12 preguntas y respuestas sobre una vida con menos basura

12 preguntas y respuestas sobre una vida con menos basura

La semana pasada te conté lo que hay detrás de mi decisión de dejar de usar una basurera en casa, y empezar a usar un frasco de vidrio para acumular la basura que generamos.

Antes de eso, te invité a que me dejaras tus preguntas sobre el proceso de reducir nuestra basura para responderlas en la publicación, pero resultaron ser tantas preguntas tan interesantes que decidí que se merecían una publicación adicional. Y eso es lo que te traigo hoy. Vamos directo al grano:

1. ¿Qué hay en el frasco de basura?

En el frasco guardamos todo lo que no pudimos rechazar, reducir, reutilizar, reincorporar o reciclar. Es decir, ahí sólo hay basura (no residuos… eso lo expliqué con más detalle en la publicación de la semana pasada). Incluye la basura que generamos fuera de casa… por ejemplo, en el frasco está el empaque de una barra de granola que compré en el viaje que hice el año pasado entre San Francisco y Los Ángeles, porque no me fui bien preparada y no conseguí nada sin empaques en el camino.

Ejemplos puntuales del contenido: empaques de cosas que comimos algún día que no estábamos bien preparados, y nos agarró el hambre brutal sin opciones de alimentos sin empaques a la vista. Rollitos y más rollitos de hilo dental (la única opción compostable que conozco hasta ahora es hecha de seda, y sinceramente prefiero seguir usando la de origen sintético). Empaque de crema dental (la parte que no es reciclable). Alguno que otro insumo —no reciclable— de costura. Cubiertas de empaques que parecían ser sólo de papel, pero que tenían una capa de plástico (y que quitamos para que al menos el papel fuera aprovechable).

2. ¿Qué hacemos con los residuos orgánicos y con los residuos aprovechables / reciclables?

Los residuos orgánicos los procesamos una vez por semana usando un sistema que se llama “paca digestora“. Nosotros mismos la hicimos afuera de nuestro edificio. También se puede hacer compost, pero yo, la verdad, todavía no he hecho el experimento (con la paca nos va suficientemente bien).

Los residuos reciclables los vamos acumulando, clasificando vidrio, plástico y papeles por aparte. Los entregamos directamente a la persona que recolecta material reciclable en mi barrio. Vale la pena señalar que en Medellín no existe un programa organizado de reciclaje, y esta labor la hacen de manera independiente muchas personas que viven en situaciones de mucha pobreza. Es triste ver cómo un trabajo tan valioso tiene tan poca prioridad para el gobierno local…

3. ¿Qué pasa después con el contenido del frasco?

Como te conté más arriba, lo que hay ahí no es reciclable ni reutilizable ni aprovechable de otra manera (por lo menos de ninguna que yo conozca, y créeme que he buscado muchas opciones); eso quiere decir que el contenido del frasco va a parar, lamentablemente, al relleno sanitario, como la basura de cualquier otra casa. Mi interés no es convertirme en una acumuladora ni coleccionista de basura ni nada por el estilo… así que, cuando se llene, lo envolveré todo en una hoja de periódico (o similar) y lo entregaré al camión de la basura. Por ahora no hay nada más que pueda hacer.

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4. ¿Y los “eco-ladrillos”? ¿Son o no son buena opción?

No los hago porque no creo que sean buena opción, y por lo tanto no los promuevo. Por si acaso no sabes qué es un “eco-ladrillo”: es una botella de PET que se va rellenando lentamente con residuos (empaques de papas fritas o galletas, trozos pequeños de plástico, etc), y que supuestamente después puede utilizarse para hacer construcciones… pero eso no es tan fácil o tan bonito como lo pintan.

Por un lado, no hay forma de monitorear qué se pone dentro de esas botellas, por lo tanto es imposible saber si su contenido es tóxico. El plástico es altamente inflamable y el PET puede emitir gases tóxicos cuando se expone a luz solar… es decir, realmente no sirven para hacer construcciones seguras. Lo que se puede hacer con ellos es construcciones temporales, pero una vez cumplen su función como ladrillo, ya no sirven para nada más y terminan igual en el relleno sanitario porque todo su contenido está mezclado y no es rentable separarlo para reciclaje.

Y por último, generan esa peligrosa sensación de bienestar, de “estoy haciendo algo bueno con mi basura”, así que en lugar de promover una vida con menos basura, promueve una vida en la que la basura se acumula en botellas desechables para hacer construcciones (tóxicas) para la gente más pobre… porque hasta ahora no conozco a ninguna persona de clase media / alta que quiera construir su casa con ecoladrillos, pero sí un montón de gente que los propone como “solución” a la falta de viviendas para las personas con menos recursos :-S

5. ¿Qué pasa con el papel higiénico?

Creo que esta es la pregunta más frecuente. El papel higiénico va al sanitario, y esa es siempre la opción más recomendable (a menos que vivas en una casa que tenga pozo séptico). Lo confirma un estudio realizado por el Laboratorio de Microbiología Ambiental de la Facultad de Medicina y del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, y lo ilustra Pictoline en esta imagen tan clara y tan bonita:

Ojo: esto aplica para papel higiénico normal. Las toallitas húmedas no deben tirarse en el sanitario… y la verdad no deberían utilizarse en absoluto, pues son un problema ambiental BESTIAL.

6. ¿Qué pasa con los empaques de alimentos que no se consiguen a granel?

Muchisisisisísimas cosas se consiguen a granel, aún en lugares como Medellín, en los que este tema parece tan nuevo. Es cuestión de buscar un poco más, preguntar, experimentar y elegir alternativas que no sólo son mejores para el medio ambiente sino para nuestra salud. Por ejemplo: mejor hacer galletas o comprarlas recién hechas en la panadería de la esquina, que comprar las que vienen empacadas en plástico en el supermercado.

Para las cosas que definitivamente no podemos conseguir sin empaques y tampoco podemos fabricar en casa, elegimos productos que tengan empaques que al menos sean reciclables (lo “menos peor”). Un ejemplo puntual: preferimos las cosas que vienen en bolsas de plástico transparente a las que vienen en plástico metalizado, que no son reciclables.

 

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7. ¿Qué pasa con los empaques del bloqueador solar o los productos dermatológicos medicados? ¿Qué pasa con los condones, blisters de pastillas anticonceptivas (y pastillas en general)?

Todas esas cosas son importantes, y su uso no se basa en un simple capricho de consumo, así que creo que se merecen un filtro diferente al que le damos a los otros residuos. El bloqueador solar es esencial y yo, personalmente, prefiero cuidar bien mi piel aunque eso signifique generar un residuo más. Eso sí: elijo uno que sea menos dañino para el medio ambiente, y cuyo empaque sea reciclable (no es ideal pero, de nuevo, es “menos peor”).

 

Tengo el plan de probar una receta de bloqueador solar DIY, pero no es resistente al agua así que no me va a servir para todas las ocasiones (de hecho, no me va a servir para la que puede ser la más importante, que es cuando voy a nadar).

Los medicamentos de cualquier tipo, si son realmente necesarios, los veo como un asunto no negociable en cuanto a residuos. Si tengo un problema de salud que realmente requiere el uso de un medicamento pues no voy a ponerme purista, y lo voy a comprar y lo voy a usar, y voy a poner el empaque donde corresponda. Otro asunto diferente son los medicamentos que mucha gente compra por comprar y usa por usar: la pastilla para el dolor de cabeza que se toma “por prevenir”, el antibiótico que se automedica… y aquí ya ni siquiera estamos hablando sólo del impacto ambiental del empaque, sino de los enormes problemas de salud que genera ese uso indiscriminado de medicamentos.

Las pastillas anticonceptivas y los condones (y otros residuos generados como resultado de la planificación familiar) también me parece que se deben pasar por otro filtro. Considero que es mil millones de veces preferible que un condón vaya a parar al relleno sanitario a que llegue un humano no planeado (a un mundo que, no nos digamos mentiras, no le conviene recibir más humanos por ahora).

8. ¿Qué pasa con los residuos relacionados con las gatas?

Las bolsas en las que viene el alimento que les damos son de plástico normal, que puede ser reciclado. Las usamos, de hecho, como contenedores para el material reciclable. No es lo ideal, pero de nuevo: #MenosPeor.

Los residuos de la caja de arena los vamos acumulando en una caneca con cierre hermético, y el fin de semana los procesamos junto con todos los otros residuos orgánicos (no generamos compost para cultivos comestibles, así que todo bien).

La caja de arena, en todo caso, ha sido un tema aparte, y la verdad todavía no encuentro una alternativa que me deje 100% satisfecha. Las arenas fabricadas a partir de arcilla requieren minería para la extracción de su materia prima, y según he leído pueden resultar dañinas para los gatos. Las opciones de origen vegetal igual requieren extracción de recursos (renovables en este caso), y no son tan efectivas. Cualquiera de las dos opciones suele venir en empaques de plástico, así que aquí el enfoque lo llevo más por el lado del menor impacto ambiental general que sólo por el asunto del empaque.

9. ¿Qué pasa con los insumos de arte y oficina?

Tenemos tantos lápices y lapiceros guardados de hace tiempo que creo que no vamos a tener que comprar en muchos años más. Yo uso portaminas, y las minas duran un montón (y el empaque es reciclable #MenosPeor). R hace collages y para eso sólo necesita tijeras y bisturí (que son reutilizables) y pegante, que dura muchísimos meses (y tiene empaque reciclable, #MenosPeor).

Tengo una caja de acuarelas y otra de acrílicos que compré hace no sé cuántos años, y que uso una vez cada mil… las cajas son de cartón, en las acuarelas el contenedor es de plástico (reciclable, #MenosPeor), y en los acrílicos el empaque es metálico y la verdad no tengo ni idea sobre qué voy a hacer con eso cuando se acaben :-S

No uso más insumos así que no tengo —al menos por ahora— información concreta sobre qué hacer con esos residuos.

 

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10. ¿Qué pasa durante los viajes?

En los viajes también tratamos de reducir nuestros residuos al mínimo posible, pero entendemos que estando fuera de casa las opciones pueden ser más limitadas, y no nos amargamos la vida con eso. Sea cual sea la situación en la que estamos seguimos aplicando la misma lógica: rechazar, reducir, reutilizar, reincorporar y reciclar.

Viajar reduciendo la basura que generas requiere planeación, pero planear —al menos algunas cosas— es parte del viaje. Y sí, puede generar pequeñas incomodidades algunas veces (llevar una botella reutilizable en lugar de llegar a comprar agua embotellada a donde sea que llegues), pero así es la vida: las cosas que valen la pena, cuestan un poco, y hay que vivir con eso. Por otro lado, si seguimos generando residuos y nuestros viajes siguen siendo fuentes de contaminación y destrucción ambiental, pues muy pronto no va a tener sentido viajar a ninguna parte. Así que esas pequeñas incomodidades realmente son maneras de asegurarnos que el planeta va a seguir siendo un lugar lindo y sano para recorrer.

11. ¿Cómo hacer para que esta labor no sea desgastante?

Primero, creo que hay que tener clarísimo por qué estamos haciendo lo que estamos haciendo. Esto nadie nos lo impuso, ha sido un proceso que ha sido el resultado de una serie de decisiones que están conectadas con nuestro interés por llevar una vida que sea tan poco nociva para el planeta (y para nosotros, y otros humanos, y los animales) como esté en nuestras manos.

Eso, obviamente, requiere esfuerzo e inevitablemente a veces implicará cansancio y desgaste. Pero como todo en la vida, esto es un hábito, y los hábitos de construyen, no se compran ni se ganan en la lotería. Y para nosotros es un hábito importante y valioso, que además nos hace sentir felices y satisfechos porque nos permite vivir de manera más coherente con nuestros principios, así que el esfuerzo vale la pena. Y las cosas que al principio nos parecían imposibles ya se han convertido en cosas normales de la vida cotidiana.

12. ¿De qué hay que privarse para vivir de esta manera?

De nada. Sencillamente hemos ido tomando decisiones que poco a poco nos llevan a vivir de manera más coherente con lo que es importante para nosotros, y no siento que eso sea privarse de algo. Muchas de las cosas que antes compraba sin pensar, sólo porque me gustaban, ahora ni se me pasan por la cabeza porque el solo hecho de pensar en la cantidad de basura que generan me quita las ganas de comprarlas.

No dejamos de consumir las cosas que nos gustan, sino que cambiamos la manera de consumirlas. Por ejemplo (como te contaba más arriba), en lugar de comprar galletas en el supermercado, las hacemos en casa o las compramos en una panadería. En lugar de comprar salsa de tomate de producción industrial, compramos una de producción artesanal que es envasada en botellas retornables. Y así…

Obviamente requiere esfuerzo, y no es un cambio que se logra de un día para otro, pero si uno está preocupado por el futuro de la vida en este planeta pues hay que subirse las mangas y poner manos a la obra, con lo que sea que uno puede hacer. No podemos seguir esperando a que las soluciones vengan de afuera.

 

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Bonus track: ¿Cómo hacer para mantener la calma, y no tratar de “evangelizar” a todos con este tema?

Esta pregunta me parece muy interesante, y creo que hay que dedicarle (después, no sé cuándo) una publicación entera. Creo que es importante tener en cuenta que no todas las personas tenemos los mismos intereses y sensibilidades, y no todos hemos tenido acceso a la misma información. Muchas personas (de hecho la mayoría) generan cantidades enormes de basura, no porque sean malas o quieran acabar con el planeta, sino porque no tienen idea de lo que están haciendo. Nadie les ha hablado de esto, ni de ningún otro tema que los haya podido llevar a cuestionarse cualquier cosa relacionada con sus residuos.

Dicho eso, creo que es esencial identificar el “punto de entrada” de cada persona y saber cuándo ya no vale la pena conversar o discutir más. En la mayoría de los casos, cuando uno expresa su preocupación por los residuos de manera clara, concisa y amigable, la gente muestra interés, y de hecho se puede generar un cambio. En otros casos hay tantos sesgos y tantos prejuicios (y vamos a decirlo, tanta ceguera voluntaria y cómoda ignorancia), que no hay conversación que valga. Así que creo que es un asunto de observación y comprensión de la situación de la otra persona, y también un asunto de elegir batallas: nunca va a ser posible convencerlos a todos… y muchas veces es más potente una pequeña acción (como llevar tu propia taza para comprar café y evitar un vaso desechable) que un discurso completo. Así que también hay que saber inspirar a otras personas con la experiencia propia, y no necesariamente con datos duros y debates :-)

 


 

Este tema da para muchísimo más, obviamente, pero espero haber resuelto al menos algunas de las preguntas más comunes.

¿Te resultaron útiles las respuestas? ¿Qué otras preguntas añadirías? ¡Te espero en los comentarios!

 


 

Si quieres explorar más ideas sobre cómo vivir con menos basura, te recomiendo estas otras entradas:

Y si tienes muchísimas más dudas y no sabes por dónde empezar, o ya empezaste pero te sientes bloqueada/o en el mismo punto y no sabes cómo avanzar, o te parece demasiado intimidante la idea del “Zero Waste” pero quieres ser un habitante más responsable en este planeta, o si quieres entender mejor la conexión que existe entre la reducción de residuos y la vida buena y sostenible… entonces tal vez te interese recibir más información sobre un curso online que estoy planeando, donde exploraremos todos esos temas (¡y más!).

Déjame aquí abajo tus datos, para avisarte cuando esté listo:

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35 Comentarios

  1. Una cosa que me ocurre es que se habla mucho de no querer “evangelizar” a nadie, pero a mi me pasa lo contrario. Mucha gente me dice que es una tontería hacer todo esto porque ( y cito textualmente): “tú dejas de producir 1 bolsa de basura y los demás producen 5”. Entonces mi problema no es que yo quiera convencer a los demás para que cuiden el medio ambiente, si no que son los demás quienes pretenden convencerme para que deje de hacerlo, y sea como ellos.
    Evidentemente todo esto tiene la finalidad de justificar su consumismo desmesurado y evitar quedar mal, haciendome a mi quedar mal.
    No sé si le pasa a alguien más, pero es que me molesta muchísimo.

    • Carolina Fernández

      Buenas noches Elia. Seguro que a muchxs más nos pasa esto. A mí con algunas personas sí. Además de lo que apuntas, creo que hay gente que por comodidad no quiere ver el problema y, por lo tanto, llevar a cabo comportamientos que mejoren su vida, la de los demás y la del planeta.
      Creo que hemos de ser persistentes. El tiempo nos dará la razón. Y, en cualquier caso, estamos siendo coherentes con lo que creemos y es positivo para todo y para todxs. Así que, adelante!

    • Tienes toda la razón. A mí eso de “evangelizar” me parece que da para mucho debate en todo caso, porque además por lo general lo aplican para un lado, pero no para el otro. Por ejemplo, no suele aplicarse a los anuncios comerciales que nos “embuten” un montón de ideas y de supuestas necesidades… a eso nadie le dice “evangelizar”, pero es que pocas personas realmente se detienen a analizar la cantidad de cosas que hacen sólo porque un anuncio publicitario dijo que así hay que hacer las cosas. En fin… que queda mucho por hacer. Y yo prefiero “evangelizar” un poco, pero también entender que a veces nos encontramos con una pared, y es mejor invertir la energía en otras personas y otras “batallas”.

  2. Pamela Lobato

    ¿Qué opciones recomendarias para las compras de productos de origen animal? En lo personal no compro carne en el super por los contenedores de unicel pero en la carniceria también dan muchas bolsas plasticas. Lo más que he podido lograr es regresar la bolsa inservible de asas. ¿Se podría con papel? Y, ¿cuál es tu postura ante los alimentos de origen animal?

    • Nayelli

      ¡Hola Pamela! Yo llevo mis tuppers o recipientes con tapa cuando voy a comprar esos productos. Yo casi no como carne pero mi familia si, así que he buscado los lugares en donde vea más fresco el producto. Al principio era difícil pero hoy ya hasta me conocen y saben que deben poner los bisteces en el recipiente y no en bolsas. Espero te sirva esto. Saludos!

      • Pamela

        Muchas gracias, sí, me pasa lo mismo. Compro por mi familia. Y ya he implememtado eso en los mayores lugares posibles pero sabes qué sigue siendo feo? Que las personas se molesten porque no quieras sus desechables, me ha pasado de todo al respecto, incluso que piensen que es mala educación de su parte no darme bolsas o cosas así. ¿Te ha pasado?

    • ¡Hola Pamela! Yo no consumo ningún producto de origen animal, así que no te puedo recomendar cosas con conocimiento de causa. Lo que te dice Nayelli te puede resultar útil.

      Mi postura ante los alimentos de origen animal (como te podrás imaginar ahora que te he dicho que soy vegana), es que lo ideal es eliminarlos de nuestras dietas y nuestras vidas. En la alimentación de origen vegetal hay bastante diversidad, y no hace falta seguir consumiendo productos que, además de requerir la explotación de otros seres sintientes, tienen un impacto gigantesco en el medio ambiente.

      Sé que para alguien que consume carne y otros productos derivados de los animales puede ser difícil imaginar un cambio tan “radical” como el veganismo, pero por algún lado se puede empezar :-) Te recomiendo esta publicación que hice hace un tiempo, que creo que te puede inspirar, por lo menos para empezar a probar otras alternativas. ¡Un abrazo!

      • Pamela

        Hola Mariana, gracias infinitas por responder. No sabes lo que significa para mí ❤ me pasare a leer todos los artículos que me hacen falta, y a seguir poniendo mi granito de arena. Con tu comentario haces real el “cualquier cosita es cariño”, me motivas, me inspiras.

  3. Desde luego Mariana que leerte me calma el espíritu. Dicen por ahí que somos espejos y algo de mí veo en tu reflejo (aunque suene poético, cursi y adulador). Es tan cierto que esto es un proceso, que pensar en cambiar de hábitos después de toda un vida bajo la mala educación que hemos recibido, es elevar al cuadrado el error. Me alegra leer por adelantado las piedras con las que me voy topando en el camino, una de ellas: la evangelización. Otra: el tema gatos. Llevo tiempo pensando en la incoherencia que siento al querer una vida sin alimentos de origen animal y, sin embargo, compro piensos de pescado o carne para mi gato. Me da quebraderos de cabeza y hasta que no recogimos este hermoso gatito de la calle, no me lo había planteado. ¿Siente tú lo mismo?

    Abrazos desde el otro lado del charco!!

    • ¡Hola Belqui! Me alegra mucho saber que estos temas resuenan contigo, y que te resulta útil lo que comparto.

      Lo que mencionas sobre el alimento para los gatos efectivamente es un tema que da para varias miradas, y lo quiero abordar en una publicación futura, espero poder hacerla pronto.

      ¡Un abrazo!

    • ¡Hola Belem! Pues yo esto me lo he planteado varias veces, pero la verdad es que no se si estoy preparada para hacer semejante cambio :-P No me cierro a la posibilidad de hacerlo (siempre me parece interesante probar alternativas, cuando eso me lleva a reducir mi impacto en el planeta), pero ese es un cambio que requiere una logística que todavía no sé por dónde empezar a abordar (por ejemplo: no lavo ropa con tanta frecuencia, así que tendría que lavarlas a mano —una tarea adicional que en este momento no siento que pueda asumir— o dejarlas por ahí esperando el día de lavado dos o tres semanas… y me parece demasiado). Lo que opino, en todo caso, es que es un tema interesante, y que estoy abierta a oír experiencias y experimentos en torno a ese cambio. Si te animas, soy toda oídos :-)

  4. Carolina Fernández

    Buenas noches Mariana.
    Por fin, encontré un hueco para leer esta entrada con calma.
    La verdad es que es muy positivo para mí ver/sentir que somos unxs cuantxs los que queremos hacer mejor las cosas, por nosotrxs mismxs y por el medio ambiente.
    Al leer todas las preguntas/respuestas juntas, nos podemos hacer una composición de lugar de lo que tenemos entre manos y que aún me queda muuuucho por hacer.
    Me siento identificada con el concepto de “proceso”, aunque haya momentos en los que pierdo la paciencia por no ir más rápido y por ver comportamientos que no me parecen respetuosos de muchas de las personas que me rodean.
    En cualquier caso, gracias por compartir tus avances y tu conocimiento sobre el tema.
    Te seguiré leyendo con atención.
    Un saludo.

    • ¡Hola Carolina! Te entiendo, y creo que es perfectamente normal perder a veces la paciencia, sobre todo cuando uno se enfrenta con tanta “resistencia” en el proceso de nadar contra la corriente. Pero bueno, es que eso es precisamente lo que implica nadar contra la corriente :-)
      Espero que sigas motivada con estos cambios. Si tienes alguna duda, me cuentas. ¡Un abrazo!

  5. Irenesgh

    Buenas Mariana,
    Dando vueltas de un lado a otro en la red me encontré con tu blog y tengo que decirte que me has hecho despertar de, cito textualmente, “tanta ceguera voluntaria y cómoda ignorancia”. Yo que de niña pensaba en salvar el Amazonas me he visto viviendo una vida que no se corresponde con mis valores. Y me planteo el proceso de cambio que tengo por delante y me asusta la inmensidad del mismo.
    Muchas gracias por hacer que parezca fácil e insistir que es parte de un proceso!
    Voy a por ello.

    • ¡Hola! Pues me alegra mucho que te hayas encontrado con mi blog, y que te haya servido para darle una mirada diferente a estos problemas que enfrentamos. El cambio sí es enorme, pero no hay que paralizarse sino empezar por alguna parte, por cualquiera. Ya sabes que aquí encontrarás herramientas para ir avanzando en ese camino. ¡Un abrazo!

  6. Gracias por el aporte. estaba ya sientiendome bastante mal conmigo pq veia mision imposible esto de reducir basura a tan solo un frasco de cristal. Por lo que entiendo es que separas todo lo reciclable por un lado y lo que no va la basura. Entendia que los plásticos también entraban dentro de este pequeño bote por lo contaminates que son aunque se diga que se pueden reciclar.
    Por otro lado hay dos cosas que te quiero preguntar, cuando te refieres a tirar los condones por el relleno sanitario, te refieres a tirarlo por el retrete?? esta parte no la entiendo bien, no es preferible tirarla a la basura?
    Y por último hablas de las cremas solares, puedo preguntarte por cual usas tu pq es un poco complicado saber cuales son las correctas.
    Gracias otra vez!

    • Si madre acabo de descubrir que relleno sanitario es la basura,perdona. Ya me parecía demasiado raro jjj

      • ¡Hola Lais! El relleno sanitario es el vertedero, el basurero, o el lugar en el que va a parar toda la basura de una población o una ciudad. No es el basurero de cada casa, sino el lugar enorme que normalmente los ciudadanos jamás llegan a ver (y de ahí viene al menos una parte importante del problema… que no no tenemos idea de a dónde va a parar nuestra basura).

        ¡Saludos!

  7. Hola. En cuanto a “evangelizar”, cuando me critican por rechazar unicel o llevar mis propias bolsas, me critican y les contesto: así me siento bien y es lo único que me basta, bueno aparte de poner mi granito de arena en cuanto a no contaminar tanto. Y en el mercado ya la gente me reconoce y hasta dan las gracias.
    En cuanto al uso de papel higiénico y si tirarlo al bote de basura o al retrete, que pasa después? Del retrete llega al océano no? Entonces se contamina, que es mejor hacer??? Siempre he tenido esa duda!!
    Me encanta tu blog!!!😍

    • ¡Hola Velia! Del retrete va a la planta de tratamiento, no al océano. El papel higiénico se desintegra rápidamente en el agua.

      El problem, en todo caso, no es tanto si el papel va a parar al agua o a dónde… es que de entrada la caca no tendría por qué ir a parar al agua potable :-S Las plantas de tratamiento ya tienen que lidiar con ese problema, así que procesar el papel higiénico no genera un impacto adicional… o bueno, claro que lo genera, pero no es tan grande como el que genera cuando va a parar al relleno sanitario.

      ¡Un abrazo!

  8. Laura Alejandra

    He leído mucho tu blog y el de otras personas con la misma idea y la verdad me parece muy interesante todo esto. Sin embargo, siento que uno de los mayores obstáculos en el tema de hacer las recetas de diferentes productos, es que nunca encuentro donde puedo comprar los ingredientes. Buscando en google me aparece mercadolibre o algunas tiendas de extraña procedencia pero no hay información lo suficientemente satisfactoria para ir a un lugar y comprar las cosas. Vivo en Bogotá por cierto y se que se deben encontrar pero no saber con exactitud en donde me frena para continuar con esta idea. Para mi es un misterio uno donde compra manteca de karité o aceites esenciales y demás.

    • ¡Hola Laura! Lamentablemente, aquí en Colombia todavía es muy difícil que encuentres todos esos ingredientes en un solo lugar. Ese proceso sí o sí va a requerir una búsqueda, y un poco de prueba y error. Para mí (y bueno, para cualquiera) sería imposible hacer una lista con todos los lugares en los que se consiguen esos ingredientes, porque sencillamente es demasiada información, demasiado dispersa, y demasiado cambiante (una tienda nueva que abre, otra que cierra, etc.)

      Muchas de las cosas las consigues en almacenes de químicos, tiendas naturistas o mercados saludables. Otras sólo se consiguen en Amazon o en otras tiendas online. Algunas cosas puedes saber dónde se consiguen preguntando en algún grupo de Facebook, en Twitter o en medios similares. Si te sale algo en Google pues puedes escribir o llamar para confirmar si el ingrediente se consigue… tampoco es que tengas que recorrer la ciudad, con las facilidades que dan ahora las herramientas digitales.

      Sí, sería mucho más fácil si todo esto se consiguiera en un solo lugar, pero cuando estamos haciendo cambios de este tipo hay que tener en cuenta que el proceso nos va a sacar de la zona de confort, y va a requerir por lo menos algo de esfuerzo y búsqueda.

      ¡Saludos!

  9. He vuelto a leer tu entrada, que está fantástica como siempre, y me ha entrado la risa imaginándome mi bote de vidrio con condones… Mmmm…. Me parece que no lo publicaré si llego ahí. Y de momento no tengo mejor opción :) (¡Tengo que hacerle un hueco a este articulo en mi tour por los mejores consejos para una vida zero waste!) ¡Un abrazo, Mariana!

    • ¡Hola Yve! Siempre es un placer “verte” por aquí :-)

      No creo que valga la pena que los condones te “cancelen” la idea de pasarte a un frasco de vidrio… puedes hacer una excepción y tirarlos en una basurera menos transparente. Al fin de cuentas, creo que este proceso también es muy personal, y los estándares que hay que seguir son los que mejor se ajusten para que podamos avanzar en los cambios que queremos lograr, ¿no?

      Tengo muchas ganas de hacer una publicación sobre mi relación con los métodos anticonceptivos… ¡a ver cuándo me queda cabeza para hacerla! Jajaja.

      ¡Un abrazo!

  10. Hola Mariana!
    Siempre me gusta leerte, especialmente por esa combinacion nada fácil de honestidad y ganas de seguir mejorando…
    Me quedo con muchas ideas nuevas para seguir buscandole la vuelta a una vida mas sostenible…
    Como amante de los cuadernos en blanco, te cuento que un cambio que empecé a hacer es usar hasta el último pedacito en blanco de cada hoja, hacer cuadernos reciclados con las hojas que a veces “sobran” y además me pasé a usar una lapicera-bolígrafo rellenable que dura mucho más y genera mucha menos basura que los desechables… De a poco, allá vamos.. Gracias por compartir tu camino e inspirar a más y más gente…
    Salud!

  11. Sara Restrepo

    Hola Mariana, gracias por esta entrada, creo que es uno de los temas que a veces nos da más dificultad a todos y así vamos cogiendo algunas ideas para ir cambiando. Te quería comentar que me pareció un poco dura esta frase “Es lamentable ver cómo un trabajo tan valioso es ignorado por completo por el gobierno local…”, trabajé dos años en Secretaría de Medio Ambiente de la Alcaldía de Medellín y a pesar de que siempre tenía esa sensación de que lo que se hacía era muy poco y limitado, te puedo asegurar que no es un tema “ignorado por completo”. Lo que sí es seguro es que falta mucho más trabajo frente a este tema tan absolutamente complejo y que estamos lejos de un manejo ideal de residuos en esta ciudad.

    Saludos :)

    • ¡Hola Sara! Me alegra mucho que te haya gustado. Y tienes toda la razón… lo que quería expresar era eso, que estamos muy lejos, y que en general hace falta que se preste mucha más atención a ese tema. El asunto, también, es que desde “afuera” se percibe como un tema ignorado por el gobierno local, así que seguramente también hace falta sumar esfuerzos para que lo que sí se está haciendo (aunque sea insuficiente) se comunique a más gente, y realmente nos enteremos de esas gestiones. Ajusté la frase, para que quede más justa con respecto a lo que quería expresar, y a eso que me cuentas desde tu experiencia en la Secretaría. Muchas gracias por comentarlo :-)

  12. Mijail Quiroga

    Hola, te dejo este articulo que esta directamente relacionado a tirar el papel higiénico al baño.

  13. Luisa Fernanda

    Hola Mariana. Estoy feliz de que me recomendaran tu página. Te agradezco mucho que compartas tanta información útil. Para no extenderme, tengo muchas dudas con respecto al reciclaje. Empecé a separar, en una bolsa, todo lo que no fuera orgánico, pero los del reciclaje no se lo llevan; dicen que solo sirven las botellas y el cartón. No se llevaron: las cajas donde viene el colgate, los empaques de las galletas, las bolsas donde venía el cereal, la avena, etc. Sé que uso mucho alimentos empacados y trataré de mejorar, pero ¿nada de lo que mencioné es reciclable? ¿Qué hago con ellos? Muchas gracias

    • ¡Hola Luisa Fernanda! Los residuos orgánicos no son reciclables, son aprovechables en procesos de compostaje o similares, y cómo se manejan depende del lugar en el que vives, y si tu ciudad tiene programas de aprovechamiento de estos recursos o no. No sé dónde estás, así que no te sé decir en tu caso cuál sería la opción más viable.

      No sé si esas cosas que mencionas son reciclables en el lugar en el que estás, porque (de nuevo) eso depende de las tecnologías disponibles y de los procesos industriales que estén “normalizados” en tu ciudad. Algunas cajas de cartón tienen cubiertas de plástico que hace que no sean aprovechables, y muchos empaques de plástico no son reciclables por su densidad, o por ser una mezcla de varios tipos de plástico, etc. Espero que esa información te sirva para aclarar el tema. ¡Un abrazo!

      • Luisa Fernanda

        Mariana, muchísimas gracias por responderme. Yo vivo en Medellín, igual que tú!! Espero seguir aprendiendo con todo lo que tú nos enseñas. Gracias

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