10 ideas para una navidad más sostenible

10 ideas para una navidad más sostenible

Hace dos años escribí un texto sobre la navidad, sobre las tradiciones, y sobre cómo podemos —desde la comodidad de nuestras casas— apostarle a una navidad diferente. Lo publiqué en la segunda edición de la revista Eco Eco… y como la revista ya no se publica más, hoy quiero actualizarlo un poco y compartirlo de nuevo aquí en el blog.

La Navidad, si bien es originalmente una celebración religiosa, se ha convertido en una tradición que se celebra a lo largo y ancho del globo, reuniendo a la familia y a los amigos en torno a la comida, la música y diversos festejos. De diciembre se espera que sea una época llena de alegría y solidaridad; sin embargo, para muchas personas, termina siendo una temporada de excesos, deudas y ansiedad. ¿Qué fue lo que se nos perdió en el camino? Leer +

Greenwashing: cuando el consumo se disfraza de verde

Greenwashing: cuando el consumo se disfraza de verde

La semana pasada te conté algunas cosas que debes saber sobre los productos sostenibles (que realmente no existen), y esta semana quiero que hablemos sobre un problema muy frecuente, también profundamente relacionado con el consumo responsable: el greenwashing.

La traducción de esa expresión vendría a ser algo así como “lavado verde” o “maquillaje verde”, y se refiere a aquellas estrategias sucias de mercadeo que buscan convencerte de que un producto es más amigable con el medio ambiente que otro, valiéndose de mensajes confusos, imágenes sugestivas y otros trucos. El proceso de lavado verde puede consistir en cosas tan simples —y tan engañosas— como poner la palabra “natural” en una etiqueta, o en cosas mucho más complejas —y peligrosas— como campañas publicitarias multimillonarias que buscan posicionar a ciertas empresas (caracterizadas por sus actividades contaminantes o por su producción irresponsable) como si fueran amigables con el medio ambiente.  Leer +

Lo que debes saber sobre los productos sostenibles

Lo que debes saber sobre los productos sostenibles

Ya estamos a mitad de noviembre, lo que significa que ya hay millones de comercios alrededor del mundo vistiéndose de navidad, y lanzando mensajes publicitarios a diestra y siniestra para aprovechar la temporada de consumo más desaforada de todo el año.

De esta carrera de consumo desenfrenado no nos salvamos ni siquiera quienes le apostamos a estilos de vida más sostenibles. Incluso las marcas más responsables necesitan vender para que sus negocios sigan funcionando, e incluso los consumidores más conscientes necesitan comprar algunas cosas en esta época, aunque sea lo básico para sobrevivir. Leer +

Yo también

Yo también

Cuando tenía como 8 años contesté el teléfono de mi casa. Era un tipo, la voz se me hacía familiar, pero no estaba segura. Me empezó a preguntar si estaba sola, qué estaba haciendo, qué tenía puesto. Yo colgué. No estaba sola, y tampoco quería tener esa conversación, aunque no entendiera qué era lo que estaba pasando.

Cuando estaba en el colegio, a los 14 años, me quedé a dormir en la casa de una amiga. Tenía un patio enorme y queríamos hacer camping en el patio. Esa misma noche llegó mucha gente y terminó todo siendo una fiesta; yo me cansé y me fui a dormir a la carpa, donde ya estaba otra amiga que también se iba a quedar con nosotras… y un tipo de mi colegio que estaba un año más adelante se metió a la carpa y trató de tocarme. Yo no sabía bien qué hacer, y sólo me hice la dormida y lo empujé. Él insistió, pero yo seguí ignorándolo/empujándolo hasta que se aburrió y se salió de la carpa.

A la semana siguiente, la gente en el colegio me preguntaba por mi relación con ese sujeto, porque él no perdió ni un minuto para inventarse el chisme de que me había “comido” mientras yo estaba borracha (lo más absurdo es pensar que para él eso era motivo de orgullo: aprovecharse de una niña que supuestamente estaba inconsciente). Pero yo no estaba borracha —él asumió que estaba borracha porque no respondí a su insistencia más que empujándolo tímidamente—, y yo sabía perfectamente que no había pasado nada. Leer +

¿Nos tomamos un tecito?

¿Nos tomamos un tecito?

Hoy no vengo a dar tips sobre cómo vivir de manera más sostenible. Lo que quiero hacer hoy es contarte algunas cosas sobre mí, sobre el blog, y sobre lo que se viene en los próximos meses. Así, como si estuviéramos sentadas conversando en la sala de mi casa, con total sinceridad y transparencia, como me gusta.

Hace más de dos meses no hay publicaciones nuevas aquí, y no es porque esté de vacaciones, no. La verdad es que he llegado a un nivel de agotamiento tal que siento que no tengo energía para escribir en el blog, y en los últimos meses hasta me he planteado la idea de dejarlo. No lo voy a dejar (o al menos no está en mis planes a corto o mediano plazo, eso te lo puedo decir desde ya), pero sí necesito replantear cosas — algunas solo de manera temporal— para que todo vuelva a tener un poco más de sentido a este lado de la pantalla. Leer +

El Faire: reporte de un experimento para reducir la huella ambiental de un evento a pequeña escala

El Faire: reporte de un experimento para reducir la huella ambiental de un evento a pequeña escala

Este fin de semana estuve participando en El Faire, una feria de cómic, ilustración y fotografía que en ésta, su tercera versión, juntó a 36 expositores y recibió más de mil visitantes.

Compartí una mesa/stand con R (mi chico/novio/marido), para mostrar nuestros proyectos. Él estuvo ahí con sus collages e ilustraciones, y yo estuve con unos fanzines con ideas para reducir la huella de basura, con el desodorante El Conejo Feliz, y con unos juegos de postales con fotos de perros y gatos, de las cuales el 100% de ganancias va para un refugio de animales.

Pero la parte más emocionante de mi participación en la feria (y de la que te quiero hablar hoy) fue tras bambalinas: El Faire me invitó a que hiciéramos una alianza, para tratar de reducir el impacto ambiental de la feria tanto como fuera posible. Y yo acepté la invitación encantadísima y me lancé, con Ximena y Pilar (las organizadoras), a identificar todos los pequeños detalles que podían ser modificados, y a explorar alternativas que pudieran llevarnos a un uso más responsable de recursos y a generar menos basura. Leer +

La vida sostenible es para gente valiente

La vida sostenible es para gente valiente

Ya sé que puede parecer mala estrategia decir esto abiertamente (lo de la gente valiente), y de hecho, a primera vista, da la sensación de que esa frase desentona con el título que elegí para mi blog. Pero la verdad es que no desentona. Yo le encuentro toda la relación del mundo, y hoy te voy a explicar por qué.

El asunto es el siguiente: las cosas pequeñas son importantes y valiosas… de ahí el nombre del blog. Las diminutas (muchas veces “insignificantes”) acciones cotidianas se acumulan y multiplican, y —para bien o para mal— terminan generando un tremendo impacto.

Lo normal es que seamos capaces de ver las consecuencias enormes, pero que nos cueste mucho identificar las causas minúsculas; y que nos resulte fácil ver culpas en las acciones de los demás, y nos dé muchísimo trabajo asumir responsabilidad por las nuestras… y por eso estamos como estamos. Leer +

Mi rutina de cuidado capilar

Mi rutina de cuidado capilar

Ahhh… ¡el pelo! Esos espaguetis ultra-delgados que salen de la cabeza y crecen sin parar, que parece que tienen vida propia, que duelen si los arrancas pero no duelen si los cortas (¡menos mal!), que cambian de forma casi a nuestro antojo y se destiñen con la edad. Qué cosa más maravillosa y misteriosa es el pelo, ¿no?

No puedo hablar por todo el mundo… pero sé que la mayoría de personas pasamos por innumerables etapas con el cuidado de nuestro pelo. Yo, por ejemplo, he tenido etapas de usar champú, acondicionador y mascarillas —a veces de la misma marca, porque era lo “recomendado”— para pelo liso, pelo ondulado, y hasta para pelo rizado (lo probé todo tratando de domar el frizz), y también etapas de usar sólo bicarbonato y vinagre blanco (en ese entonces el vinagre de manzana no había entrado en mi radar). Leer +

Amo a mi mamá… y por eso no consumo lácteos

Amo a mi mamá... y por eso no consumo lácteos

Se viene el día de la madre, y yo quiero hablar de un tema sensible: tiene que ver el amor que siento por mi mamá, los hábitos alimenticios y las mentiras que nos decimos para evitar salir de la zona de confort.

Me costó bastante trabajo decidir por dónde empezar y cómo abordarlo, porque es un tema que tiene muchas aristas y que sé que genera muchas ampollas. No quiero desviarme y terminar hablando de asuntos nutricionales, porque ese no es el eje de lo que te quiero contar, y tampoco quiero enfocarme en el asunto del impacto ambiental de la producción de lácteos (que ya he abordado en otras publicaciones). Hoy quiero abordar el tema desde lo puramente emocional, y desde la mirada de mi relación con los animales. Creo que la manera más sencilla de hacerlo es ir directamente al grano y contarte algo: yo amo a mi mamá… y por eso no consumo lácteos. 

¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro? Para mí tiene todo que ver. La leche y la maternidad van absolutamente de la mano, no sólo en los humanos, sino en perros, gatos, jaguares, delfines, ballenas, murciélagos, koalas, pudúes, jinetas, mapaches, conejos, vacas, cabras, ovejas, y todos los otros mamíferos. Es un líquido súper-poderoso y casi mágico, “diseñado” por la naturaleza para alimentar, proteger y ayudar a crecer a todos los mamíferos recién nacidos, y cubrir sus necesidades nutricionales hasta que sus cuerpos estén listos para digerir otros alimentos. Leer +

Entrevista de cumpleaños

Hace un poco más de una semana fue mi cumpleaños, y para celebrarlo quise salir por un momento de los temas relacionados con la vida sostenible (aunque no del todo, ya vas a ver) y compartir algunas cosas más personales sobre mí, y mi vida cotidiana.

Hice una publicación en la que invitaba a que me dejaras preguntas (y también, si querías, a que tú misma/o las respondieras, para que yo también pueda conocerte mejor), y hoy comparto contigo mis respuestas. No me voy a extender con la introducción, porque resultaron ser muchas preguntas muy interesantes, así que me voy directo al grano. Agrupé las preguntas más o menos por temas, y en algunos casos “fusioné” algunas que iban más o menos a lo mismo. Empiezo con una pregunta que creo que funciona muy bien como punto de partida, para darle contexto al asunto:

¿Por qué te gustan los cumpleaños?

A pesar de que también se han convertido en una excusa para el consumo desmedido (¡no hay fecha que se salve!) es la única fecha que me parece verdaderamente significativa: es, al fin y al cabo, la celebración personal, inalienable e intransferible de haber llegado oficialmente a este planeta. Es el resultado de coincidencias y no de imposiciones comerciales o eventos internacionales. Leer +