, y si no fuera por varias lectoras que han estado súper comprometidas con la causa (¡muchísimas gracias chicas! ♥), ayudándome a responder dudas y comentarios, creo que para este momento habría perdido por completo la cabeza.

Para mí, lo que pasó con esa imagen deja tres cosas claras: 1) muchas mujeres adoran la copa (como yo), 2) muchas otras sienten mucha curiosidad al respecto, y 3) este es un tema del que hace falta hablar más, con menos tabú y con más respeto por nuestro cuerpo. Esto último lo digo porque —a pesar del tono respetuoso y amigable que ha usado la grandísima mayoría de la gente que comenta— no han faltado los comentarios agresivos de gente que se siente “ofendida” por el hecho de que se hable sobre el ciclo menstrual y sobre el cuerpo femenino.

Con todas las preguntas que surgieron, decidí que es importante dedicarle otra publicación; una que esté enfocada a resolver las dudas más comunes (¿y otras tal vez no tan comunes?) y que sirva como guía para todas las mujeres que sienten curiosidad por este tema y que no han encontrado todavía un lugar en el que lo puedan discutir abiertamente, o preguntar con confianza todo lo que quieran preguntar (aunque eso en parte ya pasó en la publicación de Facebook). Va a ser una publicación larga —¡mucho más de lo normal!— pues quiero cubrir buen terreno con las respuestas. Puedes buscar directamente la pregunta que te interese, y así no te tienes que leer todo el texto, si no quieres. Leer +

Mi rutina de cuidado facial

Mi rutina de cuidado facial

Como te había contado antes, cuando era chica sentía una extraña fascinación por los cajones del baño de las mujeres adultas: montones de productos faciales, todos esos empaques, texturas, perfumes, promesas de pieles perfectas; me imaginaba el momento en que los cajones de mi baño fueran como esos, llenos de cremas que salían en las revistas. Cremas que usaban las actrices y modelos. Cremas famosas.

Afortunadamente con el paso del tiempo fui descubriendo que el marketing suele ser un “amante cruel”, que nos enamora sólo para aprovecharse de nuestras debilidades… debilidades que él mismo se encarga de incrementar, repitiéndonos hasta el cansancio que nuestro pelo podría ser más suave y más brillante, que nuestra piel debería ser para siempre joven, y que deberíamos salir corriendo a comprar todo lo que sirva para esconder nuestras manchas, arrugas e “imperfecciones”. De hecho una vez leí una frase (no recuerdo quién la dijo) que me pareció dolorosamente real; era algo así: “si a las mujeres se les enseñara a estar contentas con su aspecto, las más grandes industrias del mundo se irían a la quiebra”. Mal. Leer +

¿Cuál es el jabón más sostenible? + una receta para hacer jabón líquido a partir de jabón en barra

¿Cuál es el jabón más sostenible?

El jabón se ha convertido en una de esas cosas sin las que no podemos vivir. Y sí, yo soy fan (siento genuina felicidad cuando me lavo las manos después de haber estado en la calle, por ejemplo), pero creo que es necesario que empecemos a preguntarnos algunas cosas sobre ese colorido, perfumado y omnipresente producto.

No recuerdo dónde vi o leí (Gracias Google). Donnie Darko dice, en algún momento de la película, que el invento más importante en la historia de la humanidad fueron los antisépticos; no la rueda, ni la electricidad, ni el internet, sino la higiene acompañada de cosas que ayudan a controlar la presencia de bacterias. Y yo pienso que tiene mucho sentido (sin quitarle su debido mérito a los otros mencionados, claro)… a fin de cuentas los antisépticos evitan que cada raspón en la rodilla se convierta en gangrena y que el contacto con cualquier bacteria se convierta en una amenaza mortal. Así que, claramente, ese ha sido un invento esencial para la superviviencia y proliferación de los humanos (que a su vez ha tenido un impacto negativo en la existencia de otras especies, pero no hablemos hoy de temas tan oscuros). Leer +

Paso a paso: Champú “el conejo feliz”

Champú en barra "el conejo feliz"

Si me lees con frecuencia, posiblemente a estas alturas ya te has dado cuenta de que tengo una debilidad por probar casi cualquier cosa que implique una reducción en los residuos que genero y en los ingredientes tóxicos con los que mi cuerpo tiene contacto.

Me gusta experimentar, y —sobre todo— me gusta compartir los resultados de esos experimentos para que otras personas puedan sacar provecho de las cosas que yo haya aprendido en el proceso. La publicación de hoy es el resultado de uno de los experimentos que más me ha gustado porque me hizo sentir como si supiera hacer magia jajaja. En serio, creo que con esta receta me he ganado un diploma imaginario de cosmética DIY (hazlo tú mismo). 

Y no me la inventé yo… tampoco me dan para tanto los conocimientos (en ese caso me daría a mí misma un diploma imaginario de alquimista experimental del universo, o algo así), sino que fue una adaptación de esta receta para champú en barra, y la pura verdad es que me atreví a hacerla sólo después de haber leído la Guía básica para hacer jabones veganos de Cocina y divina. Claudia hizo un excelente trabajo explicando el proceso y despejando los miedos que normalmente surgen en torno a la fabricación de jabones, y su guía fue esencial para que me animara a probar. Para complementar lo que estaba aprendiendo, me compré la versión de Kindle de “Smart Soapmaking, donde se explica también con mucho detalle todo el proceso. Leer +

5 ventajas de hacer tus propios productos de aseo y cuidado personal (+ algunas recetas como bonus track)

Ya hace un tiempo te había hablado un poco sobre mi transición a los productos de aseo y cuidado personal hechos en casa. Fue algo que empecé a hacer de manera más o menos tímida, y que con el paso del tiempo y gracias a todo lo que he encontrado y aprendido en otros blogs se ha convertido en una verdadera afición. Ahora hasta tengo un termómetro para medir la temperatura de mis preparaciones caseras (y me creo la muerte cuando lo uso jajaja).

Hay muchas razones por las que prefiero los productos hechos en casa, pero hay 5 que son, para mí, las más importantes y hoy he decidido compartirlas contigo esperando que te animes a probar tú también. Al final además encontrarás —a modo de bonus track— algunas recetas facilísimas para que pruebes y te empieces a despedir de los productos comerciales preparados. Aquí van 5 razones para que te motives: Leer +

La mejor compra de la vida

Antes de decir cualquier cosa quiero hacer énfasis en que esta entrada puede ser importante tanto para hombres como para mujeres, pues si bien los chicos no serían usuarios directos, sí que se verían beneficiados por la comodidad que le traería a las chicas de su vida, y por supuesto, de un planeta con menos basura. Queda dicho, sigo adelante…

Hoy les quiero hablar de una de las mejores compras que he hecho en mi vida: la copa menstrual. Sé que muchas personas (particularmente los hombres, pero muchas mujeres también) sienten profunda incomodidad hablando de un tema que es tan cotidiano y tan natural… a esas personas les hago una simple recomendación: supérenlo. Las mujeres tenemos ciclos hormonales que producen cambios en varios órganos, esos cambios llevan a que se genere tejido y, si no hay un embarazo, ese tejido se expulsa. Es, de hecho, un proceso bonito. Todas las mujeres lo experimentamos gran parte de nuestras vidas, y todos —hombres y mujeres— nacimos del cuerpo de una mujer, gracias a la capacidad de ese cuerpo de generar ese tejido de manera sana, así que no tendría por qué haber misterio y muchísimo menos asco en torno a un proceso que está relacionado, en gran medida, con la base de nuestras propias vidas. Leer +

Belleza comestible

No todas las recetas se hacen en la cocina, y éstas, a pesar de estar hechas casi totalmente con cosas comestibles, no son para comer. Aunque para ser justa, esto es más un asunto de ingredientes sueltos que de recetas… son mi as bajo la manga para reemplazar los productos comerciales de cuidado personal.

Recuerdo que, cuando estaba chica, me gustaba mucho ver los cajones y repisas del baño de las mujeres adultas que conocía (tías, primas, las mamás de mis amigos, etc.); me encantaba ver esa cantidad de cremas y lociones de todos los tamaños y colores, con ricos perfumes y empaques atractivos en los que aparecían textos que prometían borrar las arrugas, rejuvenecer la piel, dar elasticidad, nutrir y no sé qué otro montón de cosas. Me emocionaba encontrar ahí a las marcas que salían en las revistas y me gustaba poder reconocer cuál producto era el que salía en X revista con X actriz. Realmente lo disfrutaba, y, en ese entonces, pensaba que cuando fuera grande tendría un baño como esos.

Nunca pasó… en parte porque siempre me ha parecido que esos productos son ridículamente caros, en parte porque fui descubriendo que una sola crema humectante podía ser suficientemente versátil, en parte porque empecé a darme cuenta de que el hecho de que la etiqueta de una crema diga que tiene perlas de magia de los duendes de otro planeta no significa que eso sea cierto, y que la mayoría de las veces es simplemente una estrategia para cobrar más por algo que ofrece lo mismo que ofrecen otros 500 productos. Leer +

Desodorante “el conejo feliz”

Hay varias buenas razones para dejar de usar desodorantes comerciales, y las que me convencieron a mí son estas:

  1. Existen sospechas sobre la relación entre el uso de antitranspirantes (particularmente los que contienen aluminio) y el desarrollo de cáncer de mama.
  2. Sudar es natural, es un proceso que el cuerpo necesita para termoregularse. Los desodorantes comerciales tienen propiedades antitranspirantes, lo que quiere decir que bloquean el proceso de transpiración. Que eso pase de vez en cuando es una cosa… pero quitarle al cuerpo el “derecho” a sudar ¡todos los días! debe tener al menos algunas consecuencias negativas.
  3. El contacto frecuente con el aluminio también se ha relacionado con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.
  4. Los desodorantes comerciales de las marcas más populares (como muchísimos otros productos de aseo personal) son probados en animales. Conejos, conejillos de indias, monos, perros, gatos, ratones y otro montón de animales son sometidos a pruebas horrorosas, pasan sus cortas vidas encerrados en jaulas en un laboratorio, donde les aplican repetidamente los productos en los ojos o sobre heridas abiertas para analizar los posibles peores efectos que podrían tener en los seres humanos (unos seres humanos muy torpes, que se pondrían los productos en los ojos o en heridas abiertas).

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