Amo a mi mamá… y por eso no consumo lácteos

Amo a mi mamá... y por eso no consumo lácteos

Se viene el día de la madre, y yo quiero hablar de un tema sensible: tiene que ver el amor que siento por mi mamá, los hábitos alimenticios y las mentiras que nos decimos para evitar salir de la zona de confort.

Me costó bastante trabajo decidir por dónde empezar y cómo abordarlo, porque es un tema que tiene muchas aristas y que sé que genera muchas ampollas. No quiero desviarme y terminar hablando de asuntos nutricionales, porque ese no es el eje de lo que te quiero contar, y tampoco quiero enfocarme en el asunto del impacto ambiental de la producción de lácteos (que ya he abordado en otras publicaciones). Hoy quiero abordar el tema desde lo puramente emocional, y desde la mirada de mi relación con los animales. Creo que la manera más sencilla de hacerlo es ir directamente al grano y contarte algo: yo amo a mi mamá… y por eso no consumo lácteos. 

¿Qué tiene que ver lo uno con lo otro? Para mí tiene todo que ver. La leche y la maternidad van absolutamente de la mano, no sólo en los humanos, sino en perros, gatos, jaguares, delfines, ballenas, murciélagos, koalas, pudúes, jinetas, mapaches, conejos, vacas, cabras, ovejas, y todos los otros mamíferos. Es un líquido súper-poderoso y casi mágico, “diseñado” por la naturaleza para alimentar, proteger y ayudar a crecer a todos los mamíferos recién nacidos, y cubrir sus necesidades nutricionales hasta que sus cuerpos estén listos para digerir otros alimentos.Yo, obviamente, ya no necesito la leche de mi mamá. Soy una mujer adulta y la naturaleza tiene bien claro que la leche no se toma durante toda la vida: por eso las mamás —mamíferas— producen leche sólo durante un período de tiempo posterior al parto, y después la dejan de producir, cuando sus retoños ya han sacado todo el provecho de ese alimento y pueden pasar a comer otras cosas.

Sin embargo, cuando dejé de tomar leche de mi mamá pasé a hacer algo que en nuestra cultura es muy común; de hecho, es percibido como algo necesario: tomar leche de vaca. No fue una decisión que yo haya tomado por mi cuenta (estaba muy chica para tener suficiente conocimiento de causa y poder contrastar información y argumentos), ni tampoco algo que mi familia me haya forzado a hacer. Fue algo que pasó, sencillamente, porque era lo “normal”, y porque así son las costumbres y los hábitos… se convierten en parte de la vida, aveces una no sabe bien cómo, cuándo ni por qué.

 

*     *     *

 

Muchos años después decidí dejar de comer carne, porque sentí que era la única forma de ser coherente con lo que siento por los animales. En ese momento tampoco tenía mucha información, pero sabía lo suficiente para decidir que quería seguir llevando a los animales en mi corazón, y no quería seguir llevándolos a mi estómago. Eso sí: los lácteos (y los huevos, pero de esos hablaré en otro momento) seguían pareciéndome alimentos inofensivos, que nada tenían que ver con el maltrato o la muerte de seres sintientes.

Y es que la carne como producto es, digamos, transparente. Si bien lo normal es que no tengamos idea del impacto ambiental de la ganadería, y que subestimemos el nivel de crueldad a la que son sometidos miles de millones de animales todos los días, creo que todos sabemos que para que haya carne debe haber un animal muerto. En ese sentido, es más fácil entender que alguien decida dejar de comer carne a que decida dejar de consumir lácteos, porque para extraer la leche de la vaca no hay que matarla… ¿cierto?

Sí, a la vaca no la tienes que matar para ordeñarla… pero ahí falta una parte importante de la historia, y esa parte es, a mi parecer, la mentira más grande que nos hemos dicho —y que nos seguimos diciendo— en torno a nuestros hábitos alimenticios. Una mentira escrita con M de mamá.

 

El asunto es el siguiente: las vacas, como cualquier otro mamífero —incluyendo a los humanos—, producen leche para sus crías. Es decir, las vacas no “nos dan” leche… eso es un eufemismo que usamos (y que aprovecha la industria) para alejarnos de la idea de que la leche es algo que las vacas producen específicamente como parte del proceso de crianza de sus pequeños. Así como las mujeres sólo producimos leche si tenemos un bebé, las vacas sólo producen leche si dan a luz a un ternero. Puede parecer una tontería aclarar esto, pero muchísimas personas nunca se han planteado el hecho de que la leche de vaca es, claro, un producto de la maternidad de las vacas (yo, hace años, era una de esas personas).

Lo que tiene que pasar para que nosotros sigamos con nuestro hábito de consumo de lácteos no es nada bonito: a la vaca la inseminan para que quede embarazada; después de nueve meses en período de gestación —como una mamá humana— la vaca tiene a su cría… y un par de días después del parto, alguien viene a quitársela (si es hembra la explotarán también, si es macho lo convierten en carne de ternera) porque es un estorbo, un “intruso” que se está tomando un líquido que nosotros queremos extraer, comercializar y consumir. La vaca, como cualquier mamá comprometida con sus pequeños, trata de poner resistencia, pelea, pero al final siempre pierde, y se queda llamando a su recién nacido, en un proceso de duelo que ninguna mamá debería tener que experimentar.

Ese hábito —consumir lácteos— requiere que convirtamos la maternidad de otro animal en un proceso traumático de separación, duelo y muerte. Forzamos a las vacas a ser madres una y otra vez, y así poder quedarnos con la leche que ellas producen para alimentar a sus crías (terneros que, para nosotros, terminan siendo un subproducto). Alabamos la maternidad de nuestra especie, mientras mercantilizamos y explotamos la maternidad de otros animales.

Hace años, cuando me di cuenta de eso, se me revolvió todo por dentro. Quería que alguien me dijera que no era cierto, que sólo pasa en otros países, que aquí no es así. Estaba tan acostumbrada a consumir lácteos —y me asustaba tantísimo la idea de dejar de hacerlo— que sentía que necesitaba encontrar una justificación, una explicación, lo que sea. Me daba rabia pensar que había estado tan mal informada, me daba tristeza pensar en todo el daño que había hecho sin querer, y me daba miedo dejar de consumir algo que suponía necesario. Estaba paralizada.

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Dejar de consumir lácteos no fue algo que logré hacer de la noche a la mañana. De hecho, al principio me parecía imposible, así que mi primer paso (y el que en ese entonces pensaba que sería el último) fue dejar de comprar lácteos para tener en casa. Decidí que sólo los iba a consumir cuando fuera “inevitable”, cuando no fuera posible encontrar otras opciones, o cuando tuviera demasiado antojo. Así poco a poco fui dejando el hábito, hasta que llegó el día en el que sentí que realmente ninguna justificación era suficiente, y que no quería volver a consumirlos en absoluto.

En ese momento no sentí que esa decisión tuviera nada que ver con el amor que siento por mi mamá. Para mí era una extensión de una decisión que ya había tomado antes: dejar de comer carne. Si no quería que los animales murieran para estar en mi plato, pues tampoco quería que los terneros fueran convertidos en chorizos sólo para poder seguir consumiendo una leche que no era para mí en primer lugar.

Sin embargo, con el tiempo, me he dado cuenta de que la razón que más me mueve a mantener los lácteos por fuera de mi alimentación no es la muerte del ternero (que me parece horrible, no digo que no), sino el dolor de la vaca. Me imagino cómo puede ser la vida de una mamá a la que le arrebatan sus hijos una y otra vez, y —aunque no soy mamá— creo que tiene que ser la vida más espantosa de todas.

 

Por eso no consumo lácteos: yo veo a mi mamá en todas las mamás del mundo animal. Cuando hay una gata con sus gatitos, cuidando de ellos y haciéndoles cariños, pienso en mi mamá. Cuando veo una tórtola volando con un pichón que apenas está sacando su plumaje de adulto, pienso en mi mamá. Cuando veo una vaca con su ternero, pienso en mi mamá. Y cuando me imagino el dolor atroz que siente la vaca cuando le quitan a su cría, pienso también en lo que podría sentir mi mamá si un día me llega a pasar algo a mí. No quiero que mi mamá sienta dolor ni sufrimiento, y no quiero que mis hábitos alimenticios impliquen dolor y sufrimiento para otras mamás, que me parecen tan llenas de amor y tan dignas de respeto como la mía.

 

*     *     *

 

La leche de vaca sólo es necesaria para los terneros, y la única leche que nosotros necesitamos es la leche de nuestras mamás cuando estamos pequeños. Todo lo demás son hábitos y cosas que hemos naturalizado hasta tal punto, que no nos preguntamos por qué nos parece genial un café con leche de vaca, pero no nos gusta la idea de tomar un café con leche de cerda, de rata, o de la señora de la esquina.

El queso, el yogur, la mantequilla, y todos esos otros derivados lácteos que antes me parecían indispensables (y que hicieron que mi decisión de dejar los lácteos tomara mucho más tiempo, porque la leche líquida ya la había dejado hace rato), ahora me parecen caprichos sin sentido, que jamás podrían ser una justificación para seguir causando dolor a otras mamás. El amor que siento por mi mamá —y la sensibilidad con la que ella misma me educó— es lo que me permitió sentir empatía con las vacas, y con su propia experiencia maternal. Y es esa empatía la que me sigue inspirando para mantener bien alineado el estómago con lo que tengo en el corazón.

Mi mamá es mi tesoro, y la veo en todas las mamás del reino animal… por eso hace años decidí que era necesario empezar a respetarlas a todas, incluso a aquellas que nos han enseñado a ignorar.

 

¿Te habías planteado alguna vez la relación entre el consumo de lácteos y el respeto por la maternidad? Si has dejado los lácteos, ¿cuál fue el motivo que te inspiró a hacerlo? Si quieres dejarlos, pero no lo has hecho, ¿cuál sientes que es el principal obstáculo? ¡Te espero en los comentarios!

 


 

1. Por si acaso, vale la pena aclarar: estoy hablando de mi experiencia y mis motivaciones personales. No estoy invadiendo tu casa, ni gritándote cosas, ni juzgándote. Este es un tema sensible, lo sé, y lo trato con tanta delicadeza como veo posible. Es algo que está conectado con muchas cosas que son importantes para mí, y por eso lo promuevo en este espacio, que es mío. Si no estás de acuerdo con lo que digo y quieres dejar un comentario para conversarlo, te pido que lo hagas con argumentos y de manera respetuosa. Si no soportas a los veganos y quieres llenar mi blog de mensajes de odio, por favor cierra esta página y ve a leer otra cosa. Nadie te obligó a estar aquí, y nada me obliga a mí a publicar tus comentarios.  (Las advertencias que hay que poner cuando se habla de estas cosas… no sé si reír o llorar).

2. Algo que me ha inquietado mucho desde que empecé a ser consciente de la relación entre la maternidad y el consumo de lácteos, es ver la desconexión que experimentan muchas mamás humanas, por falta de información o de empatía, con la maternidad de otros animales. Para las mamás que quieran explorar más el tema, hay una organización que se llama Mothers Against Dairy (Madres contra los lácteos), en la que se promueve una maternidad responsable y respetuosa con las mamás de todas las especies.

3. Si quieres saber más sobre lo que hay detrás de la producción de lácteos, te recomiendo este video. Está en inglés pero tiene subtítulos en español (se activan en la configuración del video). Contiene imágenes fuertes, pero necesarias para darnos cuenta de lo que le hacemos a los animales para obtener un producto que no necesitamos.

4. Si quieres ampliar el asunto de la leche, la salud y la alimentación balanceada, te recomiendo que veas el documental Forks Over Knives. Está en Netflix. Y te cuento que hace cinco años la Escuela de Salud Pública de Harvard declaró oficialmente que la leche no forma parte de una dieta saludable, y también publicaron este artículo en el que explican por qué es buena idea aprovechar el calcio de otras fuentes alimenticias.

5. Para más información sobre los problemas detrás de los lácteos, te recomiendo esta publicación de Green Sandra

6. Para despejar dudas sobre el veganismo, te recomiendo esta publicación con cinco mitos y verdades. Si ya sientes que también te queda chico el lunes sin carne, te recomiendo esta publicación con algunos pasos para que puedas ir un pasito más allá.

7. Si quieres más inspiración para cocinar y comer sin lácteos, te dejo mis tableros de Pinterest de comidas, bebidas y (mi favorito) postres :-)

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33 Comentarios

  1. Me gustó mucho esta publicación, Mariana, me hizo acordar a este artículo de Sayward Rebhal (del blog Bonzai Aphrodite): http://vegnews.com/articles/page.do?pageId=4391&catId=7

    Yo estoy en una de las etapas que describiste. Hace muchos años que no como carne, y ya no como lácteos cuando puedo evitarlo, pero todavía los consumo en raras ocasiones, que es más de lo que me gustaría.

    Creo que esta perspectiva que compartís es muy dulce y femenina, y aunque muchos crean que eso significa que es más débil, yo creo que pocas cosas son más fuertes.

    • ¡Hola Agustina! Muchas gracias por el texto que me compartiste, me gustó mucho. Y gracias (como siempre) por pasar por aquí a leer :-)

  2. Belén

    Hola Mariana Hermoso artículo!! Mi gran obstaculo ha sido que no encuentro algo barato para sustituir la leche de vaca o no sé si es ignorancia pero encuentro muy caras para mi presupuesto la leche de almendras por ejemplo :( No sé como sustituir la mantequilla tampoco :(

    Saludos!!

    • ¡Hola Belén! Acabo de encontrar tu comentario en la carpeta de spam, no sé qué habrá pasado… pero ya lo recuperé :-)

      Las leches vegetales todavía son “caras” comparadas con la leche de vaca debido a la gran cantidad de subsidios que recibe la agricultura animal en la mayoría de países. Es decir: la gente que produce lácteos de vaca recibe ayudas del gobierno, y tiene sistemas de producción ya más “resueltos”, que les permite vender sus productos a precios más bajos (que son totalmente incoherentes con los verdaderos costos ambientales y sociales que conllevan).

      Una buena alternativa es aprender a hacer tus propias leches vegetales. Es muy fácil, y puedes hacerlas a tu gusto y sin necesidad de comprarlas en empaques voluminosos. Por otro lado, vale la pena que te preguntes qué tanto es necesario que la reemplaces… es decir, hay cosas que estamos acostumbrados a consumir con leche, que pueden ser mucho más ricas preparadas directamente en agua, por ejemplo. Y la mantequilla, pues depende de en qué la quieres sustituir. Si es para repostería, puedes usar banano, linaza molida, puré de manzana, etc. Si es para untarle al pan, puedes usar aceite de oliva, aceite de coco, o margarina vegetal. En todo caso, todo depende de tus gustos y tus posibilidades, pero es cuestión de ir explorando y planteándote nuevas alternativas :-)

      ¡Un abrazo!

      • te dejare un receta, de leche de avena MUY barata.

        Tomas un puñado de avena, agua, un choro de vainilla, azucar y lo licuas :)

        Estos ingredientes tambien los puedes añadir a la receta:
        -canela.
        -infusion o tè de manzanilla o de flores.
        -Linaza y chia.

        Yo suelo dejar remojando los ingredientes por la noche en la misma licuadora y por la mañana ya los licuo y listo :)

        Pero tambien puedes hacerlo directamente sin remojo.

        Un abrazo :)

  3. Mariana, me he emocionado. La maternidad es un tema muy sensible para mí -aunque yo no soy madre-, pero también tengo una que adoro y me encantaría serlo también en algunos años.
    Ser una mamá que eduque con estos conocimientos adquiridos por curiosidad y cuestionamientos.

    Hace 10 años que no consumo carne y la verdad es que no pude hacerlo gradual.. En ese entonces salía con un chico straight edge y no tenía idea que era eso. Me puse a investigar y, si bien el vegetarianismo siempre había llamado mi atención, en ese momento fue que picó. Miré videos, leí mucho y no pude tolerar mas la muerte.
    En ese entonces pensaba que el veganismo era algo extremo y no lo iba a poder hacer.. no le encontraba maldad al consumir leche y los tan ricos quesos. Me sentí muy identificada con tu historia.
    Pero bueno, ya hace como tres años que los eliminé de mi alimentación.

    ¿Que puedo decir? Además de que uno descubre una nueva cocina increíble y que si lo hace saludablemente se siente increíble, la alegría de saber que me siento a la mesa libre de egoísmo y crueldad es incomparable.

    Mi novio no es vegetariano pero desde que convivimos no come casi carne y tiene otra mirada al respecto.
    Mi activismo pasa por cocinar rico ;)

    Como siempre un placer leerte. ¡Te mando un abrazo!

    • ¡Hola Chaby! Qué bueno que el texto haya resonado contigo ♡ Y estoy totalmente de acuerdo contigo en la alegría de una mesa más empática y respetuosa con otros seres. Qué rico es comer así, ¿no? Y cocinar rico me parece una modalidad de activismo súper potente (mucho más de lo que la mayoría de la gente se puede imaginar).

      ¡Un abrazo!

  4. Buena tardes.Me ha gustado ver otro enfoque sobre el consumo de los lácteos. Yo los voy dejando porque no me sientan bien, sobretodo la leche de vaca líquida, la mantequilla y la nata. Mis procesos son bastante lentos pero creo que lo que reflexiono,
    leo, escucho y comparto me va construyendo por dentro. Gracias por contarnos este tipo de cosas. Un saludo.

    • Y bueno, así tiene que ser también… en la medida en la que vamos reflexionando y aprendiendo nuevas cosas, vamos encontrando razones más fuertes para hacer los cambios que necesitamos. Gracias a ti por pasar por aquí a leer. ¡Un abrazo!

  5. María Angélica Navarro Ponce

    Hola! nunca lo había pensado así, pero si, tienes tanta razón. Hace rato que estoy en este cambio. Casi no consumo carne ni derivados de lacteos, y digo lamentablemente casi, porque aún me es difícil dejarlos 100%. Carne con suerte como una vez a la semana, y nunca en mi casa. En el tema de los lacteos, la leche ya la deje hace rato, pero el queso y yogurt, me ha costado un poco mas. Ahora, me pasa mucho, que no los disfruto como antes, porque inevitablemente, cuando los consumo, pienso en todo lo que significó tener ese queso. Seguiré en este camino, vi uno de los videos que publicaste arriba, y si, es terrible! y a la vez está tan inculcado en nuestra vida como algo normal, que cuesta mucho dejarlo. Seguiré haciendo mi mejor intento.
    Saludos y un abrazo.

    • ¡Hola María Angélica! Para mí (y creo que para muchas personas) el cambio más difícil en la alimentación, es precisamente el de los lácteos… porque estamos muy habituados a ellos, y porque son “omnipresentes”. Nuestras culturas gastronómicas suelen ser muy “lactocéntricas”, así que puede dar la sensación de que es imposible comer de otra manera… pero seguramente en el proceso ya te has dado cuenta de que, con un poco de experimentación y curiosidad, realmente las alternativas son casi infinitas, y muchas veces más baratas, más ricas, siempre más saludables y más respetuosas con el medio ambiente y los animales. Vale la pena seguir en ese proceso :-) ¡Un abrazo!

  6. Agustina Vidal

    Amé esta publicación como todas las que haces! Te admiro mucho y siempre leo tu blog. Me falta mucho por hacer, pero hace dos días me pasé al veganismo y en parte se debe a toda la información que nos brindas. Así que gracias!!!! ❤️

    PD: fijate que creo que te salteaste un “dejar” en esta frase, te aviso por si las dudas!
    “…más fácil entender que alguien decida de comer carne a que decida dejar de consumir lácteos”

    Besote!

    • ¡Gracias Agustina! Me alegra mucho saber que te gustó el texto, y que te animaste a darle una oportunidad al veganismo. Sabes que por aquí estoy, si tienes alguna duda en la que te pueda ayudar. Y gracias por avisarme del error en el texto, ya lo corregí :-) ¡Un abrazo!

  7. gluuuuoria

    hola mariana! leer esto fue como poner en palabras mi intuición. de pequeña NUNCA me gustó la leche, mi madre nunca me obligó a tomarla y así crecí muy feliz tomando tetero con cocoa hecha en aguapanela bien aguada. viví 4 años en buenos aires (hace unos 8 años) y allá si que se consumen lácteos. en esa época no era consciente de nada, e incluí en mi dieta cualquier cantidad de quesos, leche, yogures etc, lo que convirtió mi piel en un desastre universal. Por ahí empecé a conocer todo el impacto al rededor de la industria agropecuaria y ahora leyendo esto, me queda claro que el desastre es peor! y que lo que tal vez quiso decirme a gritos mi crisis cutánea, es que no hay una acto más noble que ponerse en la piel del otro, sobre todo en la de una madre vaca, perro, gato… a la que le arrebatan sus hijitos. ahora creo que por eso no tengo ningún recuerdo, ni memoria que me relacione con la leche, más que una foto pegada de la teta de mamá, y que mi cuerpo, mi consciencia y mi instinto maternal se acaban de poner de acuerdo para leerte.

    • ¡Hola Gloria! Qué bonito lo que dices, eso de que tu piel te dijo que el acto más noble es ponerse en la piel del otro ♡

      Me alegra mucho que te haya gustado la publicación, y que haya resonado contigo. ¡Un abrazo!

  8. Irenesgh

    Buenas Mariana, como siempre me ha emocionado tu entrada. Fui mamá primeriza el verano pasado y cuando mi niña, lactante y en su primer mes de vida, fue diagnosticada de una alergia a la proteína de la leche de vaca, no me quedó más remedio que eliminar completamente los lácteos y sus derivados de mi alimentación. De un día para otro y sin pensarlo. Y no me costó nada (la motivación era fuerte ;)).
    Pienso en lo que comentas, esa mamá vaca separada de su retoño para poder utilizarla como mercancía y se me parte el corazón. Pienso en mi niña y en nuestros momentos de intimidad durante las tomas y se me parte el alma al pensar que he podido apoyar estas horribles prácticas consumiendo lácteos toda mi vida.
    La verdad es que la alergia solo ha traído buenos hábitos para mí, fue la excusa perfecta para hacerme ovovegetariana (en proceso de abandonar los huevos también) y desde luego no vuelvo a mi alimentación anterior.
    Muchas gracias por hacernos pensar. Un abrazo!

    • Qué bueno que te haya gustado el texto :-) Creo que hacer esa conexión es esencial, y si alguien puede hacerla “fácilmente” son las mujeres que ya han cuidado a sus propios pequeños. Muchas gracias a ti por compartir tu experiencia desde la mirada de una mamá. ¡Un abrazo!

  9. Yo dejé de consumir leche de vaca porque soy muy intolerante a la lactosa, incluso la deja antes de dejar la carne. al principio fue duro, pero luego me di cuenta de que no es necesario comer cereal con leche todas las mañanas, ni yogur todos los días, ni nada de eso tan frecuentemente, así sean productos de “leche” vegetal (ni siquiera consumo tanta leche de almendras, prefiero desayunar avena con mucha canela y muchas frutas). Con un simple cambio en mi menu he ido dejando los lácteos y sus derivados.

    Y si hay gente a la que no le importa lo que sienten los animales (que dudo mucho que lean aquí) por lo menos deberían pensar en su propia salud, porque además de lo terrible que es que a la vaca la separen de su ternerito, las pobres muchas veces sufren de mastitis e infecciones en la ubre por estar siendo ordeñadas constantemente, así que muchas veces en la leche del supermercado hay sangre y pus! Además, como dices, la leche es un liquido super poderoso. Es megacalorico y lleno de grasas, proteínas, azucares y enzimas que son para hacer crecer a un bebé muchísimo en un corto tiempo. Para los adultos, es un alimento contraproducente porque ya no requerimos de todo eso, ya estamos grandes. En definitiva desde que deje la leche mi estómago, y mi corazón , me lo han agradecido inmensamente.

    • ¡Hola Laura! Totalmente de acuerdo con lo que dices: no necesitamos comer esas cosas todo el tiempo, ni siquiera si son de origen vegetal. Se nos metió en la cabeza que el desayuno tiene que ser con leche (de vaca o de lo que sea), pero la verdad es que hay miles de otras opciones más sencillas, más baratas, con menor impacto ambiental (que las leches vegetales también tienen el suyo), e igual de ricas y nutritivas. Es que lo ideal, como tú misma lo experimentaste, es darle una mirada general a nuestros hábitos alimenticios. Yo también siento que mi corazón y mi estómago me lo han agradecido :-) ¡Un abrazo!

  10. Hola! Qué bonitas palabras. La verdad, aún siendo vegana no se me había ocurrido ver este tema del modo en que lo planteas. Como dices, es un tema delicado pero siento que lo trataste con sutileza, dando tu punto de vista así que no debiera molestar a nadie. Todo lo contrario.
    Por cierto, me topé con tu blog por pura casualidad hace unas cuantas semanas y me encantó tu contenido, tanto que me abriste los ojos con respecto a la vida sostenible. Estoy en mi propio proceso hacia un estilo de vida más ecoamigable. Muchas gracias por tu naturalidad. Me verás seguido por aquí ;)
    Saludos desde Chile!

    • ¡Hola Evelyn! Me alegra mucho que te haya gustado el texto, y que te guste lo que comparto en el blog. Espero que sigas encontrando inspiración por aquí :-) ¡Un abrazo!

  11. Angélica

    Desde siempre he evitado el uso de cuero, el consumo de carnes,principalmente las rojas, pero lastimosamente siempre me ha encantado la leche. Digo lastimosamente porque todos los que me conocen saben que desde niña siempre he amado las vacas, son un animal increíble y no encuentro una razón para vivir a costa de su sufrimiento o su vida. Ha sido muy difícil sacar de mi “dieta” un producto que consumo tanto, pero no sabes cómo este artículo me da una motivación más para dejarla.
    Simplemente gracias.

    • Ay, Angélica, no sabes cuánto me alegra saber que el texto ha resonado contigo y te ha servido como motivación. Esos cambios de hábitos pueden ser muy difíciles (especialmente si no encontramos mucho apoyo en la gente que nos rodea), pero siempre valen la pena… especialmente cuando nos llevan a vivir de manera más coherente con las cosas que sentimos ♡

      ¡Un abrazo!

  12. Irán Gutiérrez M.

    Mariana, gracias por esta publicación. Creo que ha sabido conjugar para mí el aspecto sensible y el real del trato a las mamás vacas. Hace aproximadamente un mes, por un programa alimentario, dejé de consumir queso, leche y yogures hace mucho que no lo hago. El queso desde que soy vegetariana ha sido un salvavidas cuando no estoy en casa y no hay opciones para comer, aunque la verdad es que ya casi en cualquier lugar hay opciones, pero me he dado cuenta que de vez en cuando se me antoja todavía pero que no es algo tan difícil de dejar, aunque pensaba que sí. Lo que escribes aquí me ayuda mucho para darme razones de por qué no debo caer en el antojo o el descuido.
    Otra vez, gracias por compartir.
    Un abrazo.
    Irán

    • ¡Hola Irán! Me alegra mucho saber que este texto resonó contigo. En mi caso, llegó un momento en que el antojo dejó de ser antojo, porque teniendo tan claro lo que hay detrás del proceso de ese producto ya no me dieron más ganas de consumirlo… creo que sencillamente vi que el antojo no justificaba pasar por alto algo que es tan importante para mí. Pero claro, fue un proceso :-)

      ¡Un abrazo!

  13. María Valerio

    Hola Mariana, quería pedirte consejo porque creo que estoy en una situación un poco complicada y no sé qué hacer :( Hace un año o así me empecé a interesar por lo que comía y después de pensar y de informarme empecé a no querer carne ni pescado, cosa que a mi madre no le hizo mucha gracia. Conseguí que me dejara comerlo una vez cada dos semanas pero entenderás que no es una solución, y aunque habíamos hecho un trato seguí insistiendo y diciéndole que si quería fuéramos a un médico para ver que no pasaba nada (estaba preocupada también porque dejé bastante los lácteos y los huevos). Yo estaba convencidísima de que una experta en nutrición y endocrinología no opondría ningún problema y que solo me supervisaría la dieta y me mandaría análisis… Total que fuimos y para mi sorpresa al decirle que cómo podía ser vegana me empezó a contar rollos sobre la evolución del ser humano, del valor biológico de las proteínas animales vs. vegetales, que al menos tenía que comer carne roja una vez a la semana!!! Yo flipando!! Y que la leche era indispensable al menos hasta los 18 pq mi cuerpo necesita reservas de calcio blabla blabla. En fin que ahora mi madre está aún más convencida que antes y quiere que siga lo que la médico me ha dicho. Y claro yo me siento tonta discutiendo pq no es que los argumentos sean de mi madre es que son de una médico!! No sé qué hacer la vdd

    • ¡Hola María! La situación que me comentas realmente es compleja, porque cuando todavía no tenemos total autonomía para elegir lo que comemos es más difícil aplicar estos cambios. Es muy común que haya profesionales de la salud que promueven una dieta llena de productos que origen animal… todavía hay muchos mitos, mucha desinformación, y poca actualización con los estudios más recientes. Los médicos, por ejemplo, no suelen recibir educación sobre nutrición (si conoces personas que estudian medicina puedes preguntarles si estudian esos temas… rara vez lo hacen), así que se guían por la “norma”, y por ahora la norma dice que comer carne es necesario, y que la leche se necesita para tener huesos fuertes (aunque ese no sea realmente el caso).

      La verdad no sé puntualmente qué sugerirte, porque todo dependerá de tu contexto inmediato y tus posibilidades, pero una opción sería hacer una consulta con un nutricionista que esté especializado en nutrición vegana/vegetariana, que le pueda explicar a tu mamá de qué manera se suplen las necesidades alimenticias a través de productos de origen vegetal, para que ella quede más tranquila. No sé en qué país estás, pero conozco varios que hacen consulta por Skype, así que esa sería una opción (si te interesa, avísame y te paso el dato). La preocupación de tu mamá me parece muy comprensible: ten en cuenta que hemos crecido en sociedades en las que nos han enseñado que la carne es necesaria, así que ella, en el fondo, lo único que está haciendo es preocuparse por tu bienestar desde lo que ella conoce y considera normal :-)

      Otra cosa que tal vez podría ser útil, es que veas algunos documentales en compañía de tu mamá. “Forks over knives” y “What the health” abordan cuestiones de alimentación y salud relacionadas con los productos de origen animal, basándose en información médica y estudios científicos, así que esa sería otra manera de seguir conversando con tu mamá, para encontrar opciones. Y por último, creo que una de las mejores maneras de mostrarle a otras personas lo rico y sano que es comer cosas veganas, es cocinando para ellas… así que se me ocurre que puedes invitar a tu mamá a que juntas miren recetas, y pueden mirar el contenido de proteínas, vitaminas y todo eso, para que ella empiece a ver de manera más amigable que es posible comer rico y sano sin ingredientes de origen animal.

      ¡Un abrazo!

  14. Cristina

    Hola Mariana.
    Me sensibiliza mucho la forma en la que escribes: hay tanto amor en tu visión de mundo, que recarga las letras que nos entregas.
    Yo llevo varios años sin comer carne y el proceso al veganismo me ha costado muchísimo, sobre todo por los quesos y los huevos. Además, me cuesta mucho encontrar alimentos cuando estoy viajando y suelo reemplazarlos así. En fin, creo que ha llegado el momento de empezar a hacerlo con toda mi voluntad y tus palabras me han impulsado en gran medida a eso.
    Aún vivo en familia y los lácteos y huevos están por todas partes, así que será un proceso de mayor decisión, pero quiero emprenderlo gradualmente.
    Cualquier clavesita me serviría mucho.
    Agradezco infinito tus palabras.
    Un abrazo.

    • ¡Hola Cristina! Muchas gracias por las cosas bonitas que me dices, me alegra mucho saber que te gusta lo que comparto, y que te ha servido como inspiración para asumir ese cambio. El proceso para cada persona es distinto, pero sí te puedo decir que, en mi experiencia, es más un asunto de convicción que de cualquier otra cosa. He podido ser vegana en lugares en los que supuestamente no se consigue nada vegano… es cuestión de preguntar, prepararse, adaptarse y comprometerse con la idea ;-)

      Te dejo esta publicación que hice hace un tiempo, que te puede ayudar a ir tomando otros pasitos en esa dirección. Si por ahora no sientes que puedes hacer el cambio completo, no desfallezcas, que hay que empezar por algún lado y esto —como todo— requiere una curva de aprendizaje. Cualquier duda que tengas, estaré por aquí para ayudar en lo que pueda. ¡Un abrazo!

  15. auroritaflores

    Me encantó este artículo! Estoy en proceso y como dijiste me he planteado evitar todo esto cuando sea posible , en casa siempre, pero muchas veces fuera de casa es tan complicado, lo intento siempre de todos modos, y lo de explicarlo a la gente es tan complejo también, pero estoy satisfecha con esta decisión y lo importante es no darse por vencido :)

    • ¡Hola Aurora! Este es un proceso que es diferente para cada persona, y que depende no sólo de cuestiones internas (tu convicción, por ejemplo) sino también de circunstancias externas, que son más difíciles de controlar. Sin embargo, creo que cuando tienes claro que quieres hacer el cambio, es más difícil que las cosas externas te frenen. Como le conté a Cristina, yo he estado en varios lugares MUY poco amigables con el veganismo, donde parecería que es imposible encontrar alternativas… pero siempre encuentro algo, y siempre puedo comer bien. Es cuestión de prepararse, adaptarse y preguntar :-)

      ¡Un abrazo!

  16. Hola Mariana! :) Quiero que sepas que cuando lei tu nota, se le salieron las lagrimas, me ha llegado al alma. Me he identificado muchisimo con lo que mencionas y tu nota, hizo que me volviera vegana. NO quiero contribuir a separar a un bebe de su madre. NO me puedo ni imaginar lo horrible que es para una vaca pasar por esto. Si bien sabia que al ser vegetariana, quedaban hueco en mi “amor a los animales”, necesita hacer mas clic. Es dificil, pero no imposible y llega un punto en el que no quieres hacer mas daño. La vdd no se como nunca imagine que las vacas tambien tenian ese sentido de maternidad. No comia la carne, pero al final estas vacas despues de sufrir son convertidas en carne, toda su vida alejadas de sus crias… Seguia contribuyendo con un infierno para alguien mas. Mil gracias por escribir esto.
    Pd. Soy nutriologa y me estoy enfocando mas en promover el vegetarianismo (para quienes batallan mas) pero mas mas, el veganismo. La gente necesita informacion para poder quitar mitos y sobre todo, recuperar sensibilidad que hemos ido perdiendo.

    Muchas bendiciones para ti, un abrazo fuerte! :)

    • ¡Hola Ari! Me alegra muchísimo saber que el text resonó contigo, y aún más saber que hiciste esa conexión y tomaste esa decisión ♡

      Importantísimo lo que comentas, y estoy totalmente de acuerdo: es necesario romper muchos mitos, y compartir información para que empecemos a entender la alimentación de otra manera. Qué bueno que lo puedas seguir haciendo desde tu profesión :-)

      ¡Un abrazo!

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