Por qué hay gente que no quiere vivir de manera sostenible, explicado con una línea

Por qué hay gente que no quiere vivir de manera sostenible, explicado con una línea

La vida sostenible, para muchos de nosotros, es un asunto de sentido común. Sin embargo hay muchísimas personas que ven con desconfianza los cambios que hacemos en nuestro estilo de vida, piensan que nos volvimos locos, que estamos siguiendo una moda sin sentido, o que queremos atentar contra SU tranquilidad.

Estoy segura, segurísima, de que si estás en la búsqueda de una vida más sostenible te has encontrado al menos una vez con alguien que se interesa mucho por lo que haces, pregunta cosas y empieza a aplicar cambios (aunque sean pequeñitos) en su propio estilo de vida a partir de las cosas que tú le comentas. No pasa con mucha frecuencia, pero pasa. Seguramente también te has encontrado con personas que, si bien al principio parecen incomodarse, después asumen una actitud diferente, más abierta, y finalmente muestran algo de curiosidad y —después de un tiempo— hacen algún cambio pequeño a partir de tu ejemplo. Y también, seguramente, te has encontrado con personas que te miran de arriba a abajo como si fueras un extraterrestre y te blanquean los ojos, o directamente te atacan por tus decisiones “sostenibles”. Leer +

Granola maravillosa

Granola maravillosa · Cualquier cosita es cariño

Pocos cambios he hecho en mi vida que hayan sido tan significativos, tan radicales (en todo el buen sentido de la palabra) y tan satisfactorios como mi cambio en la alimentación.

Pasé de ser una persona con todas las mañas gastronómicas posibles (pregúntale a mi mamá y a mi abuela), que sólo comía carne, arroz y papas (comía más cosas, obvio, pero realmente mi alimentación era cualquier cosa menos variada), cuyas meriendas consistían en “chitos” y bebidas gaseosas y que lo único que sabía hacer en la cocina era calentar una arepa, a ser una persona que come de todo*, que tiene una cocina llena de especias, semillas, frutos secos, diferentes tipos de harina y granos y leguminosas de todos los tamaños y colores, y que disfruta cocinando y probando recetas de todo tipo. Y sí, también una persona que casi siempre toma meriendas hechas en casa (o al menos de fabricación local y más artesanal), nutritivas y sin empaques. Las vueltas que da la vida. Leer +

12 preguntas y respuestas sobre una vida con menos basura

12 preguntas y respuestas sobre una vida con menos basura

La semana pasada te conté lo que hay detrás de mi decisión de dejar de usar una basurera en casa, y empezar a usar un frasco de vidrio para acumular la basura que generamos.

Antes de eso, te invité a que me dejaras tus preguntas sobre el proceso de reducir nuestra basura para responderlas en la publicación, pero resultaron ser tantas preguntas tan interesantes que decidí que se merecían una publicación adicional. Y eso es lo que te traigo hoy. Vamos directo al grano: Leer +

Gracias

Gracias

¡Los últimos días han sido intensos! La publicación sobre mi decisión de empezar a almacenar mi basura en un frasco de vidrio despertó mucho interés, he recibido muchas preguntas, mensajes, emails…

Todo esto conecta con algo que tenía ganas de hacer hace rato y recién tomó forma: un taller sobre cómo vivir una vida con menos basura. Publiqué la invitación al taller el viernes en la tarde, y el sábado en la mañana ya se habían llenado todos los cupos… y eso me llena de felicidad. Por un lado, me alegra el alma —de verdad— saber que este es un tema que despierta tanto interés, que somos tantas las personas que queremos aprender a vivir sin desperdiciar los recursos tan valiosos que nos ofrece el planeta, y sin inundar todo con nuestros desechos. Por otro lado, pasar de la pantalla a “la vida real”, y poder conversar y conectar con las personas que leen las cosas que escribo me parece una oportunidad maravillosa. Y por último (y no es ninguna tontería), encontrar maneras en las que mi trabajo en el blog también se convierta en una fuente de ingresos (y que eso no implique poner publicidad, ni venderte cosas que no necesitas y que siguen añadiendo basura al mundo) me parece ya el sueño máximo multiplicado por mil. Leer +

Tres meses sin basurera (y las “trampas” del Residuo Cero de las que nadie te habla)

Tres meses sin basurera (y las "trampas" del Residuo Cero de las que nadie te habla)

Hace un poco más de tres meses que tomé la decisión de dejar de usar basureras en mi casa. Lo que hace 10 años me hubiera parecido una idea absolutamente descabellada, ahora me parece la idea más lógica y más sensata. Hoy quiero contarte un poco más sobre lo que hay detrás de esa decisión.

Todo empezó más o menos en julio de 2015 cuando decidí dejar de usar bolsas de plástico en la basurera de la cocina. Bueno, realmente todo empezó mucho antes (la reducción de residuos ha sido una preocupación que me ha acompañado desde hace muchos años), pero ese fue un punto de giro, pues el hecho de dejar de usar una bolsa de plástico para contener los residuos de mi casa me obligó a ser mucho más consciente de lo que ponía en la basurera, y —como efecto secundario— a observar con mayor detalle cuánto tiempo me tardaba en llenarla.

El 4 de octubre de 2015, es decir, aproximadamente dos meses y medio después de tomar esa decisión, sacamos nuestro primer paquete de basura. Digo “sacamos” porque el contenido no era sólo mío sino también de R, mi novio, con quien vivo. Era literalmente un paquete: envuelto en papel periódico reutilizado en lugar de la convencional bolsa de plástico… daba la sensación de que le esperaba un destino más glamuroso, que íbamos a dejarlo en una oficina de correo o algo así. Pero no: iba a parar al relleno sanitario. Le esperaba el mismo fin que a las otras 1.600 toneladas de desechos que generan al día los habitantes de Medellín. Leer +

Glosario: Biodegradable (¡Nueva sección!)

Glosario: Biodegradable | Cualquier cosita es cariño

Ahora que se habla del tema con más frecuencia, se podría pensar que entender el concepto de sostenibilidad es una tarea sencilla. Sin embargo, la jerga “verde” está llena artimañas, especialmente cuando se utiliza con el fin de convencernos de seleccionar una opción “ecológica” o comprar un producto “sostenible”.

Aprender a identificar cuándo esas palabras realmente significan algo, y cuándo están ahí solamente para maquillar de verde un producto o servicio, ha sido una tarea ardua, a veces frustrante… y además da la sensación de que nunca termina. Yo ya me he tropezado más de una vez en el proceso, y por eso se me ocurrió la idea de hacer esta nueva sección: un glosario que iré construyendo poco a poco, y en el que voy a agarrar las palabras confusas de la sostenibilidad —esas que parece que dicen todo pero no dicen nada— y voy a darte definiciones tan sencillas (pero a la vez tan completas) como sea posible, para facilitarte el camino y que empieces a dominar el argot de la sostenibilidad como si fueras la mano derecha del Capitán Planeta (#TrabajoSoñado). Leer +

Desodorante en spray “El conejo feliz”

Desodorante en spray "El conejo feliz" · Cualquier cosita es cariño

El desodorante fue uno de los primeros productos que empecé a preparar en casa y, por lo tanto, uno de mis primeros pasos hacia una vida con menos basura (en sentido literal y figurado).

Fue también la primera receta de un producto de cuidado personal que compartí aquí y, a pesar de que eso fue hace más de dos años, sigue siendo una de las publicaciones más visitadas del blog. Así que debo decirlo: le tengo cariño.

Durante aproximadamente dos años estuve usando desodorante El conejo feliz en versión crema (la receta está aquí), y siempre me funcionó de maravilla (incluyendo una prueba de fuego en el calor intenso y los largos paseos en bici durante mi viaje a las islas Galápagos). Y, luego de superar la etapa inicial de timidez en la que no me atrevía a abandonar 100% los desodorantes comerciales, me convencí completamente de su efectividad y creí que nunca lo iba a cambiar por ninguna otra receta.

Y aquí estoy, compartiendo otra receta. ¿Por qué? Pues por varias razones: Leer +

Algunas cosas que debes evitar si quieres cambiar el mundo

Algunas cosas que debes evitar si quieres cambiar el mundo

Cada vez que oigo a alguien hablando sobre “querer cambiar el mundo”, me quedo pensando en lo simple y a la vez confusa que es esa expresión.

Por un lado, cuando hablamos de “mundo” podemos estar refiriéndonos a muchas cosas: el mundo animal, el mundo acuático, el mundo humano, o el conjunto de todo lo existente (que es, de hecho, la primera definición que aparece en la RAE). Por otro lado, el mundo —sea cual sea del que estamos hablando— está cambiando constantemente, así que parece que da igual si queremos o no cambiar el mundo: él va a seguir cambiando sin nosotros. Y por último, eso de “querer cambiar el mundo” siempre me suena medio gracioso, porque creo que a lo que realmente nos referimos cuando usamos esa expresión, es a querer cambiar nuestro comportamiento para que la sociedad funcione de una manera diferente a como vemos que funciona ahora. Leer +

Reporte de mi primera merienda de intercambio (+ 5 razones por las que deberías organizar una tú también)

Mi relación con la ropa ha cambiado bastante a través de los años… y de manera muchísimo más marcada desde que empecé a tomar decisiones “radicales” en torno a mi búsqueda de una vida sostenible.

He pasado por etapas de indiferencia casi total (cuando estaba en el colegio prefería usar el uniforme durante todo el día, con tal de no tener que pensar en qué ponerme), etapas de interés moderado (empezando la universidad, cuando no pude acudir más al uniforme), etapas de, digamos, “interés científico” (cuando quise aprender a coser para poder hacer mi propia ropa, y en el proceso descuarticé muchas prendas para entender cómo estaban hechas), etapas de cuasi-obsesión (comprando revistas de moda compulsivamente, viendo desfiles y estando al tanto de cuál modelo desfiló el vestido de quién en el Fashion Week de dónde), y también etapas de simple pereza (que llegan de manera intermitente, cuando quiero que la piyama sea considerada un atuendo apto para salir a la calle). Leer +

2016: un año como cualquier otro (+35 buenas noticias del año pasado)

2016: un año como cualquier otro (+ 30 buenas noticias del año pasado)

Antes de que se terminara el año, me senté frente al computador con la firme intención de hacer una publicación con una lista de cosas positivas que pasaron en 2016.

Había decidido hacerlo porque me cansé de leer una queja tras otra en las redes sociales: gente diciendo que 2016 había sido el peor año de la vida, que por favor se acabe ya, que no más, que se murieron muchos famosos, que Trump, que todo mal.

2016 tuvo cosas difíciles; eso no lo podemos negar. El asunto es que 2015 también fue difícil, y también 2002, 1983 y 1845. Y también todos los demás… sí, todos los años han tenido cosas difíciles, y también cosas bonitas, y cosas aburridas, inspiradoras, motivadoras, decepcionantes, y todas las otras cosas que están en el espectro entre lo maravilloso y lo atroz. Pero es muy fácil olvidarse de la diversidad y complejidad de experiencias vividas en un año, y quedarnos con la versión más simple, la versión en blanco y negro. Leer +