Bolitas poderosas (para usar los restos de las leches vegetales)

Bolitas poderosas, a partir del cascajo/ripio de las leches vegetales. Súper nutritivas, fáciles de hacer, veganas y riquísimas.
Bolitas poderosas, para aprovechar los sobrantes de las leches vegetales. ¡Receta facilísima, nutritiva y súper rica!
Bolitas poderosas, para aprovechar los sobrantes de las leches vegetales. ¡Receta facilísima, nutritiva y súper rica!

Me gusta mucho hacer leches vegetales en casa. La de coco es mi absoluta favorita, y también la de almendras, la de marañón y la de nueces del Brasil… hay tantas formas ricas de usarlas y son tan fáciles de hacer, que si tuviera más manos para hacer más cosas (o un par de clones de mí misma), haría leche vegetal todos los días.

Además de que no tengo manos adicionales (o clones), otra de las razones por las que hago menos leches vegetales de las que quisiera es que muchas veces no sé qué hacer con el cascajo/ripio que queda después de filtrarlas, y me da tristeza pensar en que se va a quedar en la nevera esperando por una oportunidad, y se va a llenar de hongos, y va a terminar con los desechos orgánicos, cuando esa masa húmeda está todavía llena de nutrientes.

Recetas y opciones hay muchas: el cascajo o ripio se puede usar para hacer pasteles, galletas, granolas, o se puede secar en el horno y guardarse como harina. Esa última opción suena ideal, pero implica prender el horno cada vez que hago leche de almendras, y no lo veo muy viable (ni muy sostenible). También se puede “tostar” en un sartén a fuego muy bajo —eliminando toda la humedad— pero se demora un montón, así que tampoco es algo que sea muy conveniente hacer con frecuencia. 

Hace dos años compartí una receta en la que usaba el cascajo sobrante de la leche de almendras, y me gustó mucho… pero terminé por cansarme (me pasa eso con algunas recetas); había estado buscando alternativas, hasta que un día sentí que lo tenía que resolver, y justo después de hacer leche de nuez de Brasil probé a mezclar unos cuantos ingredientes y el resultado fue glorioso (de hecho ya te lo había contado en mi cuenta de Instagram).

Me inspiré en algunas ideas que había encontrado en Minimalist Baker (uno de mis blogs de cocina favoritos, te lo súper recomiendo), y lo ajusté teniendo en cuenta la humedad de la masa… y aquí está el resultado, para que tú lo puedas disfrutar también. Aquí va:

 

Necesitas:

  • El cascajo o ripio que queda de hacer un litro de leche de nueces de Brasil*
  • 5 cucharadas de mantequilla de maní (si es hecha en casa, mucho mejor)
  • 3 cucharadas de aceite de coco**
  • 3 cucharadas de semillas de chía
  • Panela al gusto (yo usé 5 cdas. y se necesita otro par para la cobertura)
  • Un par de cucharadas de cocoa
  • Las manos bien limpias :-)

* Para hacer un litro por lo general se usa una taza de nueces. Eso no quiere decir que necesites una taza de cascajo / ripio, sino que necesitas lo que sea que sobre después de filtrar la leche que hayas hecho con una taza de nueces. La medida del sobrante es más compleja, porque depende de qué tanto lo aprietes, así que tampoco te angusties que no te van a quedar mal por usar un poco menos o un poco más. No es una ciencia exacta ;-)
Por otro lado, creo que esta receta puede funcionar también con el cascajo o ripio de la leche de almendras, o de coco, o de otras nueces. Si lo pruebas, me cuentas qué tal te va. 

** Creo que podrías reemplazarlo por otros aceites de sabor suave. Yo no lo he probado, pero pienso que puede funcionar. 

Bolitas poderosas, a partir del cascajo/ripio de las leches vegetales. Estos son los ingredientes para que prepares las tuyas.

Instrucciones:

1. Lo primero es hacer la leche vegetal. Para eso puedes seguir estas instrucciones, que están explicadas con almendras pero que funcionan básicamente igual para cualquier fruto seco. Fíltrala bien y reserva la masa sobrante.

2. Mezcla un poco la masa para que “suelte”, y no quede muy apelmazada. Eso va a facilitar la mezcla con los otros ingredientes.

3. Mezcla el cascajo / ripio con la panela, la chía, el aceite de coco y la mantequilla de maní. Revuelve un poco con una cuchara o una espátula, y prepárate para usar las manos, porque es la única manera de que todo quede bien mezclado :-)

Bolitas poderosas, para aprovechar el cascajo / ripio de las leches vegetales. ¡Manos a la masa!

4. Amasa y amasa, hasta que todo quede bien homogéneo. La idea es que cada ingrediente quede bien distribuido, así que sigue hasta que veas que el color ya se ve parejito.

5. Empieza a hacer bolitas. No hay una medida exacta, pero ten en cuenta que si son muy pequeñas te vas a demorar un montón, y si son muy grandes se van a desarmar muy fácilmente. Así que busca un buen punto intermedio.

Bolitas poderosas, para aprovechar los restos de las leches vegetales. Receta fácil, nutritiva ¡y riquísima!

Bolitas poderosas, para aprovechar los sobrantes de las leches vegetales. Aquí ya están listas para empezar a cubrir con cocoa y panela.

6. Cuando hayas convertido toda la masa en bolitas, lo único que queda faltando es hacer la cobertura de cocoa y panela. Para eso, pon una cucharada de cocoa y una cucharada de panela en una taza, idealmente una de esas que tienen en fondo redondeado (eso te va a ayudar a que las bolitas rueden y se cubran bien con el polvo).

Bolitas poderosas, para aprovechar los sobrantes de las leches vegetales. Cubiertas con una mezcla de cocoa y panela.

Bolitas poderosas, para aprovechar los sobrantes de las leches vegetales. Cubiertas con una mezcla de cocoa y panela.

7. Ve poniendo las bolitas que están listas en un plato. Y concéntrate en no comértelas todas de un solo golpe (esa es la parte más difícil de la receta).

Bolitas poderosas, para aprovechar los sobrantes de las leches vegetales. Cubiertas con una mezcla de cocoa y panela.

Cuando hayas terminado, guárdalas en un recipiente hermético y mételas en la nevera. Aguantan refrigeradas hasta una semana (tal vez aguantan más, pero no les he dado la oportunidad… siempre me las como antes).

¿Viste que era fácil? Y no sólo eso, también es muy nutritiva: el maní en la mantequilla es fuente de proteína, hierro y vitamina B6, el cascajo / ripio de las nueces es fuente de fósforo, magnesio y vitamina E, y la chía es fuente de tiamina, niacina, magnesio y zinc. Todo convertido en bolitas deliciosas y cubiertas con polvos mágicos de cocoa y panela. Quiero unas ya.

¿Te animas a probar esta receta? ¿Qué modificaciones se te ocurren? ¿Cómo aprovechas tú la masita poderosa que queda después de filtrar las leches vegetales? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

Pd. Si eres como yo, y te gusta tener todas las recetas en algún tablero de Pinterest, aquí te dejo el enlace para que la guardes para después. 

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10 Comentarios

  1. Hola bonita y sensible Mariana:
    Yo me invente una receta súper rica, preguntándome también en el uso de lo que sobraba de las leches vegetales.
    Esta receta solo la he hecho con almendras, y es un queso crema a las finas hierbas.
    Pongo en la licuadora el sobrante de la leche, pongo aceite de oliva o de ajonjolí, pongo jugo de limón, hierbas que tenga de la huerta como el orégano de hoja gruesa, sal y pimienta al gusto.
    Voy licuando y voy agregando mas de algún ingrediente que crea haga falta para que quede de rechupete…
    Espero la hagas… Yo haré tus bolitas súper mágicas, y también todo lo otro que compartes…
    Un abrazo

    • ¡Hola Laura!

      Tu receta suena muy rica :-) Yo hago algo parecido y me ha gustado, pero mi favorito para ese es el sobrante de la leche de marañón, que es mucho más suave. Tengo pendiente compartir la receta aquí en el blog.
      ¡Un abrazo!

  2. Hola Mariana ;-)

    No hay nada más gratificante que transformar un resto en algo superior y rico rico, ¡como estas trufas plantásticas!

    Si ves que no te da tiempo a aprovechar la pulpa porque haces muchas leches y no quieres que se estropee, te sugiero que la guardes en un tarro de cristal dentro del congelador. Así cuando te animes, haces una buena tandas de bolitas dulces o saladas que bien, las comes/coméis al momento (sin llegar al empacho), las regalas o las puedes seguir almacenando en el congelador como trufas congeladas.

    Un abrazo enorme amiga :-*

    • ¡Hola Sandraaaa! ¡Qué alegría leerte por aquí de nuevo!

      Qué buen dato el del congelador. Lo tendré en cuenta para cuando no se me ocurran maneras de usar la pulpa (o cuando me canse de estas trufas jajaja). ¡Un abrazo! ♡

  3. ¡Hola Mariana!
    Quería, antes que nada, felicitarte y agradecerte por este blog tan lindo y lleno de amor, donde compartes recetas tan deliciosas e información tan importante y útil.
    Siempre que hacía leche vegetal, me pasaba lo que comentas al inicio de esta publicación. Y es que dejaba el ripio guardado en la nevera, con la intención de utilizarlo en algo más adelante, y terminaba dejándolo en el olvido, hasta que lo encontraba ya dañado y se me partía el corazón de tristeza.
    Hoy probé esta receta y te cuento que ¡quedé feliz! Qué delicia de trufas. Creo que no me van a durar mucho.
    De nuevo mil gracias por compartir ésta y todas tus recetas. ¡Me encanta tu blog!

    • ¡Hola David! Acabo de encontrarme con tu comentario, no sé por qué se me había “escapado”.

      ¡Me alegra mucho saber que te gustó la receta! Ya ves lo fácil que es aprovechar ese ripio y evitar que se pierda :-)

      ¡Un abrazo!

  4. Éstas bolitas son deliciosas! Ayer las ensayé con el sobrante de almendras y quedan igualmente ricas. Decidí, además, ponerles un poco de ciruelas pasas picadas y quedan más ricas todavía.

    • ¡Linda, mami! Lo dlas ciruelas picadas suena muy rico, las tengo que probar así. Gracias por compartir la idea ❤️

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